Sigue la celebración del Día del Periodista de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana
Sigue la celebración del Día del Periodista de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana
Buscar
19 de Mayo de 2026 07:28
Zipaquirá es conocida como la cuna del ciclismo en Colombia. Desde allí han salido importantes talentos como Efraín “El Zipa” Forero y Egan Bernal; gracias a ellos esa cultura del ciclismo se ha ampliado a todos los pobladores del municipio, desde niños hasta adultos mayores que practican el deporte por recreación, salud o porque quieren seguir el ejemplo y convertirse en las siguientes grandes estrellas del pedal en el país.
Los fines de semana se ven grupos de ciclistas recorriendo las infinitas carreteras hacia el municipio y mucho más allá de él. Cuando hace buen clima, el brillante sol de la mañana hace más vistosos sus uniformes y, aunque los carros a los lados pasen dos veces más rápido que ellos, el motor que llevan en sus piernas es increíblemente admirable, ya que pueden pedalear por horas, incluso sin tener un rumbo o destino fijo.
Aparte de los grupos de ciclistas que parecen una manada de antílopes por lo rápido que van, se pueden ver niños practicando el deporte con sus padres en parques y también a gente movilizándose en bicicleta con la bolsa del mercado en una canasta o con la maleta del colegio en sus espaldas, demostrando así que la bicicleta es parte de la vida cotidiana de los habitantes y ha estado en su ADN por bastante tiempo.
Este boom de la bicicleta no es nada reciente en la zona, de hecho, se remonta a cuando las fotos todavía se veían en blanco y negro. El ciclismo aficionado empezó a notarse entre 1930 y 1940 gracias a competencias nacionales que, aunque eran una sombra tenue frente al furor de competencias como el Giro de Italia y al Tour de Francia, igual daban visibilidad tanto al deporte como a los participantes. Sería la primera vuelta a Colombia en 1951, con “El Zipa” Forero, lo que daría inicio a la prosperidad y esplendor de Zipaquirá como referente del ciclismo.
En principio, Efraín Forero o el "Indomable Zipa" le dio al país su primer título internacional en el ciclismo durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en Ciudad de Guatemala en 1950 y fue el ganador de la primera vuelta a Colombia en 1951, por eso empezó a poner en alto en nombre de Zipaquirá. Él se considera uno de los pioneros del deporte en el territorio y gracias a esas grandes victorias el ciclismo era reconocido por los jóvenes durante la época. magis
Al ser un inmenso ejemplo para tantas personas, “El Zipa” decidió compartir su vocación y convertirse entrenador para masificar el deporte y llevarlo a un mar de personas. Javier Anzola, fisioterapeuta y magíster en deporte, fue uno de los que tuvieron el privilegio de aprender con él, afirmando que el desarrollo del ciclismo en el tiempo ha sido gracias a Efraín y a más personas que fomentaron el ciclismo desde el principio con carreras locales. “Él representa un arraigo social de la comunidad y de gente conectada al trabajo, al esfuerzo, resistencia etc”, dice Anzola con tal admiración que, solo con eso, podría ponerle una sonrisa al Zipa, donde quiera que esté.
Egan Bernal, campeón del Tour de Francia en 2019, era uno de esos niños que observaba a Efraín como quien contempla una montaña inmensa desde abajo: con asombro, inmensidad y deseo de acercarse. Al final, al igual que su ídolo, Egan salió adelante incluso con pocos recursos, sin saber que se convertiría en otro magnífico eco de grandeza para la sociedad de hoy en día, en especial para la población zipaquireña. Es tanto el orgullo hacia él, que tienen un mural homenajeando su legado: una pintura de Egan en bicicleta por las carreteras que salen del municipio, su uniforme con la bandera de Colombia y el sol iluminando su rostro, que presenta una expresión que se podría comparar con una de dolor, demostrando que alcanzó un gran logro con perseverancia y constancia a pesar de las adversidades.
No muchos lo saben, pero Egan empezó su trayectoria gracias al ciclomontañismo. Esta vertiente del ciclismo pasó por un auge entre las décadas de los años 90 y 2000, periodo en el cual se integraron y crearon escuelas de formación en el municipio, de donde empezarían a salir muchos más ciclistas exitosos. Una de las personas que más apoyó el desarrollo del deporte fue Martha Cecilia Cortés, una psicopedagoga quien creó una escuela de formación en el municipio durante esos años, acogiendo a varios niños del sector y ayudándolos a llegar alto con las alas de la disciplina. De hecho, fue rectora del colegio Gimnasio Psicopedagógico Las Villas en el cual incluyó el programa de ciclomontañismo para plantar una semilla de esperanza y dedicación entre la población más joven de Zipaquira. De esa manera, pudo formar un grupo de más de 30 menores a los que llevaba a la pista de ciclomontañismo de la Catedral de Sal, que afortunadamente sigue en funcionamiento a pesar de esconderse bajo gigantes de madera que hacen del recorrido un pequeño laberinto natural lejos de la ciudad, donde solo se escucha el viento de la Sabana rozando las hojas, las risas de los niños entrenando y el eco de las bicicletas entre curvas de tierra.
