Voto electrónico: ¿del papel al pixel?

¿Confiaría su voto a la tecnología? Esta es una pregunta que ya no parece lejana a nuestra realidad. En 2022, mediante el Proyecto de Ley 111, el Senado aprobó la implementación del voto electrónico mixto, un sistema que comenzaría a aplicarse de forma gradual después de las elecciones de 2026, con el objetivo de fortalecer el proceso electoral colombiano.

El voto electrónico es un sistema mediante el cual los ciudadanos ejercen su derecho al sufragio de manera automatizada, reemplazando o complementando los mecanismos tradicionales en papel.
Registraduría Nacional del Estado Civil

Así funcionaría

Este modelo no se limita únicamente a digitalizar el momento de marcar el voto, sino que busca modernizar integralmente el proceso electoral. Esto implica que abarca desde etapas previas como la inscripción de cédulas, hasta fases posteriores como el conteo y consolidación de resultados, configurando así un sistema más eficiente y tecnológicamente integrado.

En Colombia, el voto electrónico no se implementará para las elecciones de 2026, ya que se prioriza el sistema tradicional de voto con el objetivo de mantener tanto la confianza como la transparencia. En 2023 se aprobó un nuevo Código Electoral que contempla un voto electrónico mixto de forma progresiva después de 2026 (posiblemente desde 2029).

Comparación de procesos

¿Una deuda histórica? 

El voto electrónico en Colombia se considera una "deuda histórica" debido a su postergación. Pese a leyes como la 892 de 2004 y 1475 de 2011, que ordenaban su implementación gradual, estas no han una tenido ejecución plena a la falta de consenso político y voluntad ejecutiva. La polarización política es evidente desde la reforma del Código Electoral de 2023, donde las posiciones respecto al tema están divididas:

Quote from Germán Blanco Álvarez

“Este Congreso hoy hace historia” ✔️
Germán Blanco Álvarez Congresista por el Partido Conservador Colombiano

Quote from Ariel Ávila Martínez

“Esto es un riesgo institucional innecesario. Cuidemos la democracia entre todos” ✖️
Ariel Ávila Martínez Congresista por el Partido Alianza Verde

Lo anterior son declaraciones realizadas durante la plenaria del senado el 16 de mayo de 2023, día en que se aprobó la expedición de un nuevo Código Electoral que derogaría el que data de 1986.

Opiniones ciudadanas

Las opiniones frente a la implementación del voto electrónico varían significativamente entre los municipios. En este sentido, las condiciones tecnológicas, de conectividad y del entorno influyen directamente en la percepción de los ciudadanos. No es lo mismo hablar de digitalización en territorios con acceso estable a internet que en aquellos donde aún existen brechas importantes. 

En el caso de Gachancipá, las posturas son diversas. Por un lado, algunos residentes consideran que un proceso digital podría representar un avance importante, especialmente porque permitiría agilizar los tiempos y evitar desplazamientos hacia el único punto de votación del municipio. Esta posibilidad se percibe como una mejora en términos de eficiencia y comodidad para los votantes.

Sin embargo, también surgen preocupaciones. Yasmin Beltrán, concejal del municipio, explicó cómo funcionan actualmente las garantías electorales, destacando que antes de cada jornada se realiza una reunión en la que participan representantes de los distintos partidos políticos. En estos espacios se abordan posibles irregularidades que pueden presentarse durante las elecciones, como la compra de votos, y se establecen mecanismos para prevenirlas y controlarlas. 

Frente al voto electrónico, su postura es cautelosa: considera que, aunque podría ser una alternativa interesante, no es del todo recomendable en el contexto actual. Señaló que "los sistemas tecnológicos pueden presentar fallas y generar inconvenientes que afectarían la transparencia o el desarrollo normal del proceso electoral".

En conjunto, estas voces reflejan una compleja realidad: aunque existe interés por avanzar hacia procesos más modernos, aún persisten condiciones estructurales que deben resolverse antes de dar ese paso.  En Nemocón y en Cogua encontramos una dificultad particular. Los habitantes no responden a preguntas relacionadas con política puesto que no tienen conocimiento o, en su defecto, no les gusta opinar frente a estos temas. Se podía percibir un temor al acercarnos a preguntar pues no están expuestos, en su cotidianidad, a la exposición pública.

