Elecciones 2026. Cubrimiento especial.
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3 de Junio de 2026 11:59
En una ciudad que se divide entre los grandes escenarios y los conciertos emergentes, la banda CASET ha logrado abrirse paso con una propuesta inusual: convertir la tarima en una función teatral y emocional. La agrupación está conformada por Diego Castro en la voz, Felipe Lizarralde en la guitarra, Julio Mejía en los teclados, Santiago Cortés en el bajo y Emilio Silva en la batería.
Julio, Felipe y Diego se conocen desde hace tres años. Los tres estudiaron Ingeniería de Sonido en la Universidad Javeriana, un elemento que, según ellos, diferencia su propuesta sonora del resto. Por otro lado, Santiago y Julio coincidieron en la academia EMMAT (Escuela de Música, Medios y Tecnología). Emilio también apareció durante la etapa universitaria en la Javeriana, donde cursaba un énfasis en creación de canciones, y fue reclutado por Carlos Wilches, el anterior bajista de la banda.
El grupo señala que fue a mediados de 2025 cuando empezaron a tomarse el proyecto mucho más en serio. Tras desechar su primer nombre, “Frases de Cajón”, y luego de que Julio se inspirara en un toque del artista dvd para adoptar el nombre CASET, el grupo inició un recorrido poco común:
“Fue un año bien particular: empezó formalmente el proyecto, sacamos nuestros primeros sencillos y abrimos la cuenta de Instagram. Como que ya nos empezamos a visibilizar”, señala Julio Mejía en entrevista con Conexión Sabana 360.
Empezaron a presentarse en open mics organizados en Casa Van Der, ubicada en la localidad de Teusaquillo. También tuvieron su primer toque formal como banda, abriéndole a la artista de indie pop Chazz en el bar Smoking Molly, amiga que conocieron en la escuela de música.
“De ahí, unos amigos míos de EMMAT nos vieron tocar por primera vez y fue como: ‘¡Ay, qué chimba!’. Nos invitaron a otro toque y luego otros nos vieron y nos invitaron a otro”, recuerda Julio Mejía.
CASET ya contaba con material sólido para aquellas presentaciones. Sus primeros sencillos hicieron parte de esos shows: “AURORA”, lanzado durante el primer semestre de 2025; “Sin Aliento” y “Cruzar los dedos”, publicados en enero de 2026; y, finalmente, “Cuando Se Apague La Fiesta”, lanzado en abril de 2026, siendo la primera canción producida por David Guns, productor con el que empezaron a trabajar hacia finales de 2025.
Temas que agarran al amor, cubriéndolo de sintetizadores y guitarras funk, a excepción de “Sin Aliento”, canción con tintes mucho más folk y acústicos que las demás, junto a letras que siempre le hablan a un interés amoroso. Sin embargo, más allá de compartir una misma temática, las canciones parecen construir un recorrido emocional: en “AURORA”, el narrador dice: “Hey, es bello verte otra vez. Han pasado muchos cielos desde la última vez”. Más adelante, en “Sin Aliento”, ya en un tono más cercano, menciona: “Y si puedo preguntarte tu número, tu Instagram”.
Para “Cruzar los dedos”, la intención ya es directa: “Lanzarme al agua si con eso logro estar junto a ti”. Hasta que, en “Cuando Se Apague La Fiesta”, al final de la farra, aparece una especie de cierre romántico: “Que el tiempo no nos importe y nos movamos siempre al mismo compás. No quiero verme sin ti cuando se apague la fiesta”.
Aquellas letras que, si bien abarcan temas similares, terminan dejando en claro una de las prioridades más importantes de la banda: pueden sonar cursis, románticas, pero eso no quita el hecho de que sepan conectar con una audiencia, y a su manera.
Esa búsqueda de conexión atraviesa sus presentaciones en vivo. El sonido de CASET no es estático: más allá del synth-pop que privilegian, la banda entiende cada canción como una posibilidad de transformación según lo que se quiera transmitir al público. “Principalmente, lo que somos es pop. Pero está más pensado en lo que nos pide la historia que queremos contar”, menciona Emilio Silva.
Aquel factor escénico se convierte, entonces, en un pilar fundamental dentro de la identidad de CASET. El hecho de priorizar una narrativa no solo auditiva, sino también visual, transforma el espectáculo en vivo en una experiencia mucho más dramática.
Esa simbiosis funciona de la siguiente manera: Diego Castro no solo asume el rol de vocalista, sino también el de actor; se transforma en el protagonista de una historia que se pinta de diversos estados de ánimo, todo ambientado por ese “cassette” que tiene distintas cintas en reproducción.
Esta versatilidad no es gratuita; es el resultado de un rigor creativo alimentado por su formación académica. Julio Mejía lo explica sin rodeos:
“Tú vas a un concierto y pasamos entre diferentes estilos musicales, pero siempre con una línea de contar historias y de conectar con las personas a través de estas. Puede ser en reggae, funk, disco o en algo más country”, indica Mejía.
Detrás de esta iniciativa escénica se encuentra un trasfondo que da respuesta: Diego Castro ha participado en distintos grupos teatrales, consiguiendo una experiencia artística que el grupo aprovecha. Además, la inspiración dramática también tiene rastros familiares: el padre de Emilio Silva es el actor Rodolfo Silva, o mejor dicho, Alberto Escobar Gaviria en “Escobar, el patrón del mal”. Aquella experiencia brinda un apoyo teatral que la banda utiliza en cada presentación.
CASET se encuentra en un punto de constante producción. Entre la nueva música que se avecina, de la mano de su recién adquirido productor, podemos esperar el sencillo “Karts”, perfilado para lanzarse en julio de este año, junto a un disco programado para 2027, donde la agrupación planea experimentar con la percusión latina y el estilo gypsy; el lanzamiento de diversos videoclips, como el de “Cuando Se Apague La Fiesta”, también está dentro de los planes de la banda. Por su lado dramático, la influencia de Prince será clave para los nuevos vestuarios que usarán en vivo, además de irradiar una estética mucho más retro y vintage.
“Me acuerdo que después de bajarnos de tocar, una amiga llega y me dice: ‘Parce, yo lloré’, y yo: ‘Uf, ¿pero por qué?’. Como que la gente logra conectarse a un nivel emocional muy profundo. Porque, al fin y al cabo, son historias que todos pudimos haber vivido”, y así, con una anécdota, Julio Mejía logra sintetizar la razón de ser del grupo: conectar, representar e innovar.
Más que tocar canciones, CASET convierte cada presentación en una obra donde la versatilidad suena sobre la misma cinta.

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