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4 de Septiembre de 2026 12:30
Zipaquirá más allá de la Catedral de Sal: tres planes para descubrir su historia, cultura y sabores
Cuando se habla de Zipaquirá, Cundinamarca, es común que la primera imagen que aparezca sea la Catedral de Sal. Sin embargo, la ciudad tiene otras historias, espacios y experiencias que permiten conocerla más allá de su atractivo turístico más reconocido.
Para quienes visitan el municipio, recorrer su centro histórico, entrar a sus museos y acercarse a su oferta gastronómica son tres alternativas para descubrir una Zipaquirá que combina patrimonio, memoria y tradiciones locales. Acá te mostramos tres planes que puedes hacer en Zipaquirá.
1. Recorrer el centro histórico y conocer el Mercado Campesino
Una de las mejores maneras de comenzar el recorrido es llegar al Parque Principal de Zipaquirá, conocido como “La Plaza de los Comuneros”. Ubicado en el centro del municipio, este espacio está rodeado de construcciones históricas y tiene como uno de sus principales referentes la Catedral Diocesana de Zipaquirá.
Caminar por la plaza y sus alrededores permite observar las fachadas, los balcones, las calles y algunos de los edificios que hacen parte de la historia arquitectónica del municipio. Es un recorrido gratuito que puede realizarse a pie y que permite conocer el ritmo cotidiano de la ciudad.
Pero la plaza adquiere una dinámica especial el primer domingo de cada mes, cuando se convierte en escenario del Mercado Campesino de Zipaquirá. Esta iniciativa de la Alcaldía de Zipaquirá busca generar espacios para que productores rurales y emprendedores de la región puedan comercializar y dar a conocer sus productos. La jornada se realiza, generalmente, de 8:00 a. m. a 4:00 p. m., y reúne alimentos frescos y transformados, artesanías y diferentes propuestas provenientes del campo. Además, estos mercados pueden participar en fechas especiales, como festivales y eventos deportivos del municipio.
Uno de ellos es Alexis Sánchez, integrante del emprendimiento Golden Berries Society, dedicado a la producción y transformación de alimentos. Según explica, aproximadamente el 80 % de su producción se destina a la exportación, mientras que el 20 % se comercializa para consumo local y transformación. “Nosotros hacemos parte de la estrategia de mercados campesinos. Eso pues es un acuerdo, pues como tal del consejo que se busca, digamos, abrir estos espacios para que nosotros los productores rurales demos a conocer nuestros productos.”
En su puesto se encuentran productos como ají, vinagreta y yogur, además de diferentes alimentos derivados de su producción. El emprendimiento también trabaja con uchuva y cuenta, según Sánchez, con una semilla de esta fruta que tiene registro sanitario del INVIMA.
Para los productores, el mercado representa una oportunidad de acercarse directamente a los consumidores y dar a conocer el trabajo que realizan en el campo. “Nosotros generalmente estamos acá los primeros domingos de cada mes. Eventualmente cuando hay eventos…”
Costo: entrada gratuita. El precio de los productos depende de cada emprendimiento.
Ubicación: Plaza de los Comuneros, Parque Principal de Zipaquirá.
Cuándo visitarlo: primer domingo de cada mes.
Horario: 8:00 a. m. a 4:00 p. m.
Organiza: Alcaldía de Zipaquirá.
2. Recorrer los museos y entrar en la memoria de Zipaquirá
El segundo plan es conocer el municipio a través de sus espacios culturales. Zipaquirá cuenta con diferentes museos y lugares relacionados con su patrimonio histórico, arqueológico y cultural.
Uno de los más representativos es la Casa Museo Quevedo Zornoza, ubicada en el centro histórico del municipio. La casa conserva objetos, fotografías, instrumentos, muebles y recuerdos relacionados con la familia Quevedo Zornoza y con diferentes momentos de la historia de Zipaquirá. Para conocer este espacio, el visitante puede realizar un recorrido guiado de aproximadamente 30 minutos.
Esteban Octavio Campos Rodríguez, guía de turismo del museo, explica que la visita comienza con la historia del inmueble y de quienes lo habitaron. “Básicamente lo que se hace es contar la historia primero de cómo se construyó esta casa y quién la mandó construir, luego cómo llegó la familia Quevedo a ser propietaria de la vivienda, el proceso de los miembros de la familia que destacaron en las diferentes áreas, también en esta casa, luego cómo la casa se convierte en museo y la gestión actual que se tiene.”
