Sigue la celebración del Día del Periodista de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana
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16 de Marzo de 2026 14:00
Cuando Nicolás Villamizar y Darío Fernández sentenciaron: “Nosotros no queremos una banda de garaje; si no le meten la ficha, hermano, no vamos para ningún lado”, sentaron las bases para una de las bandas más ambiciosas de la escena independiente bogotana: Una Noche En Bogotá.
El campus de la Universidad del Rosario fue el responsable de que Gio Calderón, Carlos Andrés Polo, Darío Fernández y Nicolás Villamizar cruzaran caminos. Mientras cursaban sus estudios, Gio, Carlos y Nicolás desde la Facultad de Administración y Darío desde Medicina, la música se convirtió en algo imposible de ignorar. Hubo proyectos donde cada uno, salvo Polo, intentó formar algo que valiera la pena: Nicolás y Darío probaron diversas fórmulas entre sí, mientras que Gio avanzaba en iniciativas paralelas por su cuenta, aunque ninguno de esos proyectos despegó.
Nicolás Villamizar recuerda: “Con Darío dijimos, vamos a hacer una banda de verdad, de llegar lejos, no de empezar a tocar y mirar a ver qué sale. Ahí fue cuando contactamos a Gio. Y bueno, el bajista… Gio hizo una llamada: ‘¡Polo usted no toca bajo pero toca la guitarra, vea, esto es un bajo!’, literalmente así empezamos”.
Una Noche En Bogotá nació como un proyecto más que decidido, ya que cada integrante asumió un rol que va más allá de tocar. Por eso es que la banda se piensa y se gestiona como una empresa: Gio lleva la dirección de arte y el branding; Carlos se encarga de los visuales; Nicolás opera como el “tech”; y Darío, en sus propias palabras, trabaja como el manager.
Pero, ¿por qué estructurar un proyecto musical de esta forma y correr el riesgo de que la música termine reducida a una hoja de cálculo? Gio Calderón lo explica de forma directa: “Si vamos a hacer una banda, vamos a hacerla como una empresa que tiene sus objetivos, proyectos y metas para que funcione. Evidentemente no somos teenagers, entonces no queremos que se nos vaya el tren”.
Ahora bien, Darío Fernández comenta que la identidad musical de la banda no se ve afectada por este modelo, lo cual, a veces, es muy complicado de lograr: ¿Cómo poder ser rentables sin vendernos a nosotros mismos? “Nunca nos hemos sentado a decir, listo, vamos a hacer una canción que suene comercial para pegar. Ese es el error más grande que uno puede cometer como artista”, dice.
Al final, todo se puede ver impecable en el papel, pero la verdad siempre se escucha en las canciones.
El EP “Candelaria” y el álbum “Usaquén” muestran que el sonido de la banda es una mezcla de las urbes rolas que los inspiran junto a las emociones que le llueven a la ciudad: las guitarras de “Hasta que el mundo muera” tienen tintes dream - pop que suenan a esa espera de amar de la que habla la canción, mientras que “Bengalas” posee elementos post - punk con hooks pegajosos que siempre están presentes en el sonido del grupo. Por otro lado, “El día que robaste mi voz” muestra un perfil más beat oriented de la banda: la voz de Gio Calderón se acomoda en un ritmo de hip hop oscuro y profundo, al mismo tiempo que las guitarras le responden con su misma melodía.
La música de Una Noche En Bogotá es bastante digerible, un rock pop alternativo con coros de estadio que recuerdan a Morat, abrazados por pedales de distorsión. Aunque más allá de eso, este parche entendió que se llega lejos es cuando se es fiel al sonido que de verdad se quiere mostrar y se prioriza la identidad sobre el querer gustar.
“No es que no queramos seguir una tendencia por no querer seguirla, sino porque al final del día intentamos hacer la música que nos gusta a nosotros”, menciona Carlos Andrés Polo.
Y con eso en mente, la banda logró cosechar experiencias que hace unos años hubieran considerado imposibles: como autogestionar su propia gira “Usaquén Tour”, abrirle a Molotov en el festival Rock al Sur y ser teloneros de Kaleo en el Astor Plaza. La agrupación cada vez más se está apropiando de un nombre respetado en la escena. Sin embargo, no solo atesoran estos shows con artistas de talla internacional, también demuestran un fuerte compromiso para ayudar a visibilizar artistas emergentes, en su caso, dentro del Bat Habitat Fest.
“El Bat Habitat Fest nace de una decisión que no es fácil y que implica un trabajo muy, muy grande, casi siempre sin ganar dinero. La apuesta de Los Batz (banda independiente) ha sido ofrecer un espacio para que los grupos se visibilicen y, sobre todo, unificar públicos dentro de la escena. La lógica es clara: a nosotros nos llaman y nos dicen ‘Traiga a su público’”, explica Darío Fernández.
Aunque la capital colombiana muchas veces se vea solo como Estéreo Picnic o Rock al Parque, este tipo de iniciativas pasan todas las semanas desde los círculos independientes. Sostener un evento así es complejo, pero lo hacen por convicción más que por la plata. En eso se basa el festival.
En ese proceso de crecimiento y validación dentro de la escena, Una Noche En Bogotá también ha empezado a tejer lazos con nombres de mayor trayectoria. El disco que llevan grabando desde noviembre de 2025 lo está produciendo Juan Antonio Toro, líder de la banda Armenia, y al preguntarles cómo consiguieron el contacto respondieron que fue simplemente “tocando puertas”. La banda no espera que los llamen, y no tienen miedo en buscar las oportunidades.
Basta con un simple mensaje en Instagram para que empezaran a trabajar con una figura tan destacada.
Hasta ahora todo ha sido color de rosa para el grupo, pero también han habido tropiezos.
“Hace exactamente un año tuvimos un show en La Sucursal que era muy importante, mediáticamente hablando, para la banda. Hubo demasiados problemas de sonido y tocamos mal, Estábamos junto a V for Volume, que es una banda que lleva un montón de tiempo tocando, también con Beatus Ille, agrupación de Cali, con más o menos el mismo recorrido que nosotros y con Boca de Serpiente, que es una de las bandas que más admiramos en la escena bogotana”, indica Darío Fernández.
Otra experiencia se situó en Santa Rosa de Cabal, dentro del “Cabal Fest” de 2024. El grupo salió al escenario apoyando a Los Prisioneros y en medio de una canción les bajaron los tacos, dejándolos sin sonido frente a todo el público.
“Igual fue bueno, porque cuando regresamos empezaron a llegar los mensajes en redes de muchísima gente apoyándonos”, menciona Carlos Andrés Polo.
Fernández también señala que tras ese acontecimiento llegaron muchas personas a un toque en Pereira, algunas con merch, demostrando lealtad a la banda.
Una Noche En Bogotá prefiere enfocarse en las cosas buenas, y tampoco se estancan pensando en sus logros.
Después de cada toque, sea bueno o malo, siguen adelante con el trabajo. Entre un tour que se avecina y un álbum que promete tener a Bogotá como protagonista, todo apunta a que Carlos Andrés Polo, Gio Calderón, Darío Fernández y Nicolás Villamizar, van en la dirección correcta.
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