Elecciones 2026. Cubrimiento especial.
Elecciones 2026. Cubrimiento especial.
Buscar
7 de Septiembre de 2026 15:00
La jornada del jueves 27 de agosto la ciclovía nocturna reunió más de dos millones de personas. Esto permitió que los bogotanos utilizaran las calles para movilizarse, recrearse y encontrarse después de la jornada laboral. Durante seis horas, entre las 6:00 y las 11:59 de la noche, alrededor de 94 kilómetros de vías estuvieron habilitados para bicicletas, peatones, corredores y patinadores como parte de la Ciclovía Nocturna “Paseo bajo las Estrellas”. La jornada, realizada en el marco del Festival de Verano, registró 2 millones de trayectos, según cifras del Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD).
La mayoría de estos desplazamientos se realizaron en bicicleta, con un millón quinientos cincuenta trayectos, mientras que 401 mil fueron caminando, 52 mil en patines y 5 mil correspondieron a otras modalidades. Las cifras muestran que la jornada convocó diferentes formas de recorrer y experimentar la ciudad.
A diferencia de la Ciclovía tradicional, que se lleva a cabo los domingos y festivos, y ofrece más de 140 kilómetros de vías habilitadas desde las 7 de la mañana hasta las 2 de la tarde, la jornada nocturna se realiza en medio de un día laboral y académico, cuando los bogotanos normalmente están regresando a casa o terminando sus actividades. Para algunos participantes, ese cambio convierte la jornada en una oportunidad para romper con la rutina.
La bicicleta también aparece como una alternativa que va más allá de la recreación. Mauro, uno de los participantes de la jornada, aseguró: “sí de hecho me parece muy bueno, lo utilizo todos los días, es más rápido y no cojo trancones, ese tipo de cosas”. Su experiencia refleja cómo la bicicleta puede ocupar simultáneamente dos lugares dentro de la ciudad: como medio de transporte cotidiano y como herramienta de recreación cuando las vías se transforman durante una jornada como esta.
Quienes viven la Ciclovía desde el comercio tienen otra perspectiva. Edison Torres, quien lleva cerca de una década trabajando alrededor de estas jornadas, comenta que, por lo general, las noches atraen a más gente. Según su experiencia, la asistencia los domingos depende mucho del clima. La lluvia puede bajar bastante el flujo de personas, mientras que un día con buen clima puede aumentar la cantidad de usuarios.
Sin embargo, tras varios años participando en estas jornadas, Torres considera que actualmente la cantidad de personas es menor que años atrás. El comerciante no atribuye esta disminución a una sola causa, pero plantea una posible explicación relacionada con los cambios en las formas de entretenimiento y socialización. Desde su percepción, actualmente muchas personas permanecen más tiempo en sus casas utilizando dispositivos tecnológicos.
Su testimonio permite observar la Ciclovía desde una dimensión diferente. Para algunos, la jornada representa una oportunidad para salir de la monotonía. Mientras que, para quienes trabajan alrededor de ella, significa un cambio en las dinámicas económicas que se generan alrededor del flujo de personas.
El propio IDRD contempla dentro de los objetivos de la Ciclovía aspectos relacionados con la apropiación del espacio público, la interacción social, la movilidad sostenible y la activación económica de las comunidades. La jornada nocturna permite que estos objetivos se desarrollen en un horario distinto al habitual y que otros sectores de la población encuentren una razón para permanecer en el espacio público después de terminar sus actividades del día.
La experiencia de los participantes también muestra que la Ciclovía no necesariamente termina cuando se baja de la bicicleta. Algunos ciudadanos entrevistados tenían previsto salir a comer después del recorrido o continuar la noche con una película. Así, la jornada puede convertirse en el punto de partida para otras actividades y extender el uso de la ciudad más allá de las horas tradicionales de la Ciclovía.
Samantha Lizcano señaló que, “recorrer Bogotá a pie o en bicicleta permite observar aspectos que normalmente pasan desapercibidos, como los huecos o la basura en las calles”. Para ella, esta experiencia puede generar una mayor conciencia sobre el espacio público y sobre la manera en que los ciudadanos actúan en él.
La cifra de más de 2 millones de trayectos muestra la magnitud de la jornada del jueves, pero detrás de cada desplazamiento hay diferentes maneras de entender la ciudad: quienes pedalean para llegar más rápido, quienes salen para compartir con sus familias, quienes buscan romper la rutina y quienes encuentran en estas jornadas una oportunidad de trabajo.
La Ciclovía Nocturna no reemplaza la tradicional jornada dominical, pero sí demuestra que Bogotá puede ser habitada de otra manera entre semana. Durante unas horas, las calles dejaron de ser únicamente espacios de tránsito y se convirtieron en lugares para encontrarse, movilizarse, trabajar y disfrutar de la ciudad.
Conoce más historias, productos y proyectos.