Sigue la celebración del Día del Periodista de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana
Buscar
Desafiando toda lógica, la naturaleza nos sorprende cada vez más. Un claro ejemplo es ese suelo árido elevado en las montañas de Cundinamarca, en medio de un bosque andino. El desierto de Checua alberga recuerdos y narra el contexto biológico de cada época del lugar que lo rodea. Desde las rocas arenosas hasta los suelos arcillosos, toda fibra de este santuario de Nemocón guarda una historia. Los árboles se juntan con los hallazgos arqueológicos para cautivar a los caminantes manchados de color terracota.
"Las maravillas naturales de Sabana Centro" comprende varios capítulos, cada uno dedicado a un destino natural diferente. Embárcate en esta aventura y enamórate de los colores, sonidos e historias de la región.
Ya habíamos subido montañas y rodeado un embalse. Solo nos faltaba visitar una zona rocosa terracota para lograr completar la trilogía natural. Tras un recorrido de casi dos horas por carretera acompañado por vistas de montaña, roca, planicie, pueblo y ruralidad, por fin vimos una señal de que estábamos cerca: un cactus Nopal. El desierto de la Tatacoita, ubicado cerca de la vereda de Checua en Nemocón, es muy diferente a lo que una persona podría imaginarse. Creíamos que nos enfrentaríamos a un suelo árido, arenoso e infinitamente plano. Pero no fue así.
Montañas verdes y caminos destapados reciben a los grupos de visitantes atraídos por dos agencias con itinerarios particulares. Una organiza caminatas para tomarse fotos con esculturas intervenidas por humanos y amplía la oferta a retiros de pareja y bicitoures; la otra ofrece un plan mucho más natural y tranquilo que se resume en caminata y visita a distintos puntos totalmente orgánicos. Nosotros elegimos la segunda opción y mucho después descubrimos que las dos experiencias no eran muy distantes -hay un punto separado por una valla de madera y por cada lado pasan los turistas de su respectiva agencia-.
Este atractivo turístico se conoce como Tatacoita, por su parecido con el desierto de la Tatacoa en Neiva, o como de Checua, por su cercanía con la vereda. El “desierto” en realidad es un bosque andino y antes solía ser pura agua. Los cambios del clima y el suelo permitieron que estoraques y monolitos con cárcavas en sus puntas se formaran. Los estoraques son formaciones largas y delgadas que por el paso del tiempo y el desgaste se convertirían en rocas pequeñas llamadas monolitos. Este tipo de cuerpos se encuentran en montañas y tapones volcánicos que fueron moldeados por la erosión. Su condición los hace ser firmes y frágiles a la vez, puedes creer que son inamovibles hasta que los toques con tu mano y percibas como se desmoronan. Es necesario tratarlos con delicadeza y protegerlos, pues todos los que existen alrededor del mundo nos permiten entender el pasado y evolución de los territorios en términos geológicos y tratar de descifrar su valor cultural y espiritual para civilizaciones previas.

Por: Juan Diego Mejia Bueno
Puede que esta maravilla no sea precisamente un desierto: es más bien un área llena de riqueza biológica, histórica y cultural. Para pisar en forma lo que se llama desierto de Checua hay que hacer una caminata de aproximadamente 40 minutos por una servidumbre. Hace un par de años la vía estaba abierta a todo el mundo de modo gratuito, pero los problemas comenzaron cuando muchas personas comenzaron a subir en carro con el fin de hacer camping, asados y recorridos en cuatrimotos, dejando toda la zona sucia y descuidada. Los dueños de las fincas y lotes aledaños decidieron privatizar, pero Juan Gómez quiso montar un emprendimiento en su propiedad para promover el turismo sostenible.
Hace aproximadamente 3.000 años, gran parte de la región de Sabana Centro estaba sumergida bajo el agua. Las veredas de Cerro Verde y Checua solían ser territorio acuoso, hábitat de todo tipo de peces y reptiles marinos. Más tarde, los muiscas caminarían por las formaciones rocosas y usarían la zona como cementerio -según Jonathan, nuestro guía, se encontraron los restos de una pareja junto a sus pertenencias-. De hecho, Checua viene del chibcha -dialecto muisca- y significa “lugar de la pesquería”, lo que prueba el pasado húmedo de la zona. Y mucho después, a mediados del siglo XX, los locales descubrirían las rocas con miles de años de antigüedad y todos los vestigios biológicos que guardaba Nemocón.
