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7 de Septiembre de 2026 18:00
“Este proyecto tiene un sentido social muy especial. Nos llena de empatía el suceso del terremoto y estamos acá Antenna, Attic & Keller, Cósmico y Kinder, reunidos para trabajar en ayudar a los afectados”. Con estas palabras, William Herrera, jefe de cocina del restaurante y club Cósmico, resumió uno de los principales propósitos de “Bogotá Suena”, una iniciativa solidaria realizada a fines de agosto en la ciudad, bajo el liderazgo de Proyecto Kinder y Club Kaputt. El evento nació como una alianza entre la música, la gastronomía y la cultura para apoyar a las comunidades afectadas por el terremoto ocurrido el pasado 10 de agosto, cuyo impacto alcanzó al departamento del Chocó y otras zonas del país, entre ellas Cali, Pereira y Manizales, dejando daños materiales y pérdidas humanas.
En tan solo una semana, los clubes nocturnos articularon esta propuesta con el objetivo de contribuir a la atención de la emergencia mediante un recaudo económico destinado a las poblaciones damnificadas. El 100% de los ingresos por las entradas, así como las utilidades generadas por las barras y la oferta gastronómica, sería destinado a la donación a través de diferentes canales, cuyos detalles serían publicados posteriormente en las plataformas oficiales del proyecto. El aporte de los asistentes se estableció a partir del valor de la manilla de ingreso, con dos opciones de contribución: 25 mil o 50 mil pesos, de acuerdo con la voluntad de cada participante.
La gastronomía también se convirtió en una pieza fundamental de esta iniciativa. Los restaurantes Attic & Keller, Cósmico y Antenna se sumaron a la jornada con el compromiso de donar el 100% de sus utilidades obtenidas durante el evento. Hamburguesas, pinchos japoneses y pizzas hicieron parte de la oferta disponible, de manera que cada compra representó una contribución directa a la meta de recaudo.
La música fue, a su vez, el punto de encuentro de la jornada. En la tarima principal participaron de manera voluntaria artistas como Felipe Orjuela, Juan Pablo Vega, Telebit, Diamante Eléctrico y Mitú, mientras que otros músicos emergentes se presentaron en los seis ambientes adicionales dispuestos para el público. Las actividades comenzaron a la 1:00 p. m hasta las 10:00 p. m.; sin embargo, la manilla permitía a los asistentes permanecer en el lugar durante el resto de la noche. La jornada se desarrolló en la calle 63 #15-70, en Bogotá.
Música + solidaridad
Para William Herrera, jefe de cocina de Cósmico, la jornada representó una oportunidad para superar las expectativas de asistencia y, con ello, aumentar el aporte destinado a las comunidades afectadas. Su propósito, asegura, es que la convocatoria se traduzca en una mayor contribución. “La iniciativa es que vamos a vender todo. Entre más vendamos, mucho mejor, para poder donar a las víctimas alrededor de Colombia que fueron afectadas y así aportar nuestro granito de arena con nuestro trabajo, buena comida y buena música”.
La convocatoria también llegó a los asistentes a través de sus círculos cercanos. Santiago Carrillo, participante de “Bogotá Suena”, conoció la iniciativa por recomendación de un amigo y encontró en el evento una manera de vincular con la solidaridad. “Un amigo me mandó el flyer y me dí cuenta que el propósito era una causa benéfica, y me interesó de gran manera. Es una causa muy bonita e importante en estos momentos en el país y ayudarnos alrededor de la música y la cultura”.
Desde la escena musical, el DJ Raver Noventa en el ambiente Depot, destacó el papel de Club Kaputt en la construcción de una propuesta que trasciende el entretenimiento y busca generar conciencia frente a la emergencia. “No podemos dejar perder esa conciencia colectiva. La diversión se aplica para ayudar y eso es lo más bonito de esta iniciativa”.
A esta perspectiva se suma Felipe Ortega, asistente al encuentro, quien encontró en la programación artística y en el carácter incluyente de la jornada otros motivos para participar. Según explicó: “Quiero aportar a una causa grande. Sigo las redes del lugar y por eso me di cuenta del cronograma. Hay un buen lineup y me gusta que dejen entrar perros y niños”.
En conclusión, “Bogotá Suena” demostró que la música puede trascender el entretenimiento y convertirse en un espacio de solidaridad y acción colectiva. La iniciativa articuló el gusto por la música con el compromiso de contribuir a las comunidades afectadas, al tiempo que vinculó a emprendimientos gastronómicos para enriquecer los recursos destinados a la causa. Cocineros, chefs, artistas, organizadores y asistentes hicieron parte de una misma apuesta: aportar, desde sus respectivos espacios, a una meta solidaria. Así, cada entrada, plato servido y presentación artística se convirtió en una forma de contribuir, mientras el público disfrutaba de una jornada que combinó música, gastronomía y solidaridad.

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