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30 de Octubre de 2025 16:00
En un panorama mediático marcado por la desinformación, nació “Economía para la pipol” con una misión clara: acercar la economía a las personas a través de un lenguaje práctico, visual y directo. Lo que inició como un esfuerzo por aclarar conceptos complejos se transformó en un proyecto de divulgación que recurre a memes, hilos y pódcasts para conectar lo macro con lo cotidiano.
María Camila González, cofundadora del medio, nos recibe para conversar sobre los retos y oportunidades del periodismo económico en Colombia.
Conexión Sabana: ¿Cuál es el valor diferencial que tienen los periodistas en un entorno donde la información está en manos de todo el mundo?
María Camila: Hoy en día, teniendo tantas herramientas disponibles, los medios nos diferenciamos por ir más allá de los datos básicos. ChatGPT te puede responder sobre la situación entre Petro y Trump, pero tal vez no acerca de la tributación de la Sabana de Bogotá. La mirada diferencial del ejercicio periodístico está en ofrecerles a las personas cosas que vayan más allá de lo superficial. Eso es lo que nosotros trabajamos desde Economía para la pipol. Hay muchos medios de comunicación que replican el mismo contenido, pero el problema está en la forma en la que hablan: usan términos muy generales y su lenguaje es muy complejo. Es ahí cuando encontramos nuestro valor agregado y le ponemos nuestro toque en la forma en la que interpretamos y contamos las cosas.
C.S: ¿De dónde nace la necesidad de transformar la forma en la que hablamos sobre economía en Colombia?
MC: En nuestro país existe una gran problemática; cuando hablamos de temas financieros, las personas lo asocian directamente con tener plata. Sienten que quienes no tienen plata están excluidos de la conversación; lo mismo que pasó con las mujeres hace 70 años cuando no teníamos poder sobre nuestro propio dinero. Todas estas desigualdades han hecho que la economía se convierta en un tema muy tabú. En Colombia, es casi prohibido hablar de cuánto dinero ganas y la gente se siente mal por tener plata, por no tener, o hasta por quererla. A partir de este problema, nos propusimos romper con esos tabúes y garantizar que la información no se quedara sólo para las élites, sino para la “pipol”. Finalmente, los temas económicos nos competen a todos, desde los más ricos hasta los más pobres, y nuestra función como periodistas es garantizar que, sin importar el nivel de educación o poder adquisitivo de las personas, todos cuenten con la misma información para tomar decisiones.
C.S: ¿Por qué cree que es fundamental promover la alfabetización financiera desde edades tempranas?
MC: Es indispensable alfabetizarnos en temas de dinero, así como lo hacemos con la lectura o los idiomas. Desde pequeños deberíamos entender conceptos básicos como qué es un crédito, cómo funciona el ahorro o qué significa endeudarse. Si se enseña desde la infancia, se interioriza de forma natural y se toman mejores decisiones en la vida adulta. En Colombia ha habido varios intentos por incluir la educación financiera en los colegios, y actualmente el Ministerio de Educación, junto con Banca de las Oportunidades, impulsa una estrategia para volver obligatorias las clases de finanzas personales. Aunque ha sido un proceso largo y complejo, algunos colegios ya han empezado a implementarlo. Al final, alfabetizarse financieramente es mucho más que aprender a sumar o gastar: es entender cómo nuestras emociones influyen en la forma en que manejamos el dinero. En nuestro podcast tenemos un episodio sobre eso, donde mostramos cómo en Latinoamérica muchas personas viven por encima de sus posibilidades por querer aparentar. Hablar de finanzas es hablar de salud emocional, de hábitos y de decisiones conscientes para vivir mejor.
C.S: ¿Qué desafíos tienen y cuales son los proyectos a mediano plazo?
MC: Nuestro propósito es seguir creciendo y consolidarnos como un medio de comunicación económico que no solo informe, sino que también transforme. Queremos llegar a más personas, no solo desde lo digital, sino también con espacios presenciales donde podamos conversar, escuchar y construir conocimiento colectivo sobre temas financieros. A largo plazo, soñamos con convertirnos en uno de los medios más importantes, no solo del país, sino en América Latina. Buscamos diversificar lo que hacemos (podcast, redes, página web, libros y eventos) para ampliar el alcance y el tipo de contenido que ofrecemos. Más allá del crecimiento, lo que realmente nos motiva es el impacto social: formar ciudadanos más críticos, conscientes y capaces de entender cómo la economía afecta su día a día. Queremos que la gente deje de repetir lo que escucha y empiece a cuestionarse, a tener criterio propio y a tomar mejores decisiones financieras y sociales.
C.S: ¿Cuál es el diferencial del medio? y ¿por qué logra conectar con el público?
MC: Nuestro sello está en la forma fresca y cercana de hablar de temas que suelen parecer difíciles. Usamos un lenguaje sencillo, con ejemplos cotidianos y dichos populares, lo que hace que la gente se sienta identificada. Además, el diseño es parte fundamental: los colores, la tipografía y la estética hacen que el contenido sea visualmente atractivo. También, influye quiénes somos: mujeres jóvenes hablando de economía con naturalidad y sin pretensiones. No buscamos encajar en la imagen tradicional del economista, sino romper ese estereotipo. Por eso generamos credibilidad desde un periodismo riguroso, con entrevistas a figuras como el ministro de Hacienda o el gerente del Banco de la República. No somos influencers, somos comunicadoras comprometidas con educar a la sociedad en temas financieros.
C.S: ¿Qué aprendizajes les ha dejado abrirse camino como mujeres jóvenes en esta industria?
MC: Uno de los mayores aprendizajes ha sido confiar en nuestras ideas y en la autenticidad de nuestro estilo, incluso cuando al principio no todos lo entendían. También, hemos aprendido a usar la tecnología a nuestro favor, no solo para obligarnos a innovar, sino también para organizarnos y trabajar mejor. Y algo que hemos aplicado bastante ha sido aprender a “equivocarnos rápido”: experimentar, fallar y aprender sin miedo, de forma que podamos inventarnos vainas diferentes. Entendimos que definir desde el inicio la filosofía y los valores del proyecto es clave para mantener nuestra esencia. Si nosotros no hubiéramos tenido claro que no nos íbamos a meter en política, probablemente hoy en día la esencia del medio no sería la misma.
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