Jonathan le contó al grupo que en la década de los 70 se encontraron restos de animales e instrumentos hechos en hueso. Y no mintió. En 1979, los antropólogos Ana María Groot y Gonzalo Correal Urrego llevaron a cabo excavaciones que permitieron identificar especies de venados, zorros, nutrias y roedores que vivieron hace más de 7.000 años y también lograron recolectar evidencias de los primeros asentamientos del altiplano. Incluso, se encontraron restos de un mastodonte, cuyas piezas están en el Museo de Historia Natural de la Sabana, abierto gracias a los hallazgos de Groot y Correal.

Por: Adriana Carolina Vargas Velandia
Jonathan dijo que el municipio se llamaba así por un líder indígena pero no recordaba el nombre. Tras investigar un poco, resultó cobrar sentido, ya que Nemocón suena muy parecido al nombre de cierto cacique: Nemequene. Se estima que él gobernó las tierras muiscas del cacicazgo de Zipa entre 1490 y 1514, siendo uno de los precursores en los derechos de las mujeres y el castigo a los ladrones. En Gachancipá se encuentra una escultura en su honor donde se explica la importancia de su figura. La historia de la placa concuerda con el testimonio de nuestro guía y con los relatos de la Mina de Sal de Nemocón.
Los 40 minutos de caminata se pasaron muy rápido entre cactus nopal, orquídeas, encenillos y agaves. La tierra arcillosa, atractiva para empresarios e inversionistas, se hacía notar en cada parada. No es un lugar ni muy lluvioso ni muy seco, lo que crea las condiciones óptimas para conservar las formaciones de piedra en buen estado. De repente apareció frente a nuestro grupo un portón café enorme, que custodiaba una montaña medio rocosa a la derecha y un sendero con árboles frondosos a la izquierda. Jonathan nos llevó al sendero, dejando atrás la camioneta azul y una casita antigua en la cima de la montaña. La confusión abundó en el ambiente. No hacía calor, aún había vegetación y la tierra se mezclaba con la arena. Algunos susurraban “¿dónde está el desierto?” Y fue ahí, cuando en medio de la sombra de los árboles, se asomó el primer monolito.
La gente sacaba sus cámaras y celulares para comenzar a tomarse fotos mientras Jonathan sugería guardar energía porque "'esto' apenas estaba comenzando". Conforme avanzábamos más y más, cada spot se ponía mejor. Laberintos de roca, formaciones naturales que parecían balcones y cuevas por las que apenas entraban rayos de sol con timidez. Un pequeño charco con agua turbia estaba en la falda de los estoraques de más de 7 metros de altura. Estábamos en un desierto que tenía cactus y a la vez árboles andinos. La naturaleza funciona de un modo misterioso.
Los visitantes escalaban un poco en las rocas para obtener fotos. Las manchas de arena y arcilla en la ropa reflejaban el entusiasmo y curiosidad que sienten las familias, parejas y amigos que asisten a este desierto no tan desértico. Aunque a veces las subidas eran un poco accidentadas por el piso resbaloso, la vista impactante era la mejor recompensa. Después de meternos entre caminos angostos y cuevas sacadas de un libro de historia, creíamos que no se podía poner mejor. Aun así, una vez más, la geología logró sorprender a los 12 turistas orientados por Jonathan.
Los caminantes recibieron el medio día viendo un estoraque de más de 15 metros, custodiado por monolitos de entre 2 y 4 metros de altura. Detrás de la agrupación de formaciones, los aguardaba una roca arenisca de más de 15 metros que los haría sentir diminutos. En este punto escondido, se ve el otro lado del atractivo turístico -recorrido por personas que compraron un plan con la otra agencia-. Las rocas areniscas abundan en el desierto de Checua y están compuestas por granos de cuarzo, un tipo de mineral que constituye casi el 12% de la superficie del planeta y el 20% de la corteza terrestre, según la Universidad de Waterloo.
Al volver al sendero, había que comenzar a ascender. Por nuestro ejercicio periodístico, nos separamos del grupo inicial y fuimos acogidos por Juan Gómez, que justamente es el dueño del lote en el que se formaron las rocas. Don Juan señaló que ahora estábamos pisando las cárcavas, es decir, las puntas de las estructuras en cuyas bases habían posado los exploradores en la mañana. Apuntó hacia la punta de un estoraque que se elevaba más alto de lo que ya estábamos, porque en toda la mitad tenía un hueco con forma de caballo. Por la erosión y el desgaste, se fueron cayendo trozos de la piedra dejando un vacío que desde cierta perspectiva toma esa forma.
En plena travesía, comenzó a llover. Cremalleras y gorros arriba. El camino era difícil y cargar sombrillas, cámaras y grabadoras subía la complejidad de la caminata. Ya no veíamos rocas sino una montaña que continuaba creciendo, atravesada por un camino de tierra. Al girar hacia la izquierda, era posible hacer el camino largo y llegar hasta la cima. Al girar hacia la derecha, después de varios metros, se veía la camioneta azul y la casita de adobe que habíamos visto desde el portón.