La vivienda fue construida en 1840 por el ingeniero escocés Alejandro Mandeville, quien llegó a Zipaquirá relacionado con la explotación de las minas de sal. Según el relato del guía, Mandeville construyó la casa como un espacio para vivir junto a su esposa, Rosa de la Cruz. Décadas después, entre finales del siglo XIX, la vivienda pasó a manos de la familia Quevedo. La familia estuvo vinculada especialmente con la música y las artes, y una de sus figuras más destacadas fue Guillermo Quevedo Zornoza, músico, compositor, poeta e historiador.
Su historia también se conecta con la del escritor Gabriel García Márquez, quien pasó parte de su juventud en Zipaquirá. De acuerdo con Campos Rodríguez, Quevedo Zornoza fue profesor de música del escritor y tuvo una relación cercana con él. Uno de los objetos que más llama la atención durante el recorrido es precisamente una máquina de escribir que, según la historia conservada por el museo, fue facilitada a García Márquez para escribir algunos de sus textos autobiográficos.
El museo permite así conocer la historia de una familia que tuvo una importante presencia en la vida cultural del municipio y, al mismo tiempo, acercarse a personajes que hacen parte de la historia literaria y musical de Colombia.
¿Cuánto cuesta? La entrada general tiene un valor de $5.000 pesos colombianos por persona.
Sin embargo, existe un convenio con la Catedral de Sal: quienes hayan adquirido una entrada para este atractivo pueden presentarla en la Casa Museo y acceder al museo sin pagar nuevamente la entrada, de acuerdo con la información proporcionada por el guía.
La visita se realiza con acompañamiento y puede ser una buena opción para quienes quieren conocer el patrimonio de Zipaquirá más allá de sus espacios turísticos más conocidos.
Además, la relación del municipio con Gabriel García Márquez puede explorarse a través de los lugares asociados a su etapa escolar. Por eso, para quienes disfrutan de la historia, la literatura o la cultura, recorrer sus museos puede convertirse en un plan de varias horas.
3. Explorar sus cafés, restaurantes y sabores tradicionales
Después de recorrer la plaza y los museos, la experiencia puede continuar a través de la gastronomía. El centro de Zipaquirá cuenta con una oferta de cafés, restaurantes, panaderías y establecimientos tradicionales que permiten hacer una pausa durante el recorrido y probar diferentes preparaciones.
Uno de los lugares que llama la atención es Zipos, una cafetería que incorpora un elemento particular dentro de su espacio: un vagón de tren. El vagón hace parte de la ambientación del establecimiento y convierte la visita en una experiencia diferente a la de una cafetería convencional. Allí los visitantes pueden sentarse, tomar una bebida y acompañarla con diferentes preparaciones, entre ellas los tradicionales amasijos.
Los amasijos hacen parte de la gastronomía colombiana y comprenden preparaciones elaboradas principalmente con harina y queso, como el pandebono y la almojábana. Para un visitante extranjero, probarlos puede ser una manera sencilla de acercarse a algunos de los sabores cotidianos del país.
Pero Zipos es solo una de las alternativas. Recorrer el centro permite encontrar diferentes cafés y restaurantes, por lo que la recomendación es reservar un espacio del recorrido para sentarse a comer o tomar café y descubrir la oferta local.
Ubicación: Bario Industria Jardin, Cl. 4 #31-55, Zipaquirá, Cundinamarca
Zipaquirá puede ser mucho más que una parada rápida antes o después de visitar la Catedral de Sal. Su centro histórico permite caminar entre construcciones que conservan la memoria del municipio; sus museos cuentan historias de personajes, familias y culturas; y sus mercados y espacios gastronómicos acercan al visitante a los productos y tradiciones locales.
Los tres planes también permiten conocer diferentes caras de la ciudad: la plaza muestra cómo se vive Zipaquirá; los museos, cómo se recuerda; y sus cafés y mercados, cómo se disfruta. Así, tiene una historia que se conserva en sus museos, una tradición que se encuentra en sus mercados y sabores que también cuentan quiénes son sus habitantes.
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