Elecciones 2026. Cubrimiento especial.
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23 de Octubre de 2026 12:00
La relación entre orden y libertad, los desafíos de la democracia liberal y el avance de la inteligencia artificial fueron los ejes del conversatorio Orden y libertad, que reunió el pasado miércoles 21 de octubre a José María Aznar, expresidente del Gobierno de España, y al Dr. Iván Duque Márquez, expresidente de la República de Colombia. En el auditorio Álvaro del Portillo de la Universidad de La Sabana. El encuentro, organizado por la Escuela de Gobierno de la institución, la Fundación para el Desarrollo (I+D) y el Grupo Libertad y Democracia, tuvo como propósito discutir los retos políticos, institucionales y tecnológicos contemporáneos a partir del libro más reciente de Aznar.
Orden y libertad, una discusión sobre la democracia
La conversación partió de una pregunta central de la obra de Aznar: ¿puede existir libertad sin orden? El exmandatario español, quien gobernó entre 1996 y 2004, defendió la importancia de las instituciones y el respeto a la ley como condiciones para garantizar las libertades individuales, “la libertad es imposible si no hay orden. Si no hay orden, hay caos, y si hay caos, no hay libertad”, afirmó durante el encuentro.
En su intervención, identificó tres amenazas para las democracias liberales: las dictaduras, los populismos y una revolución tecnológica que, a su juicio, puede debilitar los fundamentos morales e institucionales de las sociedades. El expresidente también cuestionó la dificultad de los gobiernos para adoptar decisiones complejas y de largo plazo. “El conocimiento no garantiza la decisión. Lo que garantiza la decisión es el entendimiento”, señaló, al insistir en la necesidad de comprender los problemas antes de actuar.
Por su parte, Iván Duque vinculó la discusión con los desafíos fiscales y demográficos de Colombia. Durante su intervención, planteó la necesidad de revisar las fuentes de financiación del Estado y alcanzar acuerdos que permitan responder a las obligaciones públicas de largo plazo, enfatizando en la necesidad de consensos entre los distintos sectores políticos del país en búsqueda de desarrollo y mejores condiciones de vida para los ciudadanos.
El populismo y el gobierno de las emociones
Otro de los ejes del conversatorio fue la relación entre populismo, polarización y debate público. Aznar advirtió sobre las estrategias políticas que, en su interpretación, buscan debilitar las instituciones democráticas desde dentro. “Los populistas no asaltan palacios. Saben que tienen que desmontar el sistema”, afirmó.
La discusión también abordó el papel de las emociones en la política y su influencia en la deliberación ciudadana. Duque resumió esta preocupación con una expresión sobre el impacto de las redes sociales en la democracia: “Los algoritmos de las redes están quitándonos la letra ‘D’ de democracia y convirtiéndola en ‘emocracia’, es decir, en el gobierno de las emociones, por las emociones y para las emociones”.
La reflexión puso sobre la mesa el desafío de mantener una conversación pública en la que las decisiones políticas no dependan exclusivamente de reacciones emocionales, sino también del análisis de los problemas, la información y la responsabilidad ciudadana.
La inteligencia artificial, un desafío para los gobiernos
La transformación tecnológica fue otro de los temas centrales del encuentro. los expresidentes abordaron los efectos de la inteligencia artificial sobre la toma de decisiones, la competencia entre países y el futuro del empleo. Sus intervenciones coincidieron en señalar que el avance de esta tecnología plantea desafíos que van más allá de la innovación y comprometen la capacidad de los gobiernos para adaptarse a un nuevo escenario económico y social.
Aznar advirtió que la inteligencia artificial introduce una nueva dimensión en la competencia internacional, en la que las capacidades tecnológicas pueden determinar la posición de los países frente a otras potencias. El exmandatario español señaló que la humanidad ha desarrollado una herramienta capaz de sustituir algunas de sus propias funciones, lo que abre interrogantes sobre los límites de la automatización y el papel que deben conservar las personas en las decisiones.