La construcción está a pocos metros de un árbol pequeño con musgo similar a unas barbas: el Gurrumay. Gómez explicó que tanto la casa como ese ejemplar tienen más de 100 años. La planta es endémica de Nemocón y está en peligro de extinción. Con el fin de protegerla, en 2024 la alcaldía la declaró patrimonio natural del municipio y cada 5 de junio conmemoran el día de la Condalia Thomasiana; su nombre científico, en honor a Thomas Van der Hammen, que la describió por primera vez en 1966.
Esa construcción tiene más de 100 años y se mantiene en pie, al igual que los Gurrumays. Nos encontrábamos en la cima de la montaña que estaba a la derecha de donde comenzaba el recorrido. El punto de la visita es dar toda la vuelta al lote de Gómez, lo que deja a sus visitantes con ganas de más gracias a las vistas espectaculares desde cualquier ángulo y altura.
Lo que visitamos no debería ser llamado un desierto, sino una reserva. En esas tierras alejadas yacen secretos arqueológicos y geológicos que tal vez aún no han sido descubiertos. La CAR lleva a cabo proyectos de pedagogía y conciencia para preservar los suelos y recursos hídricos en Cucunubá, Suesca, Tausa y Nemocón, debido a que en esta zona está la cabecera del río Checua, que luego conecta con el río Bogotá.
Si sienten curiosidad por vivir todo lo descrito aquí, pueden hablar con las dos agencias que operan en el área para escoger aquella que se acomode más a sus intereses. Hay recorridos que cuestan $30.000 pesos y a cambio les ofrecerán entretenimiento consciente a través de buenos recuerdos.
Échale un vistazo a todas nuestras historias de "Las maravillas naturales de Sabana Centro".
Lo que hoy en día es un embalse, alguna vez fue un valle en medio del bosque andino. Los cambios que ha atravesado Neusa se traducen en historia rica, convirtiéndolo en un templo para numerosas especies y un eje del turismo para Cogua y Tausa. A lo largo de este especial, vas a conocer lo que esconde un cuerpo de agua resplandeciente.
6Feb2024
1Min
Lörem ipsum antropoism euplagon i Dylanman. Megaremedbor garjour nalistik, tok myck. Plaliga prenisamma, huruvida plaktigt. Heterost tenifavis
soy un autor
Existe una montaña imponente y desapercibida. Es un cerro hogar de cientos de especies de flora y fauna, templo natural para los aficionados de la fotografía o el senderismo, accidente geográfico que ha visto cientos de asentamientos precolombinos y modernos, capaz de cautivar a todos los que pisen su suelo. Pionono se puede describir de muchas formas. Por eso, a lo largo de este especial, se pretende resaltar tanto su belleza como su impacto ambiental y turístico.
6Feb2024
1Min
Lörem ipsum antropoism euplagon i Dylanman. Megaremedbor garjour nalistik, tok myck. Plaliga prenisamma, huruvida plaktigt. Heterost tenifavis
soy un autor
Conoce más historias, productos y proyectos.
21 Abr 2026 06:16
13 Min
Descubre el desierto de Checua
17 Abr 2026 09:00
4 Min
El FICCI 65 rindió tributo al cineasta británico Ben Rivers. Conoce su enfoque cinematográfico, el uso del formato 16 mm y su próximo rodaje en Colombia.
22 Ene 2026 18:10
15 Min
Más allá de la miel, las abejas sostienen cultivos, protegen la biodiversidad y ayudan al sustento de muchas familias en Colombia.
5 Ene 2026 08:00
12 Min
Descubre el Embalse del Neusa
17 Dic 2025 14:00
11 Min
Descubre el Parque Pionono
15 Dic 2025 23:59
11 Min
Cajicá, un municipio con mucha historia y artesanías, se enfrenta a un reto en el presente, los competidores internacionales industriales tales como Turquía y China y el poco interés de los jóvenes en preservar estas técnicas tradicionales que hicieron famoso al territorio hace unas décadas.
5 Dic 2025 11:00
12 Min
En Colombia, millones de mujeres conviven con endometriosis sin diagnóstico oportuno. Este reportaje revela cómo el sesgo médico y la normalización del dolor menstrual, junto a diagnósticos tardíos, sí afecta la calidad de vida.
5 Dic 2025 10:00
9 Min
La disminución de nacimientos en Bogotá refleja un cambio en las prioridades de las mujeres jóvenes, quienes enfrentan presiones económicas, nuevas formas de vida y un futuro incierto.