Elecciones 2026. Cubrimiento especial.
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6 de Septiembre de 2026 21:00
“Tenemos la expectativa de generar un cambio a nivel social para que las personas que no son partícipes nos puedan ver y se pueda realizar un ejercicio de concientización, que seamos visibles y expresemos nuestra opinión demostrando que vamos a resistir cada vez que sea necesario”.
Con estas palabras, Alejandra Lindez, una de las principales organizadoras de la movilización social “Marcha de las niñas que resisten”, resumió el propósito de una jornada que reunió el pasado domingo 6 de septiembre a mujeres en defensa de la representación femenina en el lenguaje institucional y jurídico. Esta iniciativa se debe a la inconformidad con la nueva directriz del Instituto de Bienestar Familiar (ICBF) que pretende quitar el término "niñas" del lenguaje institucional. La manifestación comenzó en la Universidad Nacional, donde las participantes se congregaron para expresar su rechazo a lo que consideran una posible pérdida del enfoque de género en el lenguaje utilizado por las instituciones y las leyes.
La iniciativa fue promovida por el colectivo @Memorias.de_mujer, a través de Instagram, con el apoyo de @Lilasylavandas y la participación de otros grupos, entre ellos @resistencia_chiquita. Desde las 2:00 p. m., las asistentes se reunieron para preparar la movilización: pintaron sus pañoletas y carteles, organizaron sus consignas y alistaron los tambores que acompañarían el recorrido. Las redes sociales fueron también un espacio fundamental para convocar y ampliar la visibilidad de la protesta.
Para Sofía Aristizábal, participante de la movilización, defender el uso de un lenguaje que reconozca explícitamente a las mujeres constituye una forma de resistencia frente a la invisibilización histórica. Desde su perspectiva, sustituir términos con enfoque de género por expresiones genéricas desconoce las luchas que han permitido a las mujeres ocupar espacios sociales y políticos. “Venimos a luchar por el derecho de las niñas. Nombrar la palabra ‘niñas’ es sumamente importante y no merece ser reemplazada por un término muy genérico como ‘niños’ o ‘niñez’", dijo.
En la misma línea, Saray González, acompañante de Aristizábal durante la manifestación, considera que eliminar el enfoque de género del lenguaje institucional podría contribuir a silenciar las reivindicaciones de un colectivo que históricamente ha enfrentado distintas formas de exclusión. “Llega a doler que a muchas mujeres las quieran callar y reprimir, y que se intente borrar el enfoque de género, que es un pilar dentro de la Constitución”, explicó.
La discusión sobre el lenguaje, sin embargo, no se limita a una cuestión de palabras para quienes participaron en la jornada. Lindez sostiene que la manera en que se nombra a las mujeres también está relacionada con el reconocimiento de los derechos conquistados y con la construcción de una memoria histórica feminista.
“En el contexto social, es demasiado importante luchar por el lenguaje femenino. No es solamente una palabra; es por todos los derechos que se han logrado conseguir para el enfoque diferencial que hay a favor de las niñas”.
La organizadora también explicó que la movilización busca trascender la discusión lingüística y convertirse en un espacio para visibilizar otras problemáticas que afectan a las mujeres en Colombia. La articulación entre diferentes colectivos feministas, señaló, permite ampliar las demandas y llevarlas a escenarios de discusión pública.
“Usamos esta iniciativa también como pretexto para luchar por todos los feminicidios que hay en Colombia, por la propuesta de eliminación de la educación sexual y reproductiva y por proyectos de eliminar a los niños transgénero. Por todas estas razones tenemos que venir para luchar, para mostrar como pueblo que somos resistentes a eso”.
La representatividad de las niñas
Para María Eugenia Ramírez, feminista, defensora de los derechos de las mujeres, la discusión adquiere una dimensión relacionada con la representación. A su juicio, nombrar explícitamente a las niñas permite reconocerlas como sujetos de derechos, con capacidad para participar, pensar y expresar sus propias posiciones. Desde esta perspectiva, la ausencia de esa denominación puede contribuir a invisibilizar sus experiencias.
“Generalizar la niñez al no decir niñas y niños es desconocer a esas niñas que sienten, viven y protestan. Esto es un acto de representatividad donde decimos que las niñas existen y las niñas piensan”, explicó.
El acontecimiento se convirtió en el punto de partida de una discusión más amplia sobre representación, derechos y memoria. Para las participantes, nombrar a las niñas es la manera de reconocer su existencia y su lugar dentro de la sociedad. En ese sentido, la jornada tuvo un espíritu de movilización.

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