Elecciones 2026. Cubrimiento especial.
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20 de Abril de 2026 14:00
La conversación no empezó con cifras, sino con preguntas. ¿Qué tan preparado está un proyecto para buscar financiación? ¿Qué tan claro tiene su recorrido antes de llegar a una convocatoria? En el workshop Diseñar proyectos con lógica de incentivo: CoCrea, Ley 814 y CINA, la sensación general no era de escasez, sino de desajuste. Los incentivos estaban ahí, pero no siempre en manos del cine.
A medida que avanzaba el espacio, se hizo evidente que muchos proyectos audiovisuales llegan a estos mecanismos con una idea equivocada: verlos como una fuente principal de financiación. En realidad, funcionan como apoyos complementarios. Exigen una estructura previa, un proyecto armado, con presupuesto claro, equipo definido y una lógica de producción sólida.
Sin esa base, el proceso se rompe antes de empezar.
La cifra terminó de poner en perspectiva el panorama. Cerca de 560 proyectos se presentaron a CoCrea el año pasado, pero solo alrededor del 35% obtuvo un aval. Dentro de ese grupo, el audiovisual no es el que más aparece. De hecho, durante la charla se reconoció que es una de las industrias que menos utiliza este tipo de mecanismos. Mientras tanto, otras áreas —como la música— han logrado moverse con mayor facilidad dentro de estas lógicas, entendiendo mejor cómo estructurar sus proyectos y cómo relacionarse con los incentivos.
No es un problema de acceso, sino de preparación. La estructuración de un proyecto audiovisual no se queda en lo creativo. Implica construir presupuestos detallados, justificar cada gasto, entender el rol de inversionistas y cumplir con requisitos legales que, muchas veces, no son evidentes para quienes están empezando. No basta con tener una historia: hay que saber sostenerla dentro de una lógica industrial.
A esto se suma un factor que se mencionó entre líneas: la falta de información. Muchos creadores desconocen que estos incentivos existen o no entienden cómo funcionan. Otros, incluso, no saben que pueden negociar o vender esos beneficios cuando no pueden usarlos directamente.
También hay desconfianza. Retrasos en convocatorias y cambios en los tiempos generan incertidumbre, especialmente en inversionistas internacionales, que buscan mayor estabilidad en los procesos. Y aun así, el sistema está.
El workshop dejó una idea que se quedó flotando más allá del espacio: el reto del cine colombiano no es solo contar historias, sino aprender a sostenerlas. Porque los recursos existen, pero no siempre llegan a quienes los necesitan.
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