Elecciones 2026. Cubrimiento especial.
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4 de Junio de 2026 11:50
En la parrilla Argentina Santiago del Estero es posible transportarse a un típico bodegón de Santelmo en Buenos Aires. Ubicada en Chía, es administrada por el exfutbolista argentino Omar Sebastián Pérez Marcos. Está llena de historia y legado. Cada pared refleja un museo personal de camisetas, dedicatorias, sus sueños, compañeros, ídolos y el amor de sus hinchas, especialmente los de Santa Fe.
Con la melodía de un fantástico tango de fondo, Albert Diago, chef, fundador y socio, relató cómo ha sido su experiencia en el restaurante y su relación con Omar Pérez.
Argentina es una nación con un corazón migrante, y por eso destaca que está agradecido por la bondad con la que se lo ha acogido en Colombia, y por supuesto en ámbitos gastronómicos y artísticos como el tango y la poesía se encarga de expandir su maravillosa cultura, por lo que ha recibido bastante receptividad en los colombianos.
Coincidió con Omar Pérez por compartir esa identidad albiceleste, a pesar de las diferencias culturales y gastronómicas que podría haber entre un porteño y un santiagueño, un hincha de River y uno de Boca, se entendieron muy bien. Rncontró en sus platos la manera de estar más cerca a Argentina y a su Santiago del Estero querido que extrañaba tanto. Y por su parte, con mucha alegría Diago agradece a la vida por haberlos juntado.
Juntos construyeron el sueño de tener un lugar donde se pudiese ligar la gastronomía con el fútbol, similar a como los hay en Argentina.
Y se hizo realidad en agosto de 2019 con la parrilla Argentina Santiago del Estero, el viejo bodegón de Chía
Las palabras bodegón, tablado, tablón, boliche… Son muy culturales dentro de la parte gastronómica Argentina. Diago lo define como el lugar en donde la familia y los amigos se confunden en un abrazo, en un ritual, en un asado, en un generoso pingüino de vino, un buen mate con una buena charla.
Los bodegones permiten vivir todas esas maravillas, creaciones hechas en Argentina con la suma de varias culturas que ofrecen esos exquisitos platos de carne, o esas pastas que llegaron de los ancestros italianos, la población más grande en Argentina, y de otros países de Europa como Polonia y Portugal.
Al argentino se lo relaciona con el fútbol y el asado, pero más allá de esas 2 artes el arte culinario también está muy presente. En la parrilla, se esfuerzan por mantener la autenticidad de los platos, trayendo los condimentos de Argentina, los cortes de carne importados, cada plato está estudiado y potencializado para garantizar la mejor experiencia; pero sobre todo, Diago resalta que la base fundamental de la cocina no solo es tener algunos elementos específicos, sino también hacer los platos con mucha paciencia y profesionalismo, emplear los utensilios, las bases y los tiempos suficientes para que todo lo que se sirva en la mesa tenga una explosión, una generosidad, y ante todo, una tradición. Y así es, detrás de cada plato hay una historia, un pedacito de una ciudad de Argentina, es un patrimonio cultural con una gran variedad de platos, desde las empanadas santiagueñas hasta los pescados y mariscos de Mar del Plata.
Tanto para Diago como para Pérez la parrilla es su lugar de felicidad. Diago disfruta explayar la cultura argentina innovando y creando los platos, al igual que interactuando con los músicos en los shows de tango y folclore, al hablar con la gente y ver su receptividad.
Es esa conexión con el público lo que lo hace tan especial para Pérez, siempre que puede, especialmente los domingos, está en el restaurante para compartir con sus hinchas. Aún hoy el amor que recibe le sigue sorprendiendo, desde el niño de 3 años que no lo vio jugar, pero que sus padres le han heredado la pasión por el escudo cardenal, hasta la persona adulta que disfruta con una foto y una charla. Son momentos mágicos que agradece tener, es su forma de retribuirles el cariño que le han dado por tantos años, no solo de Santa fe, sino que también de diferentes ciudades de Colombia y Argentina por su amplia trayectoria.
