Sigue la celebración del Día del Periodista de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana
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22 de Abril de 2026 18:06
Todo hincha del fútbol colombiano reconoce a Juan Felipe Cadavid como periodista deportivo y analista de Win Sports y La FM. Lo que muchos desconocen es que, además, es un padre y esposo profundamente dedicado a su familia.
Compatibilizar una profesión tan exigente —que implica viajar constantemente y cubrir partidos de torneos nacionales e internacionales— con la vida en el hogar no resulta sencillo. “La gente cree que es fácil y emocionante estar en los estadios o viajar a un mundial. Pero detrás de eso hay sacrificios. Especialmente con mi hijo Samuel, que tiene 14 años. Siento que ahora lo disfruto más, porque en sus primeros años, en su infancia, yo estaba viajando y analizando partidos”, confiesa.
Así lo relataba Juan Felipe, sentado en su estudio, con las manos entrelazadas mientras veíamos el partido entre Independiente Medellín y Juventud de las Piedras, decisivo para clasificar a la fase de grupos de la Libertadores. Transmitía la misma serenidad y firmeza con la que analiza un encuentro al aire. Su mirada tranquila y atenta parecía leer el juego incluso en silencio.
El entorno hablaba por él: balones, micrófonos, camisetas enmarcadas, trofeos y recuerdos de una vida dedicada al fútbol. No hacía falta escucharlo demasiado para comprenderlo. Su cabello oscuro, el gesto sobrio del rostro y la postura recta reflejaban madurez, seguridad y experiencia. Su presencia serena evocaba la de alguien que ha aprendido a observar antes de hablar.
Desde los seis años, Juan Felipe estudió en el colegio San Bartolomé de la Merced y más adelante ingresó a la Universidad Javeriana de Bogotá para formarse como periodista. “Mi vida siempre ha girado en torno a la pelota. No recuerdo un momento en el que no tuviera un balón conmigo o en el que no soñara con ser futbolista”, afirma.
Ese sueño, aunque frustrado, fue el motor que lo llevó a estudiar Comunicación. La eligió como una carrera “de descarte”, que le permitiría seguir entrenando y mantener viva la ilusión de convertirse en jugador profesional. Ese anhelo de infancia también lo compartió con su hijo Samuel, de 14 años, quien asegura que su padre nunca lo obligó a jugar fútbol, pero desde los cinco años lo disfruta y sueña con alcanzar lo que su papá no pudo lograr.
Su trayectoria profesional comenzó en RCN Radio, donde, junto a unos amigos, tuvo la oportunidad de abrir un espacio de radio juvenil deportiva. Desde allí empezó a crecer, acompañado por figuras como Carlos Antonio Vélez en Planeta Fútbol. Posteriormente pasó a RCN Televisión, donde trabajó en el noticiero y fue comentarista en FutbolManía. Más tarde llegó a Win Sports, participando en los primeros programas del canal. Luego se vinculó a Caracol Radio y, el año pasado, regresó a RCN Radio, el lugar donde todo comenzó, pero ahora como director de Deportes.
“Yo siempre he contado con un angelito. Mis papás lo llaman una estrella que me ha puesto en lugares donde, coincidencialmente o por alguna razón divina, han ocurrido cosas que han cambiado mi vida y me han llevado hasta aquí”, relata Juan Felipe.
Él insiste en que ha sido un hombre afortunado. Un ejemplo claro ocurrió cuando participó en De pies a cabeza, una serie de los años 80 sobre jóvenes futbolistas. Nunca buscó ser actor ni le interesaba, pero mientras jugaba un partido de fútbol, el equipo de producción llegó a grabar y necesitaban niños para una escena. Así empezó. Más tarde, su ingreso a RCN Radio también fue fruto de la casualidad: justo cuando estaba tocando puertas, se abrió una vacante.
