Elecciones 2026. Cubrimiento especial.
Elecciones 2026. Cubrimiento especial.
Buscar
2 de Junio de 2026 08:00
Entre luces, emociones y una conexión constante con el público, Ruggero Pasquarelli regresó a Bogotá el pasado 24 de mayo con su gira La Dolce Vita Tour, en una noche que reunió distintas generaciones de seguidores que crecieron junto a él desde sus años en Disney y que hoy también acompañan su nueva etapa musical.
El concierto se llevó a cabo en 4.40 Hall Music; el ambiente se sintió íntimo, cercano y constantemente emotivo. El artista italiano construyó un recorrido por distintas etapas de su carrera: desde el Ruggero que muchos conocieron en producciones juveniles como Violetta y Soy Luna, hasta el artista que hoy apuesta por una propuesta musical mucho más personal, madura y auténtica.
El evento fue posible gracias a G3 Récords, productora encargada de hacer posible la llegada de La Dolce Vita Tour a Bogotá y de construir la experiencia técnica, logística y visual detrás del show.
Poco a poco, las luces comenzaron a bajar y el ambiente cambió cuando Ruggero apareció en escena interpretando “Notti Italiane”, canción que hace parte de esta nueva etapa artística influenciada por sus raíces italianas y por una identidad musical mucho más definida. Desde el inicio del concierto quedó claro que La Dolce Vita Tour no es únicamente una gira nostálgica. Aunque gran parte del público llegó marcado por el recuerdo de personajes como Federico o Matteo Balsano, icónicos personajes de dos grandes fenómenos de Disney (Soy Luna y Violetta) , el show se sostuvo principalmente sobre la evolución musical del artista y sobre la construcción de una propuesta mucho más íntima y emocional.
Ruggero atraviesa una de las etapas más destacadas de su carrera artística. Además de consolidar su proyecto musical solista, hizo parte de la adaptación de Cien años de soledad para Netflix, donde interpreta a Pietro Crespi, personaje de la emblemática obra de Gabriel García Márquez.
Ruggero mantuvo una estética alineada con el concepto de esta nueva era: estilizada, elegante y moderna. Parecía dialogar directamente con canciones como “Fashion Week”, tema que también hizo parte del repertorio y que fue recibido con entusiasmo por el público.
A lo largo del concierto, el artista alternó momentos de euforia y baile con otros mucho más vulnerables y sensibles. Uno de los puntos más emotivos de la noche llegó durante la interpretación de “Espejo”, sencillo lanzado en 2022 como parte del álbum Volver a Cero. Antes de interpretarla, Ruggero pidió al público acompañarlo levantando las luces de sus celulares, creando una atmósfera íntima que contrastó completamente con la energía explosiva de otros momentos del show.
La vulnerabilidad de la letra y la cercanía emocional con la que interpretó la canción convirtieron ese momento en uno de los más significativos de la noche. Entre lágrimas, abrazos y celulares iluminando el venue, “Espejo” terminó funcionando como una pausa emocional dentro de un concierto marcado constantemente por la conexión emocional entre el artista y sus seguidores.
El show también tuvo espacio para referencias directas a los años que consolidaron la popularidad internacional de Ruggero.
Durante la noche, el artista interpretó fragmentos de canciones asociadas a Soy Luna, entre ellas “Quiero verte sonreír”, “Princesa” y “Allá Voy”, desatando una reacción inmediata del público, que respondió con gritos y cantos que evidencian el fuerte vínculo emocional que todavía existe entre el artista y toda una generación que creció viéndolo en pantalla.
Además de recorrer parte de su propia trayectoria, Ruggero también rindió homenaje al rock latinoamericano interpretando “Prófugos”, clásico de Soda Stereo que además fue interpretado dentro de la primera temporada de Soy Luna.
Canciones como “Puede”, “Polanco”, “Se vive solo una vida” y "Callejón de las baladas” terminaron de construir una experiencia musical que osciló constantemente entre la celebración, la introspección y el reencuentro emocional con el público latinoamericano.
Más allá del repertorio, uno de los elementos más destacados del concierto fue la interacción constante de Ruggero. Durante toda la noche el artista habló con el público, improvisó pequeños fragmentos dedicados a Bogotá, lanzó besos e incluso jugó constantemente con las cámaras y las reacciones de los fans, manteniendo un ambiente cercano y espontáneo durante todo el show.
El cierre del concierto llegó acompañado de uno de los momentos más simbólicos de la noche, cuando desde el público le entregaron una bandera de Colombia con su rostro. Ruggero la recibió y terminó sosteniéndola sobre el escenario mientras el venue entero seguía cantando.
La Dolce Vita Tour dejó claro que Ruggero Pasquarelli ya no se sostiene únicamente desde la nostalgia de sus años en Disney. Aunque gran parte de su público continúa conectado emocionalmente con esa etapa, el artista logró presentar en Bogotá una propuesta mucho más madura, auténtica y personal.
Conoce más historias, productos y proyectos.