Realidades paralelas

El voto electrónico se ha establecido con éxito en diversos países, tales como Brasil, México, Rusia, Turquía, India, Francia, y Suiza según el Foro Económico Mundial.

Casos como el de Venezuela, que ha implementado el voto electrónico desde 1990, generan desconfianza en la opinión pública, dado que en este país la mayoría de los procesos electorales en los que se ha implementado dicho sistema se encuentran relacionados al régimen de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Según la ONG Freedom House, las instituciones democráticas en el país se han tenido un deterioro significativo, así como la garantía de derechos civiles y políticos, por lo cual existe una mala percepción del voto electrónico en este país, lo cual puede extenderse a otros países de la región.

Alfabetización digital

Hablar de democracia tecnológica en un país donde hasta el 2024 las habilidades digitales se evidenciaban en poco más del 25% de la población. Lo que equivaldría a que, más de 39 millones de habitantes no poseen lo que el Ministerio de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) denomina como “la posibilidad de establecer si los individuos tienen las cualificaciones necesarias para usar u operar dichas tecnologías”, mencionado en los resultados del Índice de Brecha Digital 2024.

Si bien el voto electrónico podría representar un paso hacia la modernización del sistema democrático colombiano, su implementación no puede pensarse únicamente como un cambio tecnológico. Antes de reemplazar el tarjetón en papel por una pantalla, la pregunta de fondo es otra: ¿está realmente preparada la ciudadanía para votar en un entorno digital sin que eso genere nuevas barreras de participación?

La discusión no se limita a si una máquina puede contar votos más rápido sino a que si todas las personas podrían usarla con autonomía, confianza y comprensión. En otras palabras, la transición al voto electrónico no solo depende de infraestructura o software, sino también de la pedagogía pública, alfabetización tecnológica y acceso equitativo a las herramientas digitales.

Tecnología electoral

Uno de los aprendizajes más importantes a nivel internacional es que el voto electrónico no funciona solo porque exista la máquina, sino porque existe un proceso de familiarización social con ella. El caso de Brasil es uno de los ejemplos más citados en Hispanoamérica.

La urna electrónica brasileña comenzó a implementarse en 1996, tras una serie de reformas orientadas a agilizar el conteo y reducir fallas del sistema tradicional. Según el Tribunal Superior Electoral, ese primer despliegue cubrió ciudades con más de 200 mil electores, alcanzando a cerca de un tercio del electorado de la época, y fue acompañado por campañas institucionales en radio y televisión para enseñar su uso a la ciudadanía. Cuatro años después, en 2000, el sistema ya se había extendido a la totalidad del país.

Lo interesante del país carioca no es solo la velocidad de adopción, sino cómo se diseñó la experiencia del voto. La interfaz numérica de la urna se pensó para ser reconocible incluso para personas con bajos niveles de escolaridad, al apoyarse en un teclado similar al del teléfono y en la identificación visual de candidaturas. Esto redujo la necesidad de escribir nombres completos y facilitó el uso intuitivo del sistema. En otras palabras, el éxito del modelo no dependió únicamente de la tecnología sino de que esta fuera comprensible para la población real que iba a usarla. Ese precedente deja una lección clave para Colombia: digitalizar el voto sin alfabetizar previamente a la ciudadanía podría ampliar, y no cerrar, las brechas democráticas.

En Colombia, la brecha no es solo tecnológica: también es territorial y educativa. Pensar en voto electrónico en Colombia obliga a mirar de frente una realidad que a veces se pasa por alto: no toda la ciudadanía parte del mismo nivel de acceso, conectividad o apropiación digital.

De acuerdo con el Ministerio de Educación, la tasa de analfabetismo en zonas rurales del país se ha mantenido como una preocupación estructural, lo que significa que todavía existen sectores de la población para quienes cualquier transformación del sistema electoral debe diseñarse con criterios de accesibilidad real, no solo de innovación institucional. A esto se suma que, según el Ministerio TIC, el acceso y aprovechamiento de herramientas digitales en Colombia continúa siendo desigual entre regiones, grupos etarios y contextos socioeconómicos

En el caso específico de Cundinamarca, el Índice de Brecha Digital ubica al departamento en una posición intermedia: mejor que varios históricamente rezagados, pero aún por detrás de Bogotá. Esto significa que, aunque cuenta con condiciones relativamente favorables para una eventual transición tecnológica, no puede asumirse que todos sus municipios, veredas y grupos poblacionales estarían en igualdad de condiciones para adaptarse al voto electrónico

Y ahí está uno de los puntos más sensibles del debate: una democracia no se fortalece si moderniza el sistema a costa de volverlo menos accesible para parte de su población. Los talleres de alfabetización no serían un complemento sino una condición mínima.