Su frase es: “La gente viene por la foto, pero vuelve por el sabor”.
Santiago del Estero, parrilla argentina es ese abrazo extendido de Pérez con los hinchas y sus estudiantes, pero también con su equipo de trabajo, para ellos además de ser un jefe maravilloso, es el amigo que ofrece una segunda oportunidad ante los errores y el líder que ha convertido el restaurante en un lugar de felicidad y crecimiento profesional.
Junto con la academia OP10 logró traer el concepto de Argentina de tener un espacio para jugar al futbol y disfrutar de un buen asado. La empresa fue establecida en 2015, mientras aún era jugador vigente.
Con sedes en Bosa, Chía y en la Universidad de la Sabana la academia OP10 le ha dado la oportunidad a niños, niñas y adolescentes de 4 a 18 años de formarse como futbolistas. Pérez disfruta acompañar los sueños de los chicos e inculcarles valores como el respeto, la honestidad, la responsabilidad, la amistad y, fundamentalmente, la felicidad. Destaca que la academia tiene muchas puertas a las cuales los chicos pueden acceder, pero no por la influencia de la institución sino que es por el nivel del niño, su deseo y las ganas que le ponga a esta linda profesión; se trata de aprovechar los contactos que el fútbol le dio a él, y llevarlos hasta ese lugar donde ellos mismos puedan demostrar que son capaces de vivir de ese sueño, se esfuerza porque sus alumnos tengan una educación integral, más que como futbolistas, como personas. Estos valores han caracterizado a Pérez en todos los aspectos de su vida, debido a que su formación profesional fue en la casa amarilla de Boca Juniors.
Esa fue una etapa fundamental en su vida de la que tiene muchos recuerdos y enseñanzas, tuvo la posibilidad de compartir con personas de diferentes ciudades de Argentina y de países como México, Brasil, Chile, Colombia, Bolivia…
Ese choque de culturas y vivencias los ayudaba en los momentos más duros, las charlas y anécdotas les dejó un gran aprendizaje; además, logró poder jugar en una primera división.
En ese momento, tuvo que afrontar uno de los desafíos más difíciles de su carrera, su primera lesión: fue previo a un viaje a Italia en el que estaban puestas grandes ilusiones, propias, del equipo, de su familia y amigos.
Decidido a apostarlo todo por su sueño optó por aguantar el dolor en silencio para evitar un parte médico negativo que le impidiera viajar; sin embargo, al regreso, debido al tiempo que dejó pasar, la lesión se agravó con una afectación en el cartílago, dejándolo en muletas y con un pronóstico poco esperanzador para su futuro en el fútbol.
Pérez siempre ha tenido la convicción de que “Lo imposible solo tarda un poco más”; es una frase que adoptó como estilo de vida, piensa que con esfuerzo y mérito se puede alcanzar cualquier objetivo, la aplica en todos los desafíos, proyectos y procesos que tiene que afrontar, ya que le recuerda que no puede rendirse fácilmente.
Es por eso que, aunque visitó otros países considera que la oportunidad en Colombia no fue una casualidad, sino una causalidad, fue el lugar donde Dios lo eligió, y es algo que sigue disfrutando hasta la actualidad.
Inició jugando en el Junior de Barranquilla, en vista de que aún se estaba recuperando, logró un acuerdo de pagos por partido jugado, porque tenía plena confianza en su pierna, y el tiempo le dio la razón; al final, el monto que cobró fue superior al que se había pactado inicialmente. A lo largo de su carrera obtuvo títulos con los equipos en los que jugó, pasó por Real Cartagena, Medellín y Patriotas Boyacá, hasta que finalmente consolidó su carrera en el Independiente Santa Fe.
