Sigue la celebración del Día del Periodista de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana
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23 de Mayo de 2026 08:00
Desde hace tres décadas, Universidad de La Sabana ha sido el escenario en el que Adriana del Pilar Poveda Gómez ha construido su historia profesional y personal. Su trayectoria refleja no solo una evolución laboral constante, sino también un profundo sentido de pertenencia hacia una institución que, según sus propias palabras, “está centrada en la persona”.
Adriana llegó a la Universidad gracias a un programa del Servicio Nacional de Aprendizaje. Después de realizar sus estudios técnicos en Zipaquirá, fue seleccionada, junto con otros aprendices, para desarrollar su práctica en la Universidad mediante un contrato de aprendizaje.
Recuerda con claridad el día de su entrevista, que tuvo lugar en la misma oficina que hoy ocupa. A pesar de los nervios propios de su primera experiencia laboral, la emoción de ingresar a una institución reconocida la llenó de ilusión y expectativas.
“Sí, claro, recuerdo perfectamente ese primer día. La espera, la incertidumbre y los nervios estaban presentes, pero también la alegría de comenzar una nueva etapa”, asegura.
Adriana resume su experiencia con una frase contundente: “he crecido con la universidad y la universidad ha crecido conmigo”.
Inició como aprendiz del SENA y al terminar su práctica, fue vinculada como secretaria en el entonces Departamento de Recursos Humanos. Posteriormente, trabajó en la Dirección de Bienestar Universitario y, años después, regresó al área de Desarrollo Humano.
Mientras desempeñaba sus labores, cursó sus estudios profesionales en horario nocturno, demostrando disciplina y compromiso. Con el paso del tiempo asumió responsabilidades cada vez mayores, coordinación de nómina, jefatura de compensación y, actualmente, la Jefatura de Relaciones Laborales.
Hoy lidera procesos fundamentales para la institución, tales como contratación, nómina, certificaciones laborales y gestión con entidades que manejan la seguridad social de los empleados.
Aunque su trabajo está estrechamente relacionado con procesos técnicos y legales, Adriana considera que su verdadera misión es servir a las personas.
Detrás de cada nómina, explica, existe una familia, con necesidades y sueños. Un salario representa la posibilidad de pagar el arriendo, la educación de los hijos y el sustento diario.
“Más allá del proceso, lo importante es entender que detrás de cada pago hay personas” dice Adriana.
Su principal motivación es aprender continuamente y contribuir al bienestar de los colaboradores. Incluso después de 30 años, afirma que cada día representa una oportunidad para adquirir nuevos conocimientos.
Para Adriana, el mayor rasgo distintivo de la Universidad de La Sabana es su compromiso genuino con la persona. Considera que este enfoque no es un simple discurso, sino una realidad palpable en la atención a estudiantes, profesores y empleados.
Desde el momento en que un estudiante visita el campus, percibe una institución que lo acoge como parte de una gran familia. Lo mismo ocurre con quienes ingresan a trabajar, acompañados cuidadosamente desde su selección, inducción y adaptación.
Además del enfoque humanista, Adriana destaca el entorno natural del campus, la infraestructura y el crecimiento académico e institucional que ha vivido la Universidad durante estos años.
Lo de nunca olvidar
Entre las experiencias más significativas de su trayectoria, Adriana recuerda la inundación de 2011, causada por el desbordamiento del río Bogotá. Equipados con trajes de protección y tapabocas, ella y su equipo ingresaron al campus para rescatar documentos laborales esenciales.
La imagen del campus cubierto de barro y muebles afectados quedó grabada en su memoria. Sin embargo, también recuerda con admiración la rapidez con la que la Universidad reanudó sus actividades, reafirmando que la institución es, ante todo, una comunidad de personas.
Otro momento inolvidable para ella fue la pandemia de COVID-19. Adriana destaca que la Universidad no desvinculó a ningún colaborador debido a la crisis sanitaria. Por el contrario, adaptó funciones, promovió el teletrabajo y desarrolló iniciativas solidarias, como la fabricación de tapabocas y respiradores.
Después de 30 años de servicio, Adriana siente un profundo orgullo de formar parte de la Universidad de La Sabana. Su historia es un testimonio de esfuerzo, aprendizaje continuo y vocación de servicio. Su recorrido, además, demuestra que, cuando una institución valora a las personas y ofrece oportunidades de crecimiento, es posible construir una vida profesional llena de sentido.
La historia de Adriana del Pilar Poveda Gómez es, en esencia la historia de una mujer que ha dedicado gran parte de su vida a servir a los demás y a crecer junto con una universidad que ha hecho del humanismo su sello distintivo.
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