Rafael Zabaraín, el psicólogo de los jóvenes futbolistas en Colombia

14 de Abril de 2026 07:07

Rafael Zabaraín durante una jornada de trabajo con la Selección Colombia.
Por: Foto del archivo personal de Rafael Zabarain
11 Min

Compartir

En el fútbol y en el deporte en general, casi todo se mide: los goles, los minutos, el rendimiento. Lo que no aparece en ninguna planilla es el instante previo al partido. Ese segundo en el que un jugador respira antes de ejecutar un penalti o una falta decisiva. O cuando un grupo entero intenta sostener el peso de representar a un país. En ese espacio invisible trabaja Rafael Zabaraín, el psicólogo de la Federación Colombiana de Fútbol en las categorías masculino (Sub 20, 17 y 15) y femenino (Mayores, Sub 20 y 17). 

No está en la cancha. No levanta trofeos frente a la hinchada. Pero está. Siempre está. En el camerino suele escuchar antes de intervenir, como si necesitara medir el pulso emocional antes de entrar en el ambiente. Aunque es una persona bajita, de alrededor de 1,70 metros, tiene una manera de pararse firme que hace que su presencia no pase desapercibida, aun cuando nunca busque imponerse. 

No participa en las decisiones técnicas. Está ahí para otra cosa. En el mundo del deporte casi nadie lo llama por su nombre completo. Para entrenadores, jugadores y directivos es simplemente el “Mopri”. Así le dicen. Y así se presenta muchas veces, con la naturalidad que lo caracteriza.

Durante las concentraciones viste la ropa deportiva que les proporciona la Federación Colombiana de Fútbol: sudadera, chaqueta, siempre dentro del mismo código del equipo. Cuando explica una idea, su mirada es firme y rara vez desvía la atención mientras alguien le habla. Su voz es fuerte, marcada por un acento de la costa colombiana, y no necesita elevar el tono para hacerse escuchar. 

En su trabajo, la autoridad no proviene solo de lo que dice, sino de cómo lo dice. Muchas veces habla con calma. Hay firmeza en su manera de explicar, pero no rigidez. Ha aprendido que en su labor lo más importante es la coherencia. Y por eso, para todos, sigue siendo el Mopri.

Zabaraín, acompañando desde el campo a los jugadores. Foto: Francisco Zabaraín.

 

Ha estado en cerca de 50 competencias internacionales, entre sudamericanos, mundiales y dos Juegos Olímpicos. Dentro de esos procesos fue parte de la delegación colombiana en Londres 2012 y también integró el equipo de fútbol femenino en Río 2016. Ha acompañado caminos que terminaron en podios históricos para el país. Sin embargo, cuando se le pregunta por su prioridad profesional, no menciona medallas ni resultados. Dice algo más simple, pero también más complejo: “Primero que todo, quiero formar buenas personas”.

Antes del fútbol hubo otros escenarios. Coldeportes, hoy conocido como el Ministerio del Deporte, fue el primer gran paso en su vida profesional. Cinco años de trabajo con atletas de distintas disciplinas. Un ciclo olímpico completo: Juegos Bolivarianos, Suramericanos, Centroamericanos y del Caribe, y Panamericanos. Y, para culminar, los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Londres 2012: el punto de inflexión

Para Rafael, Londres fue un punto de inflexión. Lo dice con convicción: “fue la experiencia más maravillosa que he vivido”. Allí entendió la magnitud real del alto rendimiento. “Lo mejor del mundo reunido en un mismo lugar”. Cada atleta con años de sacrificio acumulado. Cada competencia era asumida como una frontera emocional.

Trabajar con deportistas de diferentes áreas le confirmó que no existen fórmulas únicas. “Acompañar deportes de combate no se parece en nada a trabajar con un atleta de precisión. Tampoco es igual intervenir en disciplinas de tiempo y marca que en deportes colectivos”. 

En los individuales, el silencio pesa distinto. El error es mucho más íntimo. No se comparte. En el deporte colectivo, en cambio, la emoción se contagia. La frustración también. Y fue allí donde aprendió que “la psicología no es una receta que se repite, sino una lectura constante del contexto, del momento y, sobre todo, de la sensibilidad”. Ese recorrido amplió su mirada, pero de igual forma lo ordenó. Confirmó que el rendimiento es inseparable de la dimensión humana. 

La mente detrás del fútbol juvenil

Hoy, y desde 2013, su escenario principal es el fútbol formativo. Las selecciones juveniles hacen parte de su vida. Procesos que combinan adolescencia y exposición internacional, talento y mucha fragilidad. Historias de vida desgarradoras. 