Su paso por el expreso rojo lo define como un proceso muy lindo, en el que encontró gente amiga, una ciudad a la que respeta y especialmente, un escudo que llenó su corazón. Con el tiempo se ganó su lugar como capitán y, bajo su liderazgo, Independiente Santa Fe rompió una sequía de 37 años sin títulos al conquistar la séptima estrella en 2012.
A partir de ese momento llegaron más alegrías: la histórica Copa Sudamericana 2015 y la Suruga Bank Championship 2016 en Japón. En total, obtuvo nueve títulos oficiales con el club, una marca que lo convirtió en el máximo ídolo y el jugador más ganador en la historia de la institución.
Gracias a sus memorables actuaciones en la cancha y a su gran calidad humana forjó una conexión inquebrantable con la hinchada que ha perdurado incluso hasta la actualidad, después de su retiro.
Fue precisamente ese vínculo con la gente el que lo impulsó a organizar “El último tango”, su partido de despedida. Su retiro coincidió con el inicio de la pandemia; sin embargo, Pérez sentía que tenía una deuda de gratitud con los hinchas y decidió llevar adelante el evento por una profunda motivación personal.
El encuentro se realizó el sábado 10 de diciembre de 2022, rodeado de amigos, excompañeros e hinchas que quisieron vivir junto a él ese momento especial, para Pérez eso no es más que la confirmación del cariño de la gente.
A pesar de que muchas cosas se salieron de las manos y de no contar con apoyo institucional del club ni con patrocinios empresariales, tuvo la oportunidad de regalar una despedida inolvidable en el estadio donde fue inmensamente feliz. Pérez resalta que todo estaba planeado de una manera, pero terminó siendo completamente diferente… y mucho mejor.
En el mes de marzo tuvo que afrontar un duro capítulo en su vida relacionado con su salud: sufrió un infarto. Sin embargo, expresa que se siente agradecido, porque aunque no esperaba que ocurriera de esa manera, lo interpreta como un mensaje de Dios que llegó a tiempo y que le permitió comenzar una “nueva vida”.
La noticia generó una ola de preocupación, pero también de cariño por parte de la prensa y de los hinchas de distintos equipos, incluso de aquellos en los que nunca jugó. Muchos le recordaron que el afecto por él trasciende los colores de una sola camiseta.
Tras recibir el alta médica y seguir rigurosamente las recomendaciones de los especialistas, los pronósticos son muy buenos y ya se encuentra mucho mejor. Pérez ha comprendido la importancia de hacer una pausa, de tomarse su tiempo y de priorizar su bienestar para poder seguir disfrutando de lo que más ama.
Esa nueva etapa en su vida también se refleja en el legado que está construyendo a través de sus hijos. Como padre, se describe como alguien “protector y exigente”, consciente de que tener a una figura como él como papá en el mundo del fútbol puede ser algo agresivo para ellos; por eso, desde muy pequeños los preparó para enfrentar ese entorno.
Hoy observa con orgullo como Thiago, de 20 años, se abre camino en Huracán, mientras que Franco, de 17, continúa su formación en las divisiones inferiores de Boca Juniors. Para Pérez, que sus hijos sigan su camino es un motivo de orgullo. Señala que llegar a clubes de ese nivel exige preparación y talento, y considera que ambos lo están haciendo de la mejor manera.
Más allá del fútbol profesional, Pérez también encuentra felicidad en las cosas simples: disfruta jugar básquet aunque bromea con que por acá casi nadie lo invita y desde chico mantiene su gusto por el pádel, también pasa buena parte de su tiempo en entrenamientos de la academia y en el restaurante, espacios que hoy hacen parte de su día a día.
Menciona que ahora su felicidad está en disfrutar eso, y en compartir con los demás, no necesita demasiadas cosas.
Destaca también su aprecio por la Universidad de La Sabana, donde se realizan entrenamientos de fútbol de la academia.
Hoy en día, Pérez sigue viviendo el fútbol de otra manera: trabajando para que como él en su momento, otros chicos puedan perseguir sus propios sueños dentro y fuera de la cancha.
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