Vivir de las abejas

Juliana Ramirez Avila
Periodista Periodista
Compartir

 

Las abejas suelen ser representadas como pequeños insectos redondos a rayas amarillas y negras que nos dan miel. A pesar de que muchos podemos verlas revoloteando y zumbando a nuestro al rededor, desconocemos los beneficios directos e indirectos que nos aportan día tras día. A lo largo de los últimos 20 años, la narrativa en torno a estos individuos se ha volcado hacia su enorme impacto ambiental y su labor polinizadora, a menudo pasando por alto el verdadero alcance detrás de esa afirmación.

 

 

 

Vivir de las abejas explora a estos insectos desde diferentes aristas. Te invitamos a zumbar con nosotros y a que descubras las curiosidades del sector apícola en Sabana Centro, desde quienes dependen económicamente de las abejas hasta quienes existen gracias a sus contribuciones y no saben. 

Colombia, mestiza hasta en las abejas

Cuando hablamos de abejas dentro del imaginario colectivo las asociamos con la típica especie regordeta de 2 cm, pero en la realidad existen más de 6 familias de abejas en el mundo. Resulta impresionante saber que la variedad más común en Colombia es una versión africanizada de la apis melifera, que originalmente era netamente europea. El mestizaje tan icónico de nuestro país trasciende lo humano y permea a los insectos.

La región Sabana Centro se eleva a más de 2.000 msnm en medio de la Cordillera de los Andes, dándoles el entorno perfecto a las abejas para que puedan establecer sus colmenas y que los apicultores sean capaces de criarlas adecuadamente. Según González, Ospina y Bennett, la región andina concentra casi el 12% de toda la población de abejas colombianas, de las cuales el 70% son endémicas, o sea, que no existen en otros lugares del mundo. 

Hasta ahora se están comenzando a hacer censos a nivel nacional para tener claridad frente a cuántas especies y abejas existen exactamente. Algunos estiman que en nuestro país viven más de 120 especies de abejas, pero el Ministerio de Ambiente notificó que son más de 550 y que la cifra podría ascender a 1445. 

No todas las abejas son iguales, algunas viven solas, otras en una colmena; algunas tienen aguijón y otras no. Una de las especies de abeja sin aguijón más popular es la “angelita” (etragonisca angustula Latreille), caracterizada por una actitud más suavecuya miel es utilizada con fines medicinales. Se llama angelita por ser indefensa –como un ángel- , pero al sentirse amenazadas pueden morder. La meliponicultura es una subrama de la apicultura dedicada a la cría y manejo de los insectos de este tipo y ha tomado fuerza en Antioquia y Amazonía por sus amplios bosques y clima.

20.000 tipos de abejas hacen parte de las 200.000 especies animales polinizadoras -mariposas, pájaros, murciélagos...-. La labor que realizan es involuntaria pero necesaria: en la corbícula, una pequeña canasta en la pata trasera de las abejas, se recolecta todo el polen por obra del magnetismo. Gracias a ese movimiento, millones de cultivos alimentarios crecen y se garantiza el equilibrio de todo un ecosistema

Más que miel

La labor no se queda en el polen. Las abejas nos ofrecen un listado que supera los 20 productos, divididos en recolección y secreción. Las personas estamos familiarizadas con los animales que producen alimentos para nuestro consumo, pero a veces olvidamos que las abejas son el único tipo de insecto que pueden ofrecernos una amplia variedad de bienes comestibles.

El polen y el propóleo son los productos que recolectan, consumen y aportan las abejas. El polen es mucho más que polvillo amarillo, pues puede llegar a tener hasta 49% de proteína -eso lo convierte en un gran suplemento para veganos, vegetarianos o personas con intolerancia a la carne-. Según datos de la Gobernación de Cundinamarca, cada colmena de Sabana Centro produjo en promedio 22,5 litros de polen en el año 2024 y la producción total para ese período fue de aproximadamente 12.509 litros.

Por otro lado, el propóleo está hecho a base de sustancias que toman de los troncos y posteriormente mezclan con cera y polen, para funcionar como un desinfectante y controlador de la temperatura en la colmena. Los humanos lo usan para el dolor, medicina respiratoria, tratamiento dermatológico y antiinflamatorio vía oral o tópica. 

Los otros productos principales hacen parte de los secretados: cera, miel, veneno y jalea real. Algunos de ellos son conocidos por su uso medicinal y restaurativo, más su propósito reside en la armonía interna de las colmenas y pueden llegar a ser ingeridos por humanos sin ningún tipo de proceso.

