Sigue la celebración del Día del Periodista de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana
Sigue la celebración del Día del Periodista de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana
Buscar
27 de Mayo de 2026 09:00
En los resultados de las elecciones legislativas para el periodo 2026 – 2030, el Pacto Histórico se consolidó como el único partido político con mayoría de mujeres en el Senado: el 43,3 % de sus senadoras electas. Con 13 mujeres entre sus 25 curules, este grupo se convirtió en un hito en la política colombiana, en comparación con partidos como el Centro Democrático, que contará con cinco senadoras, o Cambio Radical, que no tendrá ninguna mujer en la Cámara Alta.
A pesar del avance del Pacto Histórico, las cifras generales indican que el camino hacia la igualdad total sigue siendo arduo. Actualmente, solo cerca del 25 % del Senado colombiano está representado por mujeres. Mientras el Pacto Histórico impulsó personajes como Carolina Corcho e Isabel Zuleta, otros sectores, como Alianza por Colombia, solo alcanzaron una curul con Andrea Padilla Villarraga.
Este impulso femenino es resultado, en parte, de la "lista cremallera" en el Pacto Histórico, un sistema electoral que exige a los partidos políticos alternar candidatos de distinto género para garantizar la participación igualitaria desde la inscripción. María Fernanda Flores, coordinadora del movimiento en el municipio de Sopó, comenta que el liderazgo de la mujer ha sido protagónico gracias a una organización popular fuerte: "La ventaja del Pacto Histórico es que ha tenido una organización popular muy fuerte y un enfoque de género muy importante. Desde el presidente Petro, desde su campaña, siempre resaltó el poder de la labor de la mujer". Aun así, Flores reconoce que, en muchos casos, los hombres siguen liderando las listas después de las consultas.
Por otro lado, existen barreras invisibles relacionadas con la financiación. Según informes de Transparencia por Colombia (2020), los partidos políticos invierten solo el 2,2 % de los recursos estatales de funcionamiento en la inclusión de las mujeres. Además, se ha observado que este dinero se desvía hacia gastos ilógicos, como decoraciones o celebraciones del Día de la Mujer, en lugar de fortalecer la formación y la participación política de ellas.
Asimismo, la financiación privada también castiga a las candidatas, puesto que el sector empresarial suele donar un 77 % menos a las mujeres que a los hombres. Esto hace que ellas tengan que depender, en su mayoría, de su propio patrimonio o de créditos familiares, lo que resulta en campañas más austeras o con un mayor costo para lograr ser elegidas en comparación con los hombres. Según el informe Acceso a Recursos para la Inclusión de las Mujeres en la Política, "en términos comparativos entre hombres y mujeres, estas últimas necesitaron aproximadamente $18.000.000 más de ingresos que los hombres elegidos, lo que indicaría que para una mujer también es más costoso hacer campaña".
Más allá de lo económico, las lideresas enfrentan violencia política de género, que generalmente se presenta como hostigamiento en redes sociales y descalificaciones personales. María Fernanda Flores dice que el "machismo y el ego" siguen siendo barreras visibles, donde frecuentemente se cuestiona la capacidad intelectual de la mujer o se la encasilla en etiquetas como "guerrillera" o "comunista".
A esto se suma la desigual distribución de las tareas de cuidado. Según la Escuela de Formación Política para Mujeres Jóvenes en Medellín, las mujeres políticas a menudo enfrentan una "triple jornada": trabajo remunerado, militancia y labores domésticas, de las cuales el 76,2 % no son remuneradas. Esta escasez de tiempo reduce drásticamente su disponibilidad para la vida pública.
Por último, la historia de la participación femenina en Colombia, que comenzó formalmente con el derecho al voto en 1954, hoy se sigue transformando. Aunque el Pacto Histórico ha logrado posicionar a un gran grupo de mujeres, expertos y colectivos como Sisma Mujer insisten en que la inclusión no debe limitarse a las listas, sino extenderse a las mesas directivas y a los cargos de poder, donde la presencia de los hombres sigue siendo mayoritaria.
Conoce más historias, productos y proyectos.