Elecciones 2026. Cubrimiento especial.
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6 de Octubre de 2026 14:00
La ovación del público llegó sola así como la medalla para Colombia, en el World Skates Games de Rimini, Italia. Ahí estaba Geraldine Gañán, de 14 años, junto a su compañero Isaac Sotomayor con la medalla de bronce colgada en el cuello. Los destellos de las cámaras no paraban, el orgullo crecía y la euforia del momento aumentaba. En un triunfo así, lo último que se llega a pensar es en penas, dolores o lesiones… Todavía no lo sabía, pero aquella sería una de las últimas veces que competiría antes de que una lesión en su tobillo la obligara a renunciar al: Artistic World Championships en Beijing, China.
Se podría decir que Geraldine Gañán ‘aprendió a patinar antes de caminar’. Ha practicado esta disciplina desde los 6 años. Ese deporte donde las cuatro ruedas del patín se deslizan sobre un piso liso y pavimentado. En el que ella controla su equilibrio y su postura. Un deporte el cual no solo se aprende a saltar sino también a cómo caerse.
Su carrera estuvo marcada por el programa deportivo de Bogotá: Talento y Reserva; donde conoció a Isaac Sotomayor, su pareja actual en la pista. La unión no fue casualidad, hubo dos mentes maestras detrás: Diana Sánchez y Óscar Pinilla, entrenadores de Geraldine e Isaac, respectivamente. No obstante, Diego Duque, entrenador del equipo de Bogotá; también, ayudó a potenciar tanto la técnica artística como la conexión de estos pares. Ambos decidieron realizar el cambio al Club Sol y Luna en el 2023, para continuar este proceso de la mano de Diego, únicamente.
Geraldine, de cierta forma ha dejado que sus patines sean la brújula que trace gran parte de su vida. Tomó la decisión de retirarse de su colegio presencial en quinto grado de primaria. Ahora está en once grado de bachillerato, en el Colegio Unicab de Sogamoso, Boyacá (municipio, a unos 210 kilómetros de Bogotá). Para así, dedicar gran parte de su tiempo al patinaje artístico. Su entrenamiento suma tres horas diarias entre semana, aunque los lunes y miércoles la jornada se extiende hasta seis horas con una sesión nocturna. Y eso que la pista es apenas una parte del entrenamiento: también está el gimnasio, donde continúa preparando el cuerpo para luego realizar arte sobre ruedas.
Geraldine afirma que el patinaje artístico no solo es una disciplina deportiva, sino también una forma de creación. Para ella, los pies no solo sostienen los patines: “crean el camino”. Pero el arte, dice, no está únicamente en ellos. “Siento que todo el cuerpo hace el mismo arte”.
Ha participado en diversas competencias nacionales e internacionales tales como: el Campeonato Panamericano de Patinaje Artístico - Clubes y Naciones, Campeonato Panamericanos de Patinaje, entre otras. Sin embargo, en su corazón está el mundial de Italia; y ¿cómo no?, si ella junto a su pareja han sido los únicos, hasta ahora, en la modalidad de pareja de alta categoría junior, en llegar representando a Colombia.
“Las pistas mundiales son muy imponentes”, comenta, Geraldine. Las pupilas de sus ojos marrones se desvían por un momento hacia un lado, recordando que antes de su momento de gloria se ‘desató una tormenta’. Antes de salir a la pista para presentar su coreografía en pareja, los nervios se apoderaron de ella. Durante el calentamiento oficial, nada parecía salir como esperaba. El miedo a equivocarse comenzó a crecer mientras esperaba su turno en un pasillo antes de entrar a la pista. Allí, a pocos minutos de competir, rompió en llanto. No podía salir a patinar así. Fue entonces cuando Enrique Demata, entrenador de la Selección Colombia, se acercó para tranquilizarla.
Los parlantes anunciaron su llamada a la pista y como si nada hubiese sucedido, Geraldine, con su ‘imponente’ estatura de 1.48 cm salió. “Cuando tú entras a la pista todo el mundo se calla”, recuerda. Comenzó su interpretación a la par de la música. No únicamente marcaba el paso determinado, sino que también relajaba su cuerpo para que su pareja la alzara. De las lágrimas que minutos antes habían cubierto su rostro ya no quedaba rastro. Era una mujer osada y entregada a cada giro. De la mano de Isaac, la coreografía aparte de demostrar precisión evocó emoción hasta el último instante.
Y así en un abrir y cerrar de ojos, compitió por primera vez en las grandes ligas llevándose con ella para Colombia el tercer puesto en el podio en la modalidad de pareja de alta categoría junior. En ese momento, Geraldine solo se proyectaba a esa la siguiente etapa tan anhelada: Artistic World Championships en Beijing.
Aun sin haber regresado a Colombia, comenzó a sentir una molestia en el tobillo. La respuesta no llegó de inmediato. En la Unidad Deportiva recibió atención del equipo multidisciplinario, pero allí no contaban con los recursos necesarios para realizarle una radiografía que permitiera determinar qué ocurría. Su madre, María Tovar, buscó entonces atención a través de la EPS, pero la cita que necesitaban les fue asignada para varios meses después. La familia decidió buscar atención particular y, semanas después, finalmente obtuvo un diagnóstico: tendinitis subaguda del tibial anterior. Aquello que durante meses había sido una simple molestia tenía nombre y requería tratamiento. El diagnóstico confirmó lo que Geraldine no esperaba: el Mundial de Beijing tendría que esperar.
No obstante, la lesión la sacó de la pista por el resto del 2024, pero no la alejó del deporte. “Geraldine es una mujer muy perseverante”, afirma Isaac. Continuó asistiendo a los entrenamientos, viendo competencias y hablando con la psicóloga mientras avanzaba en su recuperación. Fue un año de altos y bajos, de aprender a estar cerca de la pista sin poder recorrerla como antes, pero también de confirmar cuánto significaba el patinaje en su vida.
En 2026, Geraldine retomó competitivamente el patinaje artístico. Viajó a Alemania para participar en el Artistic World Cup, donde, junto a Isaac, obtuvo el quinto lugar. Más recientemente, ambos compitieron en Sabaneta, Antioquia. La competencia, según Geraldine, fue “regular”. Sin embargo, el resultado les dejó una noticia que marcaría nuevamente su camino: clasificaron al Mundial que se disputará en octubre en Paraguay. Después de que una lesión en su tobillo la obligara a renunciar a una competencia mundial, Geraldine vuelve a tener ante sí uno de los escenarios que más anhelaba.
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