La cera proviene del abdomen de las obreras y viene siendo el equivalente al cemento y ladrillos de los humanos. Los alveolos -celdas hexagonales- están hechos a base de cera y son esos compartimentos en los que las reinas ponen huevos y las obreras posteriormente sellarán con esa misma cera. En las celdas que no hay huevos las obreras almacenarán la miel y el polen.

La jalea real es un producto exclusivo para alimentar a las reinas de cada colmena y a algunos huevos; al ser difícil de crear tiene costos de producción y venta elevados.

La miel, en cambio, es la sustancia más reconocida proveniente de las abejas. Para nosotros es un endulzante y remedio casero y para las protagonistas de esta historia es su modo de adquirir energía. El sabor y textura de la miel pueden variar dependiendo de la región en la que se produce, las plantas que estén cerca de las abejas y su alimentación. Entre más pegajosa, mejor.  En Sabana Centro a lo largo del año 2024, cada colmena produjo en promedio 14,6 litros de miel y se estima que la producción total de miel en los 11 municipios alcanzó los 32.770 litros. 

Reinas a la venta

Las abejas mismas también son un producto. En el ámbito agropecuario los comerciantes suelen dedicarse a seleccionar sus mejores ejemplares para comercializarlos y crear una descendencia más apta genéticamente. En la ganadería el pie de cría es el conjunto de terneros. En la apicultura,  son las pupas y larvas. El conjunto inicial que se vende para comenzar una nueva colmena o multiplicar una existente es un producto rentable dentro de este mercado. 

Una colmena productiva establecida puede tener 10 marcos. Un pie de cría se vende con 4 marcos.

Otra forma de generar ingresos es vendiendo o comprando reinas. Como a veces algunas colonias son huérfanas -funcionan diferente-, comprar una reina puede traerle más estabilidad al grupo. Lo más común y rentable es vender o comprarla ya fecundada, dado que, a diferencia de una virgen, no tiene un período tan restringido para aparearse.

Los apicultores profesionales marcan cada año a las reinas con un color especial oficial internacional con el propósito de identificarlas más fácilmente dentro de los grupos abundantes –este año fue azul-. Como las reinas son un producto tan apetecido, la marcación da fe de que son recientes y, por tanto, mejores.  Cuanto más joven sea la abeja, mejor valorizada estará; quien compre una reina se asegurará de que tenga el color de este año y no el de hace 3, porque eso puede traerle una colmena defectuosa y no tan rentable como una nueva.

Otra variable que se considera a la hora de vender o comprar material vivo es la variabilidad genética. Si una reina fue fecundada solo por 2 machos, el destino de la colmena no será tan bueno como el de una que sea liderada por una reina fecundada por 14 machos. 

Variabilidad y productividad son directamente proporcionales. Esto no implica que los apicultores no cuiden a las colmenas con poca variabilidad; al contrario, las ayudan a fortalecerse dándoles alimento en tiempos de sequía y les hacen constante seguimiento.

Subsistir con las abejas

Según el informe de evaluación pecuaria emitido por la Gobernación de Cundinamarca en 2024, la región Sabana Centro tiene 1139 colmenas productoras de miel distribuidas en 190 granjas y 364 colmenas productoras de polen distribuidas en 98 granjas.

Más de 3.000 apicultores colombianos dependen de lo que logren obtener tras cuidar colmenas enteras, recolectar productos y encargarse de que todo funcione apropiadamente. El año pasado, el apicultor promedio de Sabana Centro recibió $28.091 pesos por cada litro de polen vendido y $22.091 por cada litro de miel en un ciclo productivo. Al multiplicar el promedio de producción de producto por las ganancias (22,5L*$28.091 y 14,6L*$22.091) podríamos afirmar que un apicultor típico de la región obtiene cerca de $632.047 en total en un ciclo por vender polen y $322.528 por miel. 

Suponiendo que un apicultor tuviera solo una colmena, la suma de un ciclo –aproximadamente 6 meses- ($954.575) no le alcanzaría para igualar un salario mínimo mensual ($1.423.500). Para que sea sostenible debería tener al menos 9 colmenas ($954.575/6 meses*9 colmenas) y en ese caso superaría el salario mínimo cada mes, pero al descontar los gastos de manejo y cuidado tal vez los números disminuyan.