En estos torneos, muchos jugadores enfrentan por primera vez la experiencia de lo que es representar al país. Demostrar que el escudo pesa y que la expectativa es abrumadora. El ruido externo puede convertirse en un bloqueo grande, pero Rafael no habla de presión. Habla de “privilegio”. “Primero les mostramos que es un orgullo. Después, que son merecedores de estar ahí”. 

Cambiar la narrativa transforma la emoción. Cuando el jugador entiende que su convocatoria no es un favor, sino consecuencia del trabajo que ha hecho por muchos años, la confianza sube y la presión y la ansiedad bajan.

En el camerino su voz no compite con la del técnico. En ningún momento reemplaza el liderazgo deportivo, es un complemento más. Habla de la responsabilidad, de la humildad, de entender que el talento sin carácter es inestable. “Ser buena persona va a ser fundamental en la construcción del deportista integral”.

Ese mensaje no se queda solo en el discurso. Así lo describe el futbolista Miguel Solarte, quien compartió el último proceso de la categoría sub 17 con él: “Nos da unas charlas motivacionales que llegan al corazón, nos vuelve más unidos, más felices. Sabe cómo hablarnos, nos motiva de una manera impresionante, y nosotros nos creemos eso y salimos a la cancha”.

El acompañamiento de Zabaraín es fundamental para que los jugadores enfrenten el fracaso y el éxito. Foto: Francisco Zabaraín.

 

En 2022, Colombia alcanzó el podio en el Mundial Sub-17 femenino. En 2025 volvió a hacerlo en el Mundial Sub-20 masculino. Dos generaciones distintas, dos contextos diferentes, pero un mismo principio de trabajo. Las medallas son visibles, el proceso no. “Es una recompensa todo eso por lo que se ha pasado y por lo que se ha vivido”, dice. Pero amplía la idea. Habla del sacrificio de las familias, de las ausencias prolongadas, del tiempo que no vuelve. “El éxito no es individual, nunca lo fue. Es colectivo, es acumulativo. Es el resultado de variables que logran alinearse en el momento justo”.

A lo largo de casi 50 competencias internacionales ha visto de todo. Eliminaciones dolorosas, victorias inesperadas, lesiones en momentos decisivos, sueños cumplidos, otros que no se cumplieron. Y aprendió que “cada grupo es un libro y que cada jugador es una página distinta”. Algunos capítulos son más breves, otros dejan marca para toda la vida.

La familia detrás del proceso

El ritmo del alto rendimiento no es amable con la vida personal. Viajes constantes, concentraciones extensas, horarios que nunca son fijos. Y cuando se le pregunta cómo sostuvo su familia en medio de esa dinámica, responde desde la gratitud: “Lo más importante es tener una buena coequipera”. Nombra a su esposa, Adriana Vidal, como parte esencial del equilibrio. 

Para ella, convivir con esa dinámica también ha significado aprender a compartir el tiempo con el fútbol. “En un principio no fue fácil lidiar con las ausencias de Rafael, pero con el tiempo fuimos aprendiendo todos, tanto los niños como él y yo, a manejar esos tiempos que podemos compartir en familia y los momentos en los que él está trabajando fuera de la casa. Es difícil acostumbrarse, pero entendemos que su parte profesional es muy importante, sin dejar de lado lo fundamental que es la familia”.

Rafael habla de sus hijos con orgullo. Dice que ha aprendido a reemplazar cantidad por calidad. Que cuando termina un torneo, ya sea que se gane o se pierda, su mayor motivación es volver a casa, desconectarse, estar presente. “Cuando estoy con ellos, estoy con ellos. No siempre es fácil, pero esos momentos valen la pena”.

Lejos de las concentraciones, la dinámica cambia. En casa, Rafael se dedica a lo que más valora: ser papá y esposo. Intenta acompañar a sus hijos en todo lo que puede, incluso en los eventos más pequeños, “esos que muchas veces pasan desapercibidos, pero que para mí tienen un valor especial”.

También disfruta de la tranquilidad de su hogar. Aunque por momentos intenta desconectarse del trabajo, el fútbol sigue presente: le gusta ver partidos con calma, caminar por el patio, regar las plantas y sentarse a compartir una buena comida preparada por su esposa. Son rutinas sencillas que, como él mismo dice, representan algo fundamental: “el tiempo en casa”.

