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11 de Agosto de 2026 12:00
Las nuevas medidas adoptadas por la Alcaldía de Bogotá para regular el uso del espacio público han vuelto a poner en el centro del debate la situación de los vendedores ambulantes del Portal Norte, uno de los sectores con mayor flujo de personas en la capital. La administración distrital busca reorganizar la ocupación del espacio público mediante nuevas reglas para vendedores ambulantes y el control de las zonas permitidas. Estas normas hacen parte del Decreto 117 de 2026, con el que la alcaldía busca equilibrar el derecho al trabajo junto a la recuperación del espacio público.
El Portal Norte representa uno de los puntos de mayor actividad informal en Bogotá. Allí, decenas de familias dependen de la venta de alimentos y bebidas para sustento diario. Como parte de la estrategia de recuperación del espacio público, la Alcaldía de Bogotá ha informado que en este sector se han recuperado entre 1.500 y 1.800 metros cuadrados de espacio público que estaban ocupados por puestos de vendedores ambulantes.
Además, se despejaron los accesos peatonales, las entradas al sistema TransMilenio y las rutas de evacuación que presentaban congestión constante. Para mantener estos resultados, las autoridades realizan operativos preventivos entre las 3:00 a. m. y las 10:00 a. m., con el propósito de evitar la reinstalación de puestos informales durante las horas de mayor afluencia de usuarios.
Alfredo Martínez, vendedor ambulante del sector, aseguró que el principal desafío no siempre proviene de las autoridades, sino de las condiciones propias del trabajo en la calle. "En temas de seguridad nosotros tratamos de estar muy organizados. Nos conocemos entre nosotros y sabemos quién trabaja realmente aquí. A veces llegan personas que se hacen pasar por compradores, pero vienen con la intención de robarnos a nosotros o de robar a los clientes", explicó.
Martínez también advirtió que la inseguridad adopta otras formas. "No solo nos preocupa que nos quiten el puesto. También somos víctimas de la delincuencia. Hay personas que llegan a extorsionarnos y nos exigen dinero para dejarnos trabajar", reflejando una problemática que pocas veces aparece cuando se habla del comercio informal.
Así mismo, las inspecciones realizadas por las autoridades sanitarias representan otro desafío para quienes venden alimentos preparados. Una mujer del sector, que solicitó mantener reservada su identidad, relata que "la Secretaría de Salud nos hace visitas para revisar el manejo de los alimentos y verificar que estemos cumpliendo los protocolos". Reconoció que cumplir con todos esos protocolos es muy difícil. “Nosotros preparamos o calentamos los alimentos aquí mismo, y muchas veces eso hace que las autoridades intenten levantarnos el puesto", dijo.
Mientras la Alcaldía de Bogotá busca avanzar hacia un modelo de organización del espacio público que combine regulación, registro y procesos de formalización, en el Portal Norte persiste un desafío mayor: encontrar un equilibrio entre el cumplimiento de las normas y la garantía del derecho al trabajo de cientos de familias que dependen del comercio informal para su sustento diario.
Aunque las medidas buscan mejorar la movilidad peatonal, fortalecer la seguridad y recuperar espacios para el uso de los ciudadanos, los vendedores consideran que cualquier estrategia de intervención debe ir acompañada de alternativas reales que les permitan continuar generando ingresos de manera digna. El reto para la alcaldía no solo consiste en hacer cumplir la normativa, sino también en construir soluciones que reconozcan las necesidades sociales y económicas de quienes han encontrado en las ventas ambulantes su principal fuente de empleo.
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