 

El negocio de las abejas parece ser rentable en términos económicos y ecológicos si está bien hecho. Cuando hablamos con Helena Lota y Mario Parrado, ellos señalaron que la apicultura es una actividad de bioproducción no nociva. Por esta misma línea, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) compiló algunas de las ventajas de practicar apicultura, así como los tipos de capital necesarios para montar un apiario, sobre todo naturales, económicos y sociales.

Más allá de la polinización y su rol esencial para nuestra existencia, la comercialización y producción en este ámbito son supremamente prácticas: si alguien está rodeado de naturaleza, agua y buena tierra, fácilmente puede dedicarse a criar abejas.  De todos modos, es un arte y una gran responsabilidad, dado que no cualquiera está dispuesto a pasar horas escuchando zumbidos y estar revisando colmena por colmena. 

Colmenas bajo la mira

Todos enfrentamos desafíos y amenazas en nuestro planeta, las abejas y sus cuidadores no son la excepción. Algunos de los principales riesgos son el cambio climático -que entorpece los ciclos productivos por su impredecibilidad- y la mortandad masiva. En ciertos países las plagas, los pesticidas y los micro plásticos acaban silenciosa y abruptamente con las abejas.  En Estados Unidos se pierden un tercio de los enjambres a causa de la misteriosa CCD (Colonny Collapse Desease). Las causas precisas aún son desconocidas, motivo por el que los investigadores del mundo están tratando de descifrar el patrón.

Con el fin de concientizar sobre el impacto que tienen las obreras a rayas, en 2017 la Organización de las Naciones Unidas declaró el 20 de mayo como el día internacional de la abeja tras la petición de la delegación de Eslovenia.

En Colombia la Ley 2193 de 2022 entró en vigor para fomentar y proteger las actividades apícolas. Se creó para implementar políticas públicas y llevar a cabo proyectos en pro de las abejas como “componente estratégico para la protección y preservación de la biodiversidad, conservación agrícola y adaptación al cambio climático, en el territorio nacional.”. La medida llegó 12 años después de una demanda colectiva por muerte masiva de abejas, según los apicultores, por uso indiscriminado de herbicidas y plaguicidas.

Las abejas son seres muy codependientes, es tan así que los apicultores no llaman individuo al cuerpo singular sino a toda la estructura de panal-cría-obreras y reinas. Si una sola obrera tuviera que producir 1 kg de miel, tendría que visitar 4 millones de flores y darle la vuelta al mundo 4 veces. Esa carga es mucho más ligera si en lugar de 1 abeja, se unen 3.000 de una colmena a trabajar. Por otro lado, las reinas de cada colmena son capaces de poner 1.500 huevos por día; el milagro de la vida solo es posible si los zánganos -abejas macho cuya única función es reproducirse- la penetran en vuelo. Cuantos más zánganos fecunden a la reina, más variabilidad genética tendrá la colonia y, por tanto, más fuerte será.

De la ley a la práctica

A lo largo de los últimos 3 años se han estado llevando a cabo estrategias que promueven el cuidado y conservación de abejas, como la Iniciativa Colombiana de Polinizadores y el cumplimiento de la ley 2193 de 2022, lideradas por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, la Universidad Nacional, el Instituto de Investigación Alexander von Humbold, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y el Ministerio de Agricultura.

El Instituto Colombiano Agropecuario llevó a cabo el programa de Protección Sanitaria Apícola para hacerle frente a las enfermedades de las abejas; ofrece servicios de censo y diagnóstico para la especie Apis Melifera.

Ante la duda de por qué hay que hablar de las abejas, es claro que les debemos agradecer por su labor polinizadora desde el frente de biodiversidad y alimentario. Es necesario cuidarlas y apoyar a los apicultores que van día a día a revisar que las colmenas funcionen óptimamente.

Por fortuna, Colombia parece estar despertando y ya está notando poco a poco lo vital que es cuidar de las abejas. Diferentes organizaciones tienen un censo en curso para determinar cuántas abejas hay, la Federación de Apicultores trabaja por la pedagogía y las abejas, vuelo tras vuelo, siguen dándonos la oportunidad de vivir mejor.

La distancia entre la teoría y la práctica aún es amplia por la brecha que existe en zonas rurales y menos desarrolladas, mas es justo allí en donde recae un enorme potencial para montar apiarios sostenibles y en medio de un hábitat apto para las abejas. Las normas ya trazaron unos lineamientos, pero los habitantes de la región somos quienes podemos aterrizar los objetivos en acciones concretas.