El camino hacia la psicología deportiva

Antes de convertirse en psicólogo deportivo, estudió economía durante cinco semestres. Una decisión que en su momento parecía lógica. Le gustaba la carrera, pero no lo llenaba. “No era mi esencia”. Escuchar esa intuición implicó cambiar de rumbo en una época en la que la psicología no tenía el reconocimiento actual. Había prejuicios. “Se consideraba una carrera para mujeres y muchos preguntaban de qué iba a vivir. Había dudas, incluso muchas burlas, pero hoy, mirando hacia atrás, le diría a ese joven Rafael que continúe, que crea en lo que siente, que el camino no será sencillo, pero que lo va a lograr”.

Los valores ocupan un lugar central en su discurso. Menciona algunos: humildad, honestidad, respeto, solidaridad, tolerancia. “Los aprendí en casa, los reforzó el colegio, la iglesia”. No los menciona como conceptos sueltos sino como práctica diaria, como su carta de presentación.

A lo largo de todos sus años de experiencia ha visto cómo la psicología en el deporte colombiano pasó del tabú a la legitimidad. “Hubo una época en la que el psicólogo era visto como alguien necesario solo cuando había un problema. Hoy la demanda es distinta, hay mucho más credibilidad, mayor comprensión de que la fortaleza mental no es un lujo, es parte del rendimiento". 

Y aun así reconoce que falta camino, que su generación ha abierto muchas puertas, que las nuevas deberán consolidarlas. Cuando se le pregunta por metas pendientes, él no habla de títulos, sino de continuidad: “seguir aportando granitos de arena a los proyectos de vida de los jóvenes con los que trabajo". 

Dice que vive en plenitud, que es una persona feliz, que tiene una familia espectacular y que está en su trabajo soñado. Después de años de viajes, torneos y concentraciones, sigue encontrando sentido en lo mismo que lo motivó desde el principio: acompañar a los jugadores en momentos que van mucho más allá de un resultado, porque detrás de cada torneo hay historias personales, sueños y procesos que continúan, incluso cuando el partido se termina. 

Publicaciones relacionadas

Conoce más historias, productos y proyectos.

14 Abr 2026 11:07

14 Min

​​Julián Zuluaga: “uno como actor necesita mucha disciplina”

Habiendo participado en varias producciones audiovisuales y obras de teatro, habla sobre su persistencia y constancia para incursionar en el ámbito actoral.

Maria Natalia Pedraza Sabogal

13 Abr 2026 11:14

11 Min

Juan Manuel Correal, el hombre de la Mochila Semillera de Cogua

Desde el centro de la sabana, un biólogo promueve la agricultura ecológica y formación agroecológica juvenil, teniendo como enfoque la coherencia entre pensamiento y acción.

Manuela Martinez Rodriguez

12 Abr 2026 13:40

10 Min

Alejandra Bohórquez transforma la neurocirugía en Colombia

Desde Navimetric, lidera el diseño de los primeros neuro - navegadores quirúrgicos con sello local para llevar precisión milimétrica a los quirófanos del país.

Luisa Fernanda Bohorquez Casallas

11 Abr 2026 14:18

13 Min

Humberto Huertas: “el editor es el último filtro de la verdad”

Tras cincuenta años editando la historia de Colombia, el documentalista cambió los noticieros por el arte y la espiritualidad. Un retrato del hombre que, desde la sombra, dio forma a la memoria visual del país.

Fabiola Alejandra Perez Solorza

11 Abr 2026 09:31

10 Min

“Sueño cumplido”: Luis Fernando Domínguez

Todo comenzó a partir de torneos inventados, grabadoras pirata y una radio que forjaron su vocación. Hoy, como director de ESPN y docente, se define por su resiliencia tras años de sacrificio personal.

Juan David Lozano Monroy

10 Abr 2026 14:10

14 Min

Nicolás Barake: la historia detrás del músico bogotano de Bonka

Desde su infancia entre guitarras y canciones de Los Beatles hasta la posibilidad de volver a la industria musical junto a la banda, el cantante repasa los momentos que lo han marcado dentro y fuera de los escenarios.

Ana Maria Conto Helo

6 Abr 2026 22:30

14 Min

Jairo Becerra, el abogado aeroespacial que busca salvar a la Antártida

El abogado aeroespacial Jairo Becerra comparte cómo el enfoque de perseverancia que lo caracteriza en su vida personal y profesional impulsó el documental Decisiones: datos y cambio climático, alcanzando la nominación al Emmy.

Catalina Lleras Cabrera

6 Abr 2026 14:20

12 Min

“Quiero ser una colombiana que deje huella en el mundo”: presidenta Asociación Latinoamericana de Botánica

María Alejandra Jaramillo Sierra es una botánica con 30 años de recorrido y una pasión inigualable por el campo. Sus estudiantes y colegas la ven como un ejemplo a seguir por su pericia y aportes realizados a la ciencia.

David Alejandro Bueno Campos