Si Colombia quisiera avanzar hacia un modelo de voto electrónico, la alfabetización tecnológica no debería tratarse como una campaña secundaria o una medida simbólica, sino como una condición estructural de implementación.

Esto implicaría desarrollar una estrategia pedagógica nacional y territorial que permita a la ciudadanía entender, practicar y cuestionar el nuevo sistema antes de usarlo en una jornada electoral real. No se trata solo de enseñar “qué botón oprimir”, sino de responder preguntas fundamentales para la confianza democrática: ¿cómo se emite el voto?, ¿cómo se confirma?,¿qué pasa si la máquina falla?, ¿cómo se garantiza el secreto del sufragio?, ¿cómo se verifica que el voto sí fue registrado? y ¿qué mecanismos existen para auditar el resultado?.

Seguridad y transparencia

La implementación del voto electrónico en Colombia se proyecta bajo un modelo mixto que busca garantizar seguridad y transparencia en el proceso electoral. Este sistema sería administrado por la Registraduría Nacional del Estado Civil y regulado por disposiciones aprobadas en el Congreso de la República de Colombia. El objetivo principal es modernizar el proceso de votación sin perder mecanismos de verificación que permitan mantener la confianza ciudadana en los resultados.

Una de las principales garantías del sistema sería la existencia de un respaldo físico del voto. En el modelo de voto electrónico mixto, el ciudadano realiza su elección en una máquina, pero el sistema imprime un comprobante en papel que se deposita en una urna. Este mecanismo permite realizar auditorías y recuentos manuales en caso de controversias, evitando que los resultados dependan exclusivamente de un sistema digital.

Asimismo, el sistema contemplaría auditorías técnicas independientes antes, durante y después de las elecciones. Estas revisiones podrían ser realizadas por expertos en seguridad informática, delegados de los partidos políticos y organizaciones de observación electoral como la Misión de Observación Electoral. El propósito de estas auditorías es evaluar el funcionamiento del software, detectar posibles vulnerabilidades y garantizar que el sistema opere con transparencia.

Finalmente, el modelo incorporaría herramientas tecnológicas de seguridad como el cifrado de datos, firmas digitales y sistemas de identificación biométrica para verificar la identidad de los votantes. Estas medidas buscan prevenir fraudes como la suplantación de identidad o la manipulación de resultados. En conjunto, el sistema combinaría tecnología, controles institucionales y verificación física del voto para fortalecer la confiabilidad del proceso electoral.

El país ya tiene una base sobre la cual construir. La discusión tampoco parte de cero. Colombia ya cuenta con experiencias estatales de formación digital que podrían servir como antecedente o incluso como plataforma inicial para una estrategia de alfabetización electoral.

Actualmente, el Ministerio TIC ofrece cursos gratuitos de alfabetización digital a través de programas como AvanzaTEC, dirigidos a personas mayores de 18 años, ciudadanos sin conocimientos digitales previos y adultos mayores que desean adquirir habilidades tecnológicas básicas. Según el propio Ministerio, "estas rutas buscan fortalecer competencias como navegación en internet, uso seguro de plataformas, manejo de archivos y autonomía digital básica, elementos fundamentales para desenvolverse en entornos tecnológicos cotidianos".

Ese tipo de iniciativas muestra que el Estado ya reconoce la alfabetización digital como una necesidad pública. Sin embargo, si el país quisiera avanzar hacia el voto electrónico, tendría que ir un paso más allá: no bastaría con formar ciudadanos para navegar internet o usar un correo electrónico, sino para interactuar con una tecnología electoral de manera segura, informada y confiable. La igualdad de oportunidades no depende solo de tener la máquina, sino de poder usarla.

¿Qué pasaría si?

La pregunta no es únicamente qué pasaría si Colombia implementara el voto electrónico. La pregunta más profunda es: qué tendría que pasar antes para que esa implementación no se convierta en una nueva forma de exclusión. En un territorio como Cundinamarca, y especialmente en subregiones como Sabana Centro, donde conviven municipios con distintos niveles de acceso, educación y apropiación tecnológica, cualquier transición debería ser gradual, pedagógica y verificable.