A pesar de que existen criadores dedicados, cuidadores conscientes y leyes, eso no basta para garantizar un adecuado manejo y existencia de las abejas. Por eso queremos que todos seamos agentes de cambio y mejoremos la forma en la que tratamos a las abejas. Si ves una abeja sola no la aplastes -seguramente está perdida o agonizando-. Si encuentras un panal asentado en tu colegio, trabajo o casa, llama a un experto y no las quemes. Puede que las abejas no desaparezcan por estos gestos, pero al ser una práctica sistemática estamos atentando contra su integridad y, de paso, con la del planeta entero. Seamos corresponsables y volemos sin dañar a otros.

El bienestar de nuestras abejas indica qué tan bien estamos haciendo las cosas dentro de la región y esta es una oportunidad para funcionar como un engranaje a favor de la economía y ecología local.

Para profundizar en los apartados estipulados en este reportaje, te invitamos a explorar el video, la serie podcast y nuestra cuenta en Instagram @vivirdelasabejas. 

Publicaciones relacionadas

Conoce más historias, productos y proyectos.

5 Ene 2026 08:00

13 Min

Neusa: el embalse que sustenta a la Sabana

Descubre el Embalse del Neusa

Juan Alejandro Quiroga Hernandez

17 Dic 2025 14:00

12 Min

Pionono: la montaña que vigila a Sopó

Descubre el Parque Pionono

Juan Alejandro Quiroga Hernandez

15 Dic 2025 23:59

11 Min

Historias entretejidas: artesanías en Cajicá marcan el legado de una región

Cajicá, un municipio con mucha historia y artesanías, se enfrenta a un reto en el presente, los competidores internacionales industriales tales como Turquía y China y el poco interés de los jóvenes en preservar estas técnicas tradicionales que hicieron famoso al territorio hace unas décadas.

Luis Guillermo Hernandez Cardenas

15 Dic 2025 23:59

20 Min

Los rostros de los artesanos cajiqueños

Los artesanos son los protagonistas de nuestro especial y acá esta un poco de cada uno para conocerlos mejor.

Luis Guillermo Hernandez Cardenas

5 Dic 2025 11:00

12 Min

"Acostúmbrese al dolor". Vivir con endometriosis en Colombia

En Colombia, millones de mujeres conviven con endometriosis sin diagnóstico oportuno. Este reportaje revela cómo el sesgo médico y la normalización del dolor menstrual, junto a diagnósticos tardíos, sí afecta la calidad de vida.

Maria Catalina Giraldo Cardenas

5 Dic 2025 10:00

9 Min

Nacer menos: decisión de una generación

La disminución de nacimientos en Bogotá refleja un cambio en las prioridades de las mujeres jóvenes, quienes enfrentan presiones económicas, nuevas formas de vida y un futuro incierto.

Ana Maria Gutierrez Solarte

2 Dic 2025 13:22

11 Min

Ciclodisea

Ciclodisea, el especial de Conexión Sabana, recorre las rutas, los vacíos de infraestructura y las historias de quienes enfrentan a diario el caos vial sobre dos ruedas. Entre testimonios de biciusuarios, voces expertas y cifras oficiales, este trabajo revela la deuda pendiente de Chía con la movilidad sostenible y la seguridad de los ciclistas.

Sarah Shaiel Buitrago Castillo

28 Nov 2025 10:00

16 Min

Detectando al monstruo: causas y consecuencias del abuso en menores

El proyecto periodístico aborda la violencia sexual en menores de edad en la región Sabana Centro, visibilizando sus causas, consecuencias y vacíos institucionales. A través de un enfoque transmedia, busca promover la prevención y sensibilización desde la educación y el periodismo ético. El trabajo combina investigación de campo en municipios como Zipaquirá, Cota y Tabio con testimonios y análisis social, contribuyendo a fortalecer la conciencia colectiva y el compromiso con la protección de la niñez y los derechos humanos.

Sara Daniela Florian

28 Nov 2025 08:19

8 Min

Memorias en silencio

En Cota, bajo la sombra de la modernidad que avanza sin tregua, existe un rincón donde el tiempo se teje a mano. No es una peluquería de moda, sino un aula modesta donde el colectivo AfroMandela siembra resistencia. Su líder, Johis Balanta Loango, no es una peinadora, sino la guardiana de una herencia.

David Santiago Medina Sanchez