Noah, despierta entre bombas

22 de Mayo de 2026 14:00

Esta imagen es una ilustración realizada a partir de una foto real
Por: Nataly Sophia Cova Marcano

Nataly Sophia Cova Marcano
Periodista Periodista
Compartir

En un sueño profundo, acumulado tras días de poco descanso y lejos de su entorno, se encontraba Noah, una niña de apenas nueve años. Lo extraño de esa madrugada fue que la pesadilla comenzó justo al despertar.

Noah es una niña que ríe con gran facilidad, de piel canela que evoca el poder del sol de Cumaná, la ciudad a la que llama hogar. Lleva rizos o crespos, como ella les dice, que son una mezcla de definición y soltura; tiene ojos grandes y luminosos y, por lo que se distingue entre quienes la conocen, una pequeña pero notable abertura entre los dientes frontales, “como Celia Cruz”, según su abuela materna. Antes de que cumpliera un año ya hablaba con mucha claridad y fluidez, además, tiene un lado artístico que notamos por su forma de posar en las fotos siendo estas posturas utilizadas en ballet y flamenco danzas que practica en sus tiempos libres.

No habían sido unas navidades típicas. Esta vez la acompañaba un accesorio más: una cicatriz que se extendía desde el muslo hasta la planta del pie. No era el tipo de detalle que a ella le gustaba llevar. Noah suele vestirse de forma colorida; su color favorito es el rosado, le gustan los brillos, los accesorios para el cabello, casi siempre lleva uno, y usa muchos vestidos con vuelo de estilo princesa. Pero esa cicatriz era el resultado de una cirugía necesaria para corregir una deformación en ambas piernas. El diagnóstico médico habla de valgo tibial proximal medial bilateral, torsión tibial interna bilateral y valgo femoral distal lateral bilateral, una condición que debía tratarse con urgencia para aprovechar la detección temprana. El diagnóstico llegó a mediados de 2025; sin embargo, después de solicitar la cirugía, pasaron cuatro meses antes de recibir el aviso con la fecha y el lugar del procedimiento.

El llamado llegó sin margen para anticiparse. Debían viajar a Caracas; lo hicieron de noche, buscando que el trayecto fuera lo más cómodo posible para ella y su mamá. Ya en el hospital, situado en el casco urbano de la capital, la cirugía transcurrió con normalidad, pero el verdadero desafío comenzaba después: el reposo estricto que garantizaría el éxito del procedimiento. El cansancio era inevitable.

Horas antes de esa madrugada del 3 de enero, Noah ya se encontraba en un apartamento en el séptimo piso ubicado en Fuerte Tiuna, una zona de Caracas donde la noche parecía tranquila.

Y entonces ocurrió.

A la 1 a. m. se escuchó la primera detonación. Fue suficiente para que su mamá se despertara y, casi de inmediato, la despertara a ella. “A mí me despertó mi mamá y yo ni siquiera había asimilado la cosa cuando, de repente, cayó otra bomba y sonó plaa… Fue cuando tembló el edificio”.

Esa madrugada del 3 de enero de 2026 se produjo un hecho sin precedentes en la historia de Venezuela: las fuerzas militares de los Estados Unidos pusieron en marcha un ataque militar en Caracas, bombardeando diferentes zonas para capturar a Nicolás Maduro, expresidente de Venezuela, junto con su esposa, Cilia Flores, después de meses de intentos de negociación y presión por parte de EE. UU. El ataque fue parte de una ofensiva llamada “Operation Absolute Resolve”, con el objetivo de detenerlo por las acusaciones relacionadas con narcotráfico y terrorismo por las que era requerido desde hace años y trasladarlo a Estados Unidos para enfrentar cargos judiciales. En cuestión de horas, Maduro fue trasladado a Nueva York para responder ante tribunales federales estadounidenses.

Distintos puntos estratégicos de Caracas y sus alrededores fueron objeto de bombardeos durante el ataque que culminó con la captura de Nicolás Maduro. Entre los lugares impactados, se encontraba la Base Aérea General Francisco de Miranda, conocida como La Carlota, y en el complejo militar de Fuerte Tiuna, uno de los principales centros de mando de las Fuerzas Armadas venezolanas y un espacio que también alberga edificios residenciales donde viven militares y civiles. También se registraron ataques en instalaciones cercanas al puerto de La Guaira, donde fue destruido un almacén del programa de diálisis del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), que almacenaba medicamentos e insumos médicos para pacientes renales. A esto se sumaron daños en infraestructura militar y logística en zonas cercanas al aeropuerto de Higuerote.

