Elecciones 2026. Cubrimiento especial.
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7 de Septiembre de 2026 18:00
La antigua Estación del Tren de Cajicá cambió por unas horas el sonido de los rieles por el de las guitarras, las voces y las melodías que han acompañado historias de amor y recuerdos durante generaciones. Bajo la luz de la luna, el pasado viernes 28 de agosto, este espacio se convirtió en escenario de una nueva Lunada Artística, protagonizada por el Ensamble de Boleros del Instituto Municipal de Cultura y Turismo de Cajicá (IMCTC).
La jornada hizo parte de una programación cultural que busca llevar las expresiones artísticas a distintos espacios del municipio y acercarlas a la comunidad. En esta ocasión, la música encontró un lugar cargado de historia: la Estación del Tren, un punto que durante años estuvo ligado al movimiento de viajeros y que, esta vez, recibió a quienes llegaron para escuchar, cantar y dejarse llevar por el romanticismo del bolero.
Con la llegada de la noche, el espacio comenzó a transformarse. Las luces iluminaron la arquitectura de la estación y, poco a poco, el público ocupó los alrededores del escenario. Entonces aparecieron las primeras melodías y el lugar adquirió otra atmósfera. La música hizo que una construcción marcada por el paso del tiempo se convirtiera nuevamente en un punto de encuentro para la comunidad.
El Ensamble de Boleros del IMCTC llevó al público por un recorrido de canciones reconocidas por su capacidad para hablar de amor, nostalgia, encuentros y despedidas. La presentación no se limitó a interpretar piezas musicales: también permitió recuperar la tradición de un género que ha logrado permanecer vigente y encontrar nuevos públicos a través de diferentes generaciones.
El bolero tiene una relación particular con la memoria. Una canción puede recordar una persona, una época o incluso un momento que parecía olvidado. Por eso, en una noche como esa, la música no solo se escuchó: También despertó recuerdos. Entre melodías y voces, el público encontró un espacio para detenerse por un momento y disfrutar de una experiencia diferente en medio de la cotidianidad.
Este tipo de encuentros también evidencia el papel que cumplen los escenarios culturales de Cajicá. Lugares que hacen parte de la historia del municipio se convirtieron en espacios vivos para el arte, mientras que las agrupaciones locales encuentran allí una oportunidad para compartir su trabajo con la comunidad.
La Estación del Tren fue, durante una noche, mucho más que un lugar de paso. Se convirtió en un escenario donde la música reunió generaciones alrededor de un género que sigue encontrando maneras de permanecer. Y mientras las últimas notas se alejaban bajo la luna, quedó la sensación de que algunos lugares también tienen memoria y que, cuando una canción los habita, pueden volver a contar sus historias de una manera distinta.
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