Elecciones 2026. Cubrimiento especial.
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22 de Octubre de 2026 13:41
La Casa de la Mujer en Tenjo se ha convertido en un epicentro de actividad para las habitantes del municipio. A través de diversos talleres, este espacio busca brindar herramientas que permitan a las mujeres desarrollar habilidades en artes y oficios. Sin embargo, surge la interrogante sobre si estos procesos logran consolidarse como negocios independientes o si su alcance se limita al aprovechamiento del tiempo libre.
Para muchas participantes, la experiencia en la Casa de la Mujer trasciende el aprendizaje técnico. Sandra, asistente a los talleres, afirma que este lugar le ha permitido descubrir capacidades que no sabía que tenía. "Me ha servido para darme cuenta de que soy capaz de hacer muchas cosas y que tengo un talento que no conocía", explicó la integrante. Esta percepción coincide con la de Luz Marina, otra participante, quien dice que asistir a los cursos le ayuda a "salir de la rutina" y a sentirse útil.
Uno de los puntos clave para determinar si estos talleres son un negocio real es la existencia de espacios de comercialización. Natalia, encargada de las vitrinas comerciales, explica que se busca dar visibilidad a los productos que las mujeres elaboran. Según Natalia, "la vitrina funciona como un puente para que los habitantes y turistas conozcan el trabajo de las talleristas, permitiéndoles generar ingresos a partir de lo aprendido".
No obstante, el componente psicológico juega un papel fundamental en la transición de aprendiz a empresaria. Olga Lucía Sáenz, psicóloga que apoya los procesos en la Casa de la Mujer, indicó que "el fortalecimiento de la autoestima es el primer paso para cualquier emprendimiento". Sáenz explicó que "muchas mujeres llegan con inseguridades y que, a medida que dominan una técnica, empiezan a proyectar sus actividades como una fuente de sustento económico".
Por su parte, Alba González, también psicóloga, dijo que el enfoque de la institución no es únicamente ocupacional. González sostuvo que se busca un "empoderamiento integral" donde la mujer no solo aprenda un oficio, sino que también adquiera herramientas para la toma de decisiones y la autonomía financiera. Para la profesional, "el éxito del taller se mide en cómo la mujer aplica lo aprendido para mejorar su calidad de vida y la de su familia", adujo.
A pesar de los esfuerzos por fomentar el emprendimiento, algunas participantes reconocen que el factor social y recreativo es el motor principal de su asistencia. Luz Marina comenta que, aunque le gustaría vender sus productos, valora más el espacio de esparcimiento y la compañía de otras mujeres. "Es un lugar donde nos escuchamos y nos apoyamos", agregó la participante.
La Casa de la Mujer continúa trabajando en equilibrar ambos aspectos: ser un refugio de salud mental y socialización, y a la vez, una incubadora de negocios locales. La efectividad de estos talleres como negocios independientes depende, en gran medida, de la persistencia de las mujeres por llevar sus productos más allá de las aulas y de la utilización efectiva de las vitrinas comerciales dispuestas por el municipio.
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