En ese momento, su madre la llevó a otro lugar del apartamento, a unos pasos de la habitación donde se encontraban antes de la primera detonación. “Cargada en burrito”, explica. Ahora estaban en la sala, acompañadas por una familia muy cercana, mientras intentaban entender qué era lo que pasaba. Sentada e inmóvil por el estricto reposo, ese rincón, como ella lo describe, era un mal lugar: no veía nada, solo escuchaba las detonaciones. “Yo estaba en el otro mueble de la sala; estaba sentada en un mueble al revés que cubría la ventana”. Noah le daba la espalda a todo lo que ocurría y no tenía la capacidad de acomodarse de forma autónoma para tener una mejor vista de lo que sucedía. Al recordar cómo vivió ese momento a ciegas, imita el sonido que aún guarda en su memoria: “Nosotras escuchábamos el silbido de cuando las bombas caían. Era como fuiiiiiii… poo”.

Estas detonaciones fueron una gran sorpresa y causaron desesperación para todos, lo que llevó a mucha gente a correr sin rumbo, buscando dónde refugiarse. Pero para Noah era distinto: se encontraba en reposo total, del cual dependía el éxito de su cirugía. No podían dejarse llevar por el pánico y poner en peligro esta intervención. “Me agarraron los nervios y de una vez me empezaron a temblar las piernas como loca. Como una gelatina”. Aun así, permaneció allí durante todo el ataque.

Para Noah, las familias no solo están integradas por lazos sanguíneos, debido a esto, sus perritas, Nina y Freya, son parte fundamental de ella. Por eso fueron acompañantes esenciales en su recuperación y vivieron con ella este suceso. Sin embargo, en un momento de la madrugada la tensión subió al máximo porque a una de ellas no la encontraban y durante casi tres horas pensaron que algo le había pasado. “Cuando Freya se perdió eran como la una y eso acabó a las tres”. “No la encontrábamos porque Freya es chiquita y entonces se había metido en un huequito detrás de la cama por las bombas”.

Las horas esa madrugada parecían tener más minutos de lo normal. Sin energía eléctrica y sin comunicación, debían apegarse a la esperanza de que pronto podrían moverse a un lugar que estuviera “fuera de peligro” para avisar a sus familiares cómo se encontraban. “No tenía internet. Como mi mamá carga a veces primero que yo y después cambia el teléfono, yo tampoco tenía batería. Mi mamá tenía poca batería”.

Noah describe la situación con un ritmo pausado al hablar; a menudo se le quiebra la voz. Cuenta la situación en desorden, llevando hacia atrás y hacia adelante el relato de lo sucedido según le dicta su memoria. Algo un poco inusual si hablamos de ella, normalmente habla muy rápido, tiene muchos argumentos para sus opiniones y no termina un tema cuando se distrae y empieza otro. No fue una madrugada fácil, pero aun cuando acabaron las detonaciones, esto no terminó. “Todo eso pasó y ni mi mamá ni yo dormimos”.

Se acercaba el mediodía y debían salir de esa zona. “Los encapuchados” o “colectivos” se tomaron calles y viviendas en Caracas para “preservar” el orden público. Eso llevó a la mamá de Noah a apresurar el cambio de residencia. El destino era una ciudad andina de clima frío y abundante neblina llamada Mérida, que se encuentra aproximadamente a diez horas de Caracas por carretera. “Bajaron primero los bolsos, bajaron a Nina y a Freya y después me bajaron a mí cargada”. Después de ese largo viaje y de todo lo sucedido ese día, Noah logró conciliar el sueño.

Tras cuatro días en Mérida, llenos de tensión e incertidumbre, ya era hora de volver a Caracas para culminar el reposo más estricto y poder asistir a los controles de recuperación. No era una decisión fácil, pues en esos días se denunciaron, en su mayoría a través de redes sociales, encarcelamientos por tener material de la captura o conversaciones sobre este hecho, imputados presuntamente por “traición a la patria”. Esto detuvo las carreteras del país y el panorama en ellas era incierto. Para su mamá, la recuperación y la salud de Noah eran la prioridad, y así decidió volver a Caracas.

Su reposo en Caracas terminó y pudo movilizarse a Cumaná para volver a su casa y empezar las terapias que se convirtieron en su única actividad diaria. Ya han pasado dos meses y dos días desde el 3 de enero. Noah aún se encuentra en recuperación, con un reposo largo por delante, pues luego de una segunda revisión los doctores encontraron un retroceso en el proceso de sanación debido a la rigidez en la que se encuentran sus piernas por falta de movimiento, y tanto su familia como ella están a la expectativa de una mejora o de una segunda cirugía.