Junto con ella, su esposo Fidel Ovalles también ponía ese deporte en primera plana para formar jóvenes disciplinados y responsables, abogando por la práctica de la actividad física. “Cuando nosotros empezamos a practicar el ciclomontañismo por allá en el 93, observamos que no había muchos niños, entonces queríamos hacer que se masificara el deporte, el ciclomontañismo particularmente, y por eso mi esposa empezó a organizar competencias desde su colegio ese mismo año”. Una de las competencias más conocidas entre los habitantes era la Copa Familiar Mezuena, establecida por Marthica y Pablo Mazuera, que recibía jóvenes de distintos municipios y donde también participaba el equipo Specialized-Tugó, que fue formado por ellos dos.
En realidad, Egan Bernal y muchas otras estrellas del ciclismo como Brandon Rivera, Camilo Castiblanco y Diyer Rincón pasaron por esas competencias y por la academia de Marthica Cortés, iniciando sus sueños sobre ruedas. Algo que también fue y sigue siendo de gran beneficio de los atletas es la altura en los alrededores del municipio, pues gracias a las inmensas montañas pintadas de verde que contrastan con el profundo gris de la neblina y a las interminables carreteras de la zona, los ciclistas desarrollan una “condición muy propicia para ciertos dones, pues se potencian los glóbulos rojos y tienen un mejor consumo de oxígeno, afortunadamente tenemos esa topografía en esta zona”, afirma Ovalles.
No obstante, aunque en esos años se le diera mucha importancia al ciclismo y ciclomontañismo como hobby y se tenga la geografía necesaria para acercarse cada vez más al cielo, hoy las miradas se concentran más en quienes ya están listos para vestir de amarillo, azul y rojo en competencias internacionales y se está apagando la llama de la formación en niños, jóvenes y adultos en el ciclismo recreativo. Cabe recalcar que llevar talentos a competencias nacionales e internacionales es algo evidentemente valioso y necesario, pero también es importante prestarle atención al espíritu de quienes pedalean cada día lejos de los reflectores, sin podios ni cámaras y que creen en el deporte día tras día.
“Yo creo que siempre ha habido falta de apoyo estatal, digo que es muy limitado. El deporte debería tener un recurso mucho más amplio, porque finalmente estaríamos formando los ciudadanos del futuro de Colombia”, dice Fidel. Javier Anzola también sostiene ese argumento, afirmando que “actualmente los esquemas no son de formación, sino que aceleradamente buscan el rendimiento, y eso lo digo como experto en la materia”, afirmando que el dinero y la experticia son lo único que importan para la sociedad en vez del potencial de un niño que se está empezando a desarrollar en el deporte. Aunque dan clases cada semana, según Javier, él “veía 50-55 niños en las escuelas de formación, eso hoy en día es difícil presenciarlo”.
El apoyo económico por parte del Estado y del gobierno municipal es un tema de debate, pues como menciona Fidel, no ha estado tan presente en lo que concierne al ciclismo. Es como si la brillante luz que iluminaba el municipio en cuanto a esa actividad se esté haciendo cada vez más leve y como si el viento característico de la región se esté llevando consigo los sueños de esos niños que desean relucir en el deporte. No obstante, el director del Instituto de Recreación, cultura y deportes de Zipaquirá, Carlos Poveda, sostiene que sí se le ha dado reconocimiento suficiente tanto al ciclismo como a múltiples deportes, diciendo que tienen más de 29 escuelas de formación de diferentes disciplinas "que están al servicio para lograr esa identificación de talentos deportivos y allí poder hacer ese trabajo conjunto con los clubes en participaciones de eventos departamentales y nacionales de carácter federado y con ciclo olímpico que garantizan por supuesto que los deportistas tengan las oportunidades y reciban apoyos inminentes por parte del sector privado y por parte del sector público."
Sin embargo, lo último reitera lo que Anzola y Ovalles planteaban anteriormente: que se está fijando la mirada en talentos potenciales y no en la población general que desea salir a pedalear sin el peso de las expectativas sobre sus hombros. Por eso mismo, Anzola critica los métodos de la inversión pública actualmente: “El riesgo es que si la inversión pública se dirige exclusivamente en el alto rendimiento descuida la base, que es lo formativo, y entonces no hay sostenibilidad en el tiempo”.
