Elecciones 2026. Cubrimiento especial.
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22 de Septiembre de 2026 08:00
En una provincia como Sabana Centro, donde el crecimiento urbano acelerado y la cercanía con la capital suelen diluir los lazos comunitarios, los proyectos sociales enfrentan el reto diario de no convertirse en simples estadísticas de escritorio. Por eso, el local ubicado en la Carrera 3ª #3-23 de Cajicá resulta de tanto interés para el territorio.
Lejos de ser un establecimiento comercial frío, este rincón se ha consolidado como un pulmón de transformación regional donde convergen la Fundación Conectando Ideas, la vitrina de emprendedores locales y los micrófonos de la emisora Estación de Sueños.
Para los habitantes de la provincia, el lugar representa un modelo de desarrollo social participativo que demuestra cómo el liderazgo con enfoque humano puede revitalizar la economía y la cohesión de un municipio entero.
Para Blanca Nova, el valor de este sitio se reveló una tarde en la que caminaba desorientada y con una profunda incertidumbre económica sobre los hombros. Al levantar la vista en una esquina de la carrera tercera, divisó a lo lejos el logotipo de la emisora, representado por una mano abierta dibujada hacia el cielo. Blanca sintió que no se trataba de un simple aviso publicitario, sino de una señal providencial en medio de la penumbra.
Al cruzar la puerta verde que rechina al abrirse, el aroma a tinto recién colado la recibió en un espacio lleno de posibilidades. Allí conoció a Angie Figuera, y la conexión fue inmediata. Al enterarse de que el local tenía una cafetería, pero ningún emprendedor se había hecho cargo del servicio, Blanca llamó a su esposo, Javier Valderrama, quien acudió de inmediato.
Lo que ocurrió en los siguientes cinco minutos de conversación quedó grabado en la memoria de la pareja como un testimonio asombroso de fe y confianza humana: "El día que nos conocimos, Angie metió la mano al bolsillo, sacó un manojo de llaves y nos dijo: 'Aquí están las llaves, entren cuando quieran', —recuerda Javier abriendo las manos con sorpresa—. Nadie, a los cinco minutos de conocerte, te entrega las llaves de un local sin desconfianza. Ella actúa desde la fe en la gente, y por eso tiene los premios que tiene".
Aquel 6 de julio de 2025, Blanca y Javier abrieron su café en un rincón del local. Desde entonces, este espacio no solo les devolvió el sustento diario, sino que se convirtió en un lugar donde la comunidad de Sabana Centro entra a buscar un consejo, una palabra de aliento o una taza de café compartida.
Frente a la mesa del café, la mujer que hizo posible este milagro cotidiano se desenvuelve con una presencia que combina la elegancia corporativa con una cercanía humana desarmante. Angie Figuera es una mujer de complexión física media, con una sonrisa amplia y dentadura visible. Su tez es de tono medio y su cabello, de un rubio dorado, cae recogido de manera informal con un flequillo lateral peinado hacia la derecha. Sus ojos, medianos y de un profundo color marrón, observan con atención analítica.
Viste una chaqueta americana color beige claro sobre una prenda oscura, y en su muñeca derecha luce varias pulseras de cuentas blancas junto a un brazalete ancho dorado. Un collar fino, con un colgante pequeño y pendientes a juego, completa su estampa. Junto a ella, reposa una escultura piramidal de cristal con la inscripción "DIRECCIÓN MUJER Y GÉNERO".
Para quienes la conocen, esa imagen física es el reflejo de una personalidad polifacética. Blanca Nova la describe como una mujer persistente, generosa, muy amable y muy dada a ayudar a los emprendedores y a las personas que tiene a su alrededor. Javier añade que es una trabajadora incansable y afanosa por ayudar a los demás. Detrás de sus ojos marrones se esconde una mujer de carácter firme y exigente consigo misma, pero que defiende que la sensibilidad no es una debilidad y que se puede ser fuerte y sensible al mismo tiempo.
Su rigurosidad no nació de la improvisación. Angie estudió Administración de Empresas, pero tras experimentar la frialdad del mundo corporativo, sintió que las métricas eran insuficientes. "Hubo un momento de frustración —explica Angie—. El mundo corporativo me dio muchísimo aprendizaje: disciplina, administración, liderazgo y estructura. Pero yo necesitaba algo más: sentir que mi trabajo podía generar un impacto directo en otras personas".
Ese vacío la impulsó a viajar a España para realizar un magíster en Dirección de Recursos Humanos en la Universidad de Barcelona, buscando complementar la estructura empresarial con una mirada profundamente humana. Al regresar, creó la fundación Conectando Ideas para sanar la desconexión entre los artesanos locales de Sabana Centro y las oportunidades reales del mercado.
De allí también nació la iniciativa de El Tren de los Sueños, diseñada para movilizar las creaciones de los artesanos. Posteriormente, creó el programa Tren de Ideas y Sueños para capacitar a niños en emprendimiento y liderazgo. "No quiero que un niño solamente aprenda a vender —enfatiza Angie—. Quiero que aprenda a creer en sus ideas, a trabajar en equipo, a ser responsable, creativo y perseverante".