“Hay mucha gente que le huye al tema de la suerte o se molesta cuando le dicen que la tuvo. Yo, en cambio, le doy la bienvenida. Que toda la suerte venga a mí, me encanta”, asegura. Sin embargo, reconoce que no todo ha sido cuestión de azar: detrás de cada oportunidad también ha habido sacrificio y esfuerzo.
No siempre todo resulta tan perfecto como uno lo imagina. Aunque Juan Felipe y su esposa, Cristina Estupiñán, ejercían la profesión que tanto soñaban y ambos avanzaban en sus carreras, tuvieron que tomar decisiones difíciles durante el nacimiento y crianza de Samuel para mantener a la familia unida. Juan Felipe se perdió gran parte de la infancia de su hijo, mientras que Cristina sacrificó su propio crecimiento profesional para que él pudiera seguir consolidándose. “Hace 15 años, la carrera de ambos iba en ascenso. Juan Felipe trabajaba hasta 16 horas al día. Con el tiempo ha tenido que bajar la intensidad porque los hijos crecían, demandaban atención y yo también la necesitaba”, recuerda Cristina.
En junio de 2026, Juan Felipe viajará a su quinto mundial. Sin embargo, esa experiencia implica estar ausente por más de un mes. En cada viaje, su gran apoyo ha sido Cristina, quien se encarga de sostener la vida familiar en su ausencia. Gracias a ella, él puede viajar tranquilo. Y en las pocas ocasiones en que ninguno de los dos ha podido estar presente, han sido sus padres quienes han asumido el cuidado de los niños, confirmando que la base de su éxito siempre ha sido la familia.
A pesar de las exigencias de su profesión, Juan Felipe nunca ha dejado de estar para los suyos. Cristina lo describe como un hombre “dedicado y entregado a la familia, con un sexto sentido para la paternidad y con el rol de psicólogo dentro del hogar”. Es la fuerza y cabeza de la casa, pero también su compañero y esposo. Para Samuel y Miranda, su papá es un soñador, ejemplar, amoroso, gentil y apasionado por su trabajo. Lo admiran profundamente y, aunque el fútbol ocupa un lugar central en su vida, también comparten otros pasatiempos: practicar deportes, ver películas y disfrutar juegos juntos.
Le pregunté a Cadavid cuál era, para él, la clave del éxito. Su respuesta fue clara: “Hombre, la constancia, la pasión y la coherencia, sobre todo lo último. Yo he sido muy coherente con lo que he querido hacer. Desde que escogí esta carrera siempre dije que quería ser comentarista, me fui por esa línea y creo que me ha funcionado”.
Tanto él como su esposa coinciden en que lo más importante es dedicarse a lo que realmente apasiona. En el caso de Juan Felipe, su amor por el fútbol no solo lo impulsa, sino que explica por qué se destaca en lo que hace. “Mi esposo es muy disciplinado, le apasiona lo que hace, es profundamente entregado. Desde que lo conozco, ha sido un hombre que respira fútbol”, asegura Cristina.
Aunque Juan Felipe es cachaco, su corazón está con el Independiente Medellín. Su padre, oriundo de Antioquia, le transmitió ese amor por el “poderoso de la montaña”, sentimiento que también heredó su hijo Samuel. Sin embargo, a pesar de su hinchada, siempre ha logrado mantener la imparcialidad y recalca que es hincha, mas no fanático: su criterio permanece intacto, sin importar quién juegue.
Al final, más allá de los micrófonos, los mundiales y el reconocimiento acumulado con los años, Juan Felipe Cadavid parece tener claro qué es lo verdaderamente importante. Su historia no solo habla de éxito profesional, sino también de renuncias, afectos y lealtad hacia su familia, su vocación y él mismo. Tal vez por eso conecta tanto con la gente: porque detrás del periodista reconocido sigue estando el mismo hombre que soñaba con un balón en los pies y que hoy, desde otro lugar, sigue viviendo el fútbol con la misma pasión. En esa mezcla de disciplina, pasión y sentido de familia está, quizás, la razón por la que su historia trasciende más allá de una cancha o un televisor.
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