Aparte de esto, el director plantea que han invertido gran parte de su presupuesto para fomentar la actividad física, afirmando que en sus metas para el plan de desarrollo se encuentra el mejoramiento de una pista de ciclomontañismo en el municipio, que se ubica hoy en día en Catedral de Sal. “Hemos hecho una inversión de 200 a 300 millones de pesos, y ya estamos en la fase del permiso del Ministerio de Cultura para poder iniciar la obra”. No obstante, también dice que a pesar de que se le esté prestando atención al tema, los recursos son limitados, aclarando que tener los equipos necesarios, bicicletas y uniformes es un gasto importante.
Ahora, aunque Fidel esté de acuerdo con eso, también afirma que “hay un contraste, un deporte caro pero que igual practica mucha gente que no tiene los recursos suficientes”, precisamente porque quieren llegar a ser relevos de sus ídolos, como Egan o “El Zipa” Forero y llegar a la cima o incluso más alto que los picos de las frías montañas Andinas, tal como ellos lo hicieron.
Algo que también hay que tener presente en cuanto a las inversiones y escasos recursos es que, según Sofía Cintura, trabajadora de la Secretaría de Obras Públicas de Zipaquirá, es que cada ente estatal debe tener su propio presupuesto para cumplir sus objetivos. “Aunque se han hecho varios eventos e infraestructuras pensadas para la práctica de deportes, desde la secretaría de obras públicas solo patrocinan y financian mas no ejecutan el proyecto”.
Por otra parte, según Diego Ramírez, trabajador de la Secretaría de Transporte y Movilidad de Zipaquirá, sigue habiendo un deterioro en las vías del municipio, en especial lugares por donde transitan ciclistas. A pesar de que las carreteras empezaron a mejorar gracias al impacto de El Zipa Forero, ya que él anduvo por calles destapadas, embarradas y sin señales, hoy en día las calles siguen cargando cicatrices: huecos profundos, rutas desdibujadas convertidas en trochas y señalización escasa, lo que obliga a los ciclistas a pasar por una prueba de atención constante. Además, también se evidencia la falta de cultura ciudadana, cosa que aumenta el riesgo de accidentes graves para quienes recorren el municipio sobre dos ruedas. De hecho, después de que Egan ganara el Tour de Francia, hubo un lamentable accidente involucrando a un menor de edad fanático del ciclismo y un tractocamión que lo arrolló, lo que causó un vacío en el corazón del pueblo y un silencio pesado entre quienes tenían fe en su talento.
Como dice Javier: “Rodar siempre va a ser un riesgo”, por eso, para evitar ese tipo de inconvenientes, la Secretaría de Transporte y Movilidad da capacitaciones tanto a ciclistas como a usuarios de vehículos particulares para que conozcan las reglas de tránsito y circulen con cuidado por las vías más concurridas, especialmente en las subidas a montañas.
También se sigue la Ley 2251 de 2022, más conocida como la Ley Julián Esteban, que fue creada después del fallecimiento del niño, la cual establece un límite general de 50 km/h en zonas urbanas y 30 km/h en zonas residenciales y escolares. Sin embargo, como aclara Diego Ramirez, “es inevitable que unos acaten y otros no, las recomendaciones que les damos”, pero de igual manera se hace lo posible por hacer visibilizar las normas de tránsito en el municipio, tanto en colegios como en zonas rurales a donde los ciclistas vayan a practicar.
Es evidente que el ciclismo en Zipaquirá seguirá encontrando caminos para mantenerse vivo en cualquiera de sus vertientes. No solo en quienes entrenan soñando con llevar los colores del país, sino también en quienes usan la bicicleta para atravesar las calles en cualquier momento del día., con tal de cumplir una meta, ya sea visitar a alguien, ir a trabajar o simplemente sentir el viento de la Sabana rozando sus rostros, porque pedalear en este municipio parece haberse convertido en una forma de habitar el territorio.
La admiración que la gente tiene por grandes figuras respira en las conversaciones de la gente alrededor, haciéndola cada vez más notoria entre los niños y jóvenes que recorren los circuitos intentando seguir la huella de los que pasaron por esos mismos lugares. Se ve el patriotismo de los habitantes por sus victorias y logros, como si todos sostuvieran un mismo trofeo mientras portan con orgullo el nombre de Zipaquirá, dandole reconocimiento a sus rutas, sus impresionantes subidas y sus paisajes como los escenarios que han visto nacer historias capaces de recorrer tanto Colombia como el mundo.
A pesar de las limitaciones y las dificultades que existen: las vías heridas y la falta de apoyo general, la voluntad de la comunidad no parece frenar. Ese impulso constante que madruga antes que el sol, incluso frente a las adversidades, es lo que define a Zipaquirá y a su tradición ciclista, mostrando que el ciclismo no solo vive en las medallas, en los campeones, ni en las fotografías, vive en algo más profundo que merece brillar cada día más: en la gente que cree que una bicicleta puede cambiar el mundo y el camino de una persona, uniendo generaciones y manteniendo encendida la esperanza de todo un pueblo.
Conoce más historias, productos y proyectos.