“El momento más peligroso es cuando los seres humanos empezamos a delegar responsabilidades en las máquinas, y ya lo estamos haciendo”, afirmó el exmandatario español. Su planteamiento puso el foco en la necesidad de distinguir entre utilizar la tecnología como herramienta de apoyo y transferirle responsabilidades que requieren criterio y supervisión humana.
Por su parte, Duque centró su intervención en las consecuencias económicas y laborales que podría tener la expansión de estas herramientas en Colombia. El expresidente advirtió sobre la vulnerabilidad de los centros de atención telefónica y las empresas de tercerización de procesos de negocio (BPO), sectores relevantes para la generación de empleo en el país, ante la posibilidad de que algunas de sus funciones sean automatizadas.
En referencia a este riesgo, afirmó que estos sectores pueden ser “aniquilados por la inteligencia artificial en cuestión de meses”. La declaración reflejó su preocupación por la velocidad con la que podrían cambiar determinadas actividades económicas y por la capacidad de respuesta de las empresas y los trabajadores frente a esas transformaciones.
Ante este panorama, Duque planteó que Colombia debe fortalecer sus capacidades tecnológicas y desarrollar procesos que generen valor, en lugar de limitarse a consumir herramientas creadas en otros países. Esta apuesta supone, entre otros retos, preparar a los trabajadores para nuevas funciones, promover la innovación y reducir la dependencia tecnológica, aspectos que inciden en la competitividad de la economía.
Las intervenciones también dejaron abierta una discusión sobre el papel del Estado: cómo facilitar la incorporación de nuevas tecnologías sin ignorar sus efectos sobre el empleo, la autonomía humana y la distribución de oportunidades. Aunque la automatización puede transformar determinadas ocupaciones, sus consecuencias dependerán de cómo se implemente, de las capacidades que desarrollen las empresas y de las políticas que acompañen esos cambios.
Así, el debate sobre inteligencia artificial trascendió la dimensión tecnológica para situarse en el terreno de las decisiones públicas. Para Colombia, el desafío no consiste únicamente en adoptar estas herramientas, sino en desarrollar capacidades para utilizarlas, generar conocimiento propio y preparar a la sociedad para sus efectos, sin perder de vista la responsabilidad humana en las decisiones que afectan a las personas.
Los retos para Colombia
Aunque el conversatorio abordó los cambios en el escenario internacional, varias de las reflexiones se centraron en los desafíos institucionales, fiscales y económicos de Colombia. Iván Duque hizo énfasis en la necesidad de adoptar decisiones de largo plazo, incluso cuando estas puedan resultar impopulares en el corto plazo, para responder a las transformaciones demográficas, laborales y tecnológicas que enfrenta el país.
En este sentido, el expresidente colombiano advirtió sobre las consecuencias de aplazar reformas necesarias para la sostenibilidad futura. “El temor a hacer reformas impopulares en el corto plazo, pero necesarias en el largo plazo, va a terminar siendo una bomba que a alguien le van a explotar en la cara”, afirmó durante el encuentro.
Su planteamiento puso sobre la mesa la dificultad de conciliar las necesidades inmediatas de la población con las decisiones económicas e institucionales que requieren continuidad y acuerdos políticos. El reto para Colombia consiste en construir respuestas sostenibles frente a las presiones fiscales y los cambios en el mercado laboral, sin perder de vista sus efectos sociales.
La discusión también se relacionó con la importancia de preservar la independencia de las instituciones, la separación de poderes y los mecanismos democráticos para tramitar las diferencias políticas. En un escenario de transformación tecnológica y polarización, estos elementos resultan centrales para garantizar que las decisiones públicas se adopten dentro del marco institucional y respondan a las necesidades del país.
El conversatorio Orden y libertad puso de manifiesto los desafíos que enfrentan las democracias ante el avance de la inteligencia artificial, la polarización política y las transformaciones económicas. Las reflexiones de José María Aznar e Iván Duque plantearon la necesidad de fortalecer las instituciones y asumir decisiones que respondan a los retos del presente sin comprometer el futuro. Para Colombia, la discusión deja una pregunta de fondo: ¿cómo adaptarse a un mundo en constante cambio sin perder de vista los principios democráticos que sustentan la libertad y la estabilidad del país?
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