Sigue la celebración del Día del Periodista de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana
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24 de Marzo de 2026 15:25
El pasado 18 de marzo, en Cajicá, el dúo Bogotanísimo ofreció un concierto en el marco de Bibliofonía, un espacio del Instituto Municipal de Cultura y Turismo que busca resignificar las bibliotecas. A través de piano y flauta, y en cercanía con el público, los músicos transformaron el silencio en una experiencia sonora donde cada nota se sintió como una conversación.
El proyecto, conformado por los músicos bogotanos Miller Verano y José Luis Portilla, nació en 2022 con el propósito de reinterpretar la música colombiana desde una mirada contemporánea, integrando influencias académicas y tradicionales.
Juliana Ramírez Ávila: ¿Cómo nace Bogotanísimo? ¿Cómo fueron sus inicios y qué los motivó a empezar?
Miller Verano: La agrupación nace precisamente en el municipio de Mosquera. Allí trabajábamos juntos en la Academia de Cultura del municipio y, por razones de la vida, en algunos de los eventos que nos proponían nos juntamos, hicimos música y, a partir de ahí, digamos que se fue consolidando un poco más el proyecto. Empezamos primero de manera independiente; luego vino la pandemia. Allí grabamos un video de uno de los temas que tocamos hoy y ese tema fue como la apertura para consolidar el grupo, ponerle un nombre y crear todo lo que implica un proyecto musical.
J.R: El nombre es bastante poderoso. ¿Qué significa Bogotá para ustedes en términos musicales y emocionales?
José Luis Portilla: Queríamos reflejar orgullo por Bogotá. Vimos que otras regiones tienen una identidad musical muy fuerte, y sentimos que la ciudad también lo merece. El nombre recoge nuestras influencias y lo que somos gracias a la ciudad.
J.R: Estar en una biblioteca cambia completamente la experiencia. ¿Cómo influye este espacio en su interpretación?
M.V: La cercanía con el público cambia todo. Es un espacio más íntimo que permite jugar con matices, dinámicas e improvisación. La música se vuelve una experiencia más sensorial, casi como leer con los sentidos.
J.R: ¿Qué emoción esperan que se lleve alguien que los escucha por primera vez?
J.P: Queremos emocionar. Que cada persona imagine su propia historia y se lleve una sensación distinta, sin importar si tiene formación musical o no.
J.R: ¿Qué significa para ustedes presentarse en un municipio como Cajicá?
M.V: Es un lugar muy importante culturalmente. Hemos estado varias veces y siempre es diferente. Hoy, como invitados, fue más disfrutar y conectar con el público.
J.P: Es una potencia cultural en la región, con un público muy cercano a estos procesos.
J.R: ¿Qué ritmos colombianos disfrutan más reinterpretar?
J.P: El bambuco, sin duda. Es un género que me conecta mucho y que disfruto interpretar por su riqueza musical.
M.V: La música llanera y colombo-venezolana, especialmente el joropo, por su energía y la posibilidad de explorarlo desde nuestro formato.
J.R: ¿Qué consejo les darían a los jóvenes que están empezando en la música?
J.P: Que no dejen que la técnica supere la emoción. Es importante formarse, pero sin perder el disfrute y la conexión personal con la música.
J.R: Pensando en el futuro del proyecto, ¿qué sigue para el grupo?
M.V: Estamos trabajando en un segundo disco. La idea es desarrollar un álbum por cada localidad de Bogotá; el primero es Chapinero, ya está disponible en plataformas.
J.R: Más allá del proyecto, ¿qué huella quieren dejar?
J.P: Queremos que nuestro sonido sea reconocible, que al escuchar flauta y piano digan: “eso es Bogotanísimo”, y así consolidar una identidad propia.
M.V: Hacemos música para el público, buscando que sea accesible sin perder calidad ni identidad dentro de la música instrumental.
En medio de libros, silencios resignificados y notas que cuentan historias, los artistas demuestran que la música también puede leerse, sentirse y, sobre todo, reconocerse como parte de un territorio.
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