Sin embargo, a su labor social le faltaba un canal de expresión. En un territorio donde las historias de los más humildes suelen quedar silenciadas, Angie fundó la emisora digital Estación de Sueños. "Creé la emisora porque necesitaba un canal donde la gente del común pudiera hablar sin censura ni etiquetas —recuerda con entusiasmo—. Quería que el artesano, la madre comunitaria o el joven con una idea tuvieran un micrófono abierto".
Cruzando el estudio de grabación de la emisora, la alianza de Angie con la prensa regional se hace evidente en la figura de Edilberto Devia, socio del periódico regional El Observador y director del programa radial El Viajero. Edilberto, un hombre de ademanes respetuosos y analíticos que siempre porta su tradicional gorra, recuerda cómo descubrió la fundación en Cajicá: "Angie es, en términos colombianos, una mujer berraca. Una mujer que empuja y quiere sacar las cosas adelante. Se le notan las ganas que tiene por hacer cosas por la gente y la comunidad".
Edilberto relata que el equipo de El Observador llegó al local atraído por el impacto social que Angie generaba con las mujeres cabeza de hogar. La alianza fue inmediata y natural: Angie facilitó la sede física y las historias de vida más potentes del municipio, mientras que El Observador aportó su trayectoria de 14 años para fortalecer la parrilla de Estación de Sueños, dejando los espacios informativos en manos del periódico y los programas de empoderamiento femenino en manos de la fundación.
Esta capacidad de articulación fue clave para que Angie obtuviera dos de los máximos galardones del territorio: el premio de Mujer Violeta 2024 por su lucha por la equidad de género en Cajicá, y la prestigiosa Gran Cruz Extraordinaria de la Orden al Mérito Social y Ambiental Barón Alexander Von Humboldt en 2026, otorgada por la Sociedad Colombiana de Prensa y Medios de Comunicación (SCP) en conjunto con el respaldo de miembros del Congreso de la República y la Embajada de Alemania en Colombia.
Edilberto explica que estos premios evalúan la complejidad de su labor: ser mamá y a la vez emprender proyectos de carácter social de gran envergadura.
Al apagar los micrófonos y cerrar las carpetas de planeación, emerge la Angie más íntima. Al preguntarle sobre cómo cuida su propia humanidad frente al peso de ser una figura pública en Cajicá, confiesa con una risa libre de formalismos su amor secreto por las historias de romance y el cine fantástico: "Me encantan las películas románticas, soy súper soñadora. Mi debilidad absoluta es Crepúsculo. Puedo ver la saga completa una y otra vez; es mi manera de desconectarme del estrés".
Sin embargo, al tocar el tema del costo personal de su liderazgo y el tiempo dedicado a su hogar, la coraza de la estratega se quiebra. Justo a mitad de la entrevista, al pronunciar los nombres de sus hijos, el ritmo de su respiración cambia bruscamente, sus palabras se detienen y sus ojos comienzan a llenarse de lágrimas que tiemblan en el borde de sus pestañas, generando una profunda conmoción en el ambiente. "Mis hijos son todo para mí . La gente ve los premios, las reuniones con la Gobernación y la emisora, pero nada de eso importaría si no los tuviera a ellos. Cada esfuerzo que hago afuera cobra sentido únicamente cuando llego a la casa".
Angie es madre de dos hijos: Federico, de 5 años, al que consiente constantemente en el local, y Santiago, su primogénito de 13 años, quien se ha convertido en su confidente y el gran observador de su evolución.
Con una madurez asombrosa para su edad, Santiago ofrece un retrato conmovedor de su madre puertas adentro: "Mi mamá ha estado presente en muchos momentos de mi vida y ha influido mucho en lo soy hoy —expresa Santiago con orgullo sereno—. Es una mamá cariñosa, pendiente de sus hijos, muy fuerte, linda y dedicada, que trata muy bien a sus hijos y siempre intenta dar lo mejor para todo el mundo".
Santiago sonríe al recordar que el momento más feliz que guarda con ella no tiene diplomas ni tarimas: una tarde divertida y especial en un parque de diversiones de Hot Wheels.
Al repasar su hoja de vida y escuchar la lectura de sus múltiples condecoraciones, Angie reacciona con una timidez que desarma: baja la mirada, guarda un silencio respetuoso y sonríe con una humildad auténtica. "Uno no crea estos proyectos pensando en que le den un diploma o el reconocimiento a Mujer Violeta. Esos premios se sienten bien, pero la verdadera recompensa es ver que una familia tiene qué comer o que una mujer emprendedora pierde el miedo y saca adelante a sus hijos".
Al despedirme de ella en la puerta del local de la carrera tercera, la luz dorada del atardecer de Cajicá ilumina el letrero con la mano abierta donde Blanca Nova encontró su señal de fe. Al final de la conversación, Angie acepta con un suspiro la nostalgia profunda que le causó recordar todo el camino recorrido para levantar la fundación. Se limpia con suavidad el rastro de las lágrimas en sus ojos y reflexiona sobre el peso de las decisiones ignoradas, entregando una última frase que queda flotando en el silencio del estudio: "Hay cosas en la vida que a veces uno no se detiene a pensar”.
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