Elecciones 2026. Cubrimiento especial.
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3 de Octubre de 2026 09:00
A unos 60 kilómetros de Bogotá, Guatavita se ha convertido en una alternativa para quienes buscan una escapada de un día fuera de la capital. El recorrido desde Bogotá puede hacerse en carro por la Autopista Norte y las vías que conectan con el municipio, en un trayecto que ronda entre una y dos horas dependiendo del tráfico. También es posible llegar en transporte intermunicipal desde el norte de Bogotá.
Pero más allá de sus calles blancas, sus construcciones de estilo colonial y el paisaje del embalse de Tominé, este municipio también tiene una oferta gastronómica que vale la pena descubrir. Por eso recorrimos el centro de Guatavita en busca de tres lugares para hacer una pausa y, literalmente, conocer el destino desde la mesa.
Nuestra primera parada fue la Posada de Tominé, ubicada en plena Plaza Cívica, en la carrera 7 #5-22. El lugar hace parte de la historia turística y gastronómica del municipio y se encuentra dentro de esa arquitectura característica que hace tan particular al centro de Guatavita. De hecho, registros turísticos históricos ya destacaban a la Posada de Tominé entre los establecimientos gastronómicos del municipio.
Aquí la propuesta está principalmente ligada a la cocina colombiana y a platos como la trucha y otras preparaciones para almorzar. Los precios publicados actualmente ubican el consumo por persona aproximadamente entre $40.000 y $60.000, aunque el valor depende de lo que se elija.
Seguimos caminando por el centro hasta llegar a La Hosteria Guatavita, en la carrera 7A #2-48. Aquí cambia la experiencia y encontramos una propuesta más amplia, con opciones como pescados, carnes y diferentes preparaciones de cocina colombiana. Es, además, un lugar que funciona durante buena parte del día, desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la noche, por lo que puede convertirse en una alternativa tanto para empezar la jornada como para hacer una pausa durante el recorrido.
Y después de lo salado, llegó el momento que no podía faltar: los postres.
La Plazoleta de Postres se convirtió en nuestra última parada. Este espacio tiene una tradición que se remonta a 1995, y desde entonces los postres se han convertido en parte de la experiencia gastronómica de quienes visitan Guatavita. Entre preparaciones caseras, frutas y opciones tradicionales como el arroz con leche, la variedad permite cerrar el recorrido con algo dulce.
Así que Guatavita no solamente se camina, se fotografía o se contempla. También se puede descubrir desde sus restaurantes, sus sabores y esas pequeñas paradas que terminan haciendo parte de la experiencia de conocer un destino.
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