Desde finales de 2025 Noah no ve a sus compañeros ni a sus maestras del colegio al que pertenece, extraña este espacio y lo que hacía en él “Yo soy salía, dijera mi abuela, me meto en todos los actos del colegio, una vez fuí la virgen María en un pesebre viviente”. Por el reposo que debe guardar, se encuentra haciendo las tareas a distancia mientras le permiten asistir de manera presencial otra vez. Pero ella tiene clara una cosa y es que va a responder cuando regrese al salón y le pregunten por sus vacaciones “Cuando me pregunten: ¿qué hiciste tú en vacaciones? Ah, bueno, a mí me cayeron las bombas al lado”.

Esta madrugada del 3 de enero no sólo ocurrió la captura del ex-presidente Maduro y su esposa, este hecho trajo graves consecuencias, según el ministro del Interior y Justicia de Venezuela Diosdado Cabello este ataque dejó un saldo de 100 víctimas mortales, además, el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) denunció la destrucción total de los almacenes de tratamientos de diálisis y nefrología poniendo en riesgo la vida de 9.000 pacientes que dependían de estos medicamentos.

En su vuelta a Cumaná y a un entorno conocido, describe cómo, a su parecer, este no ha cambiado y que rutinas como la recogida y espera del agua en días específicos siguen igual. “Aquí se va el agua los martes” “Hoy es miércoles y mira la hora que es y no ha llegado”. Cuenta esto cerca de las 9 p. m. y, después de una pausa para pensar en lo que ha visto desde su regreso a casa, responde rápidamente: “Pues yo no veo cambio. Ni los postes de luz han arreglado”.

Publicaciones relacionadas

Conoce más historias, productos y proyectos.

5 Jun 2026 10:00

13 Min

Delia Zapata Olivella: el cuerpo como conocimiento

A cien años de su nacimiento, esta importante investigadora y coreógrafa sigue siendo más celebrada que comprendida.

Maria Juliana Bueno Martinez

4 Jun 2026 16:00

11 Min

Monoaraña: Entre la teoría y el abismo

A doce metros del asfalto bogotano, Andrés Avilán se prepara para el mundial de slackline organizado por Chooselife.

Sara Valentina Aljure Duarte

4 Jun 2026 11:50

11 Min

Omar Pérez continúa construyendo una historia de inspiración y legado

El bodegón y la academia hacen parte de la nueva etapa del argentino marcada por la perseverancia, aprendizajes y resiliencia.

Juan Nicolas Barahona Espinosa Barahona Espinosa

3 Jun 2026 11:59

8 Min

CASET: donde la música y el teatro trascienden el espectáculo en vivo

En entrevista con Conexión Sabana 360, CASET habla sobre el acelerado crecimiento de su proyecto musical, la construcción de una identidad escénica propia y los elementos teatrales que definen sus presentaciones en vivo.

Santiago Contreras Acosta

2 Jun 2026 11:00

17 Min

"Levanten la mano los deprimidos"

El detrás de la Cienciología: esta crónica descubre métodos persuasivos, promesas emocionales y dinámicas inquietantes.

David Andres Alvarez Herrera

31 Mayo 2026 15:35

3 Min

“La política de paz total ha fortalecido a los grupos criminales”: Galán

En una entrevista con Conexión Sabana 360, el exsenador opina acerca del actual gobierno y expande sobre las necesidades que debe responder el posible nuevo presidente de La República

Luis Guillermo Hernandez Cardenas

31 Mayo 2026 10:12

5 Min

Luis Esteban Pantoja: 30 años entre prados, recuerdos y trabajo

Luis Esteban Pantoja Pantoja cumple 30 años trabajando en la Universidad de La Sabana, donde ha pasado por distintos cargos hasta llegar al área de prados. A lo largo de su trayectoria ha vivido momentos difíciles, como la inundación y la pandemia, pero también guarda recuerdos felices de las convivencias y el apoyo recibido por parte de la universidad, una institución que destaca en la región.

Sara Isabella Lancheros Sanchez

30 Mayo 2026 12:00

5 Min

Lina Marcela Molina: veinte años construyendo desde adentro

Lo que comenzó como un reemplazo temporal se convirtió en una trayectoria de 20 años marcada por el compromiso, la resiliencia y el sentido de pertenencia. Lina Marcela Molina ha sido testigo de las transformaciones de la Universidad de La Sabana, dejando huella desde diferentes cargos y construyendo una historia ligada al valor humano y al servicio dentro de la comunidad universitaria.

Cesar Andres Viloria Cardenas