Sigue la celebración del Día del Periodista de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana
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16 de Marzo de 2026 11:12
Con el cierre del periodo de inscripción de candidaturas presidenciales el pasado 13 de marzo, los aspirantes a la Casa de Nariño terminaron de mover sus fichas al anunciar quiénes los acompañarán como fórmulas vicepresidenciales.
Las duplas que competirán en las elecciones quedaron definidas tras días de negociaciones entre partidos, movimientos y coaliciones. La elección de la fórmula vicepresidencial suele responder a estrategias para ampliar bases electorales o enviar señales políticas sobre el rumbo de cada campaña.
La candidata del Centro Democrático, Paloma Valencia, decidió escoger al economista Juan Daniel Oviedo como su fórmula vicepresidencial, tras ocupar el segundo lugar en la consulta de su coalición.
También se conoció que Sergio Fajardo eligió a la exsecretaria de Educación de Bogotá Edna Bonilla como su fórmula, en una apuesta por resaltar el enfoque en educación y una campaña de centro que busque reducir la polarización política.
Por su parte, el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda Castro, anunció a la líder indígena Aída Quilcué como su compañera de fórmula, lo que refuerza su discurso político centrado en los sectores sociales y las comunidades históricamente marginadas.
Otros aspirantes también han confirmado sus duplas, como el excanciller Luis Gilberto Murillo, quien escogió a la politóloga Luz María Zapata, y el exministro Juan Fernando Cristo, que presentó a la investigadora del conflicto armado Norma Constanza Vera como su fórmula vicepresidencial.
Para el profesor Juan Jiménez, titular de la cátedra de periodismo político de la Pontificia Universidad Javeriana, la contienda presidencial que se configura actualmente guarda similitudes con las Elecciones presidenciales de Colombia de 2022. El escenario estaría marcado por un candidato fuerte de izquierda, un aspirante de derecha no tradicional y una representante de la derecha tradicional vinculada al uribismo.
Además, Jiménez explica que las fórmulas vicepresidenciales empiezan a mostrar las apuestas políticas de cada campaña. En el caso de Abelardo, asegura que su estrategia busca acercarse al uribismo más tradicional con una propuesta de corte técnico en el Gobierno. “Abelardo está tratando de convencer al uribismo más tradicional con la posibilidad de un gobierno más tecnocrático con su fórmula José Manuel Restrepo”, señaló.
Por otro lado, el analista sostiene que la estrategia de Cepeda apunta más al terreno simbólico. “Cepeda trata de jugar al simbolismo, igual que lo hizo Petro en su momento con Francia Márquez; ahora lo hace con Aida Quiñónez”, comentó. En su opinión, este tipo de decisiones buscan enviar un mensaje político sobre representación dentro del proyecto de la izquierda.
“Los polos están muy claros”, mencionó Jiménez al señalar que la izquierda tendría un escenario más consolidado y podría llegar sola a primera vuelta, mientras que otras campañas tendrían menos margen para construir acuerdos amplios.
Una lectura similar sobre el momento político actual la plantea Luisa María Lozano, directora del programa de Ciencias Políticas de la Universidad de La Sabana. Según explica, en esta etapa los candidatos buscan tanto consolidar sus bases como ampliar su alcance electoral. “Hoy vemos un nuevo tablero político en el que, por un lado, se reafirma una identidad narrativa y, por otro, se intenta tender puentes y ampliar audiencias”, señaló.
En el caso del Pacto Histórico, Lozano afirma que la fórmula entre Iván Cepeda y Aida Quilcué responde principalmente a la necesidad de fortalecer la base política que ya tiene el movimiento. A su juicio, la campaña apuesta por reforzar una narrativa de representación de sectores históricamente marginados. “Lo que busca es consolidar esas bases que ya tiene y reivindicar poblaciones que han accedido menos al poder, como las comunidades indígenas”, explicó. Además, agrega que la presencia de Quilcué podría fortalecer el voto en regiones como Cauca, Nariño y Putumayo, donde hay una presencia importante de población indígena.
Sobre la fórmula entre Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo, Lozano coincide en que la apuesta busca equilibrar el discurso del candidato con un perfil técnico que genere confianza en sectores económicos. “Hay una credibilidad sobre José Manuel Restrepo porque es un perfil experto y respetado en la opinión pública, que puede darle tranquilidad al sector empresarial”, afirmó.
Para Lozano, el panorama actual también muestra un cambio frente a elecciones anteriores. En su análisis, la izquierda ha logrado consolidarse políticamente en los últimos años, mientras que la derecha podría reorganizarse alrededor de posiciones más amplias para competir electoralmente. “Es una izquierda más cohesionada, pero frente a una derecha que probablemente tendrá que abrazar al centro y a la centro-derecha para ser competitiva”.
De cara a los próximos meses de campaña, Luisa anticipa que el debate estará marcado por temas como el manejo económico del país, la seguridad y la paz. “Vamos a tener una confrontación entre visiones de país muy opuestas”, afirmó. Según explica, asuntos como el modelo económico, el manejo fiscal y las políticas de seguridad serán algunos de los ejes centrales del debate electoral.
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