No bastaría con adquirir máquinas o aprobar normas. Haría falta construir confianza, comprensión y capacidad de uso. En ese sentido, los talleres de alfabetización tecnológica, las campañas públicas de información y las estrategias de acceso no serían un “extra” dentro del modelo, sino la base misma de su legitimidad. Su implementación permite que los ciudadanos se encuentren en igualdad de condiciones al momento de votar, tener pleno conocimiento del sistema, que les permitan usarlo con confianza y seguridad también hace parte de su justa implementación.

Publicaciones relacionadas

Conoce más historias, productos y proyectos.

29 Mayo 2026 19:30

23 Min

Infancias migrantes: una realidad ignorada

Proyecto investigativo multimedia y transmedia sobre infancias y adolescencias migrantes en Sabana Centro, incluyendo experiencias personales de familias rusas, venezolanas y chilenas; además de opiniones de expertos en migración, historia y psicología.

Valentina Hernández Otero

29 Mayo 2026 11:30

18 Min

El Mundial Tricolor en cuenta regresiva

Este 2026 se enciende la pasión futbolística por el mundial más grande de la historia: un torneo con 48 selecciones, organizado en tres países, y marcado por la nostalgia de lo que podría ser el último baile del '10'. Este año la Selección Colombia tendrá tres factores claves que la podrían llevar a levantar la copa: 25 años sin ganar ningún título y 25 directores técnicos que lo intentaron y no lo lograron.

Juliana Andrea Prada Rubio

29 Mayo 2026 09:31

11 Min

Acoso: la fiesta no nos pertenece, todavía ...

En los espacios de ocio nocturno, la experiencia de la fiesta no es igual para todos: mientras algunos la viven como un lugar de libertad y disfrute, muchas mujeres deben habitarla desde la alerta constante. La necesidad de cuidarse, establecer límites y anticipar posibles riesgos transforma su forma de participar en estos entornos, evidenciando que incluso en contextos pensados para el placer persisten desigualdades en la manera de vivirlos.

Luisa Fernanda Valencia Parra

29 Mayo 2026 08:01

9 Min

Autopista Norte S.O.S: el costo de los minutos perdidos en trancones eternos

.

Jaime Andres Jaramillo Mendoza

28 Mayo 2026 15:00

15 Min

Voto electrónico: ¿del papel al pixel?

El posible tránsito hacia el voto electrónico en Colombia abre un debate que va más allá de la modernización tecnológica: pone en evidencia las brechas digitales, territoriales y educativas que aún persisten en el país. Mientras este sistema promete mayor agilidad, reducción de errores y eficiencia en el escrutinio, su implementación enfrenta desafíos clave relacionados con la confianza ciudadana, la seguridad informática y la preparación real de la población para interactuar con tecnologías electorales.

Valeria Estefania Torres Dos Santos Torres Dos Santos

30 Abr 2026 20:00

13 Min

Aves de la Sabana: biodiversidad en riesgo

Sabana Centro ha reducido los hábitats naturales de numerosas especies de aves, obligándolas a desplazarse, adaptarse o enfrentar mayores riesgos. Este reportaje examina el papel de las aves como indicadores ambientales, la importancia de su conservación y las medidas que especialistas plantean frente a los impactos de la deforestación y el desarrollo urbano.

Emanuel Arango De Antonio

29 Abr 2026 07:59

5 Min

Las maravillas naturales de Sabana Centro

"Las maravillas naturales de Sabana Centro" es una trilogía de especiales periodísticos transmedia que promueven el turismo natural responsable, enalteciendo la historia geológica y ancestral de la región mediante diversos formatos multimedia.

A través de tres destinos protagonistas: el cerro Pionono en Sopó, el embalse del Neusa en Cogua y el desierto de Checua en Nemocón, los lectores podrán descubrir los desafíos ambientales que moldearon estos territorios.

Juan Alejandro Quiroga Hernandez

17 Abr 2026 09:00

4 Min

Ben Rivers: el cine como huella, tiempo y territorio

El FICCI 65 rindió tributo al cineasta británico Ben Rivers. Conoce su enfoque cinematográfico, el uso del formato 16 mm y su próximo rodaje en Colombia.

Sarah Shaiel Buitrago Castillo