Elecciones 2026. Cubrimiento especial.
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10 de Septiembre de 2026 10:00
Qué difícil es ser mujer en un mundo que no quiere que lo seas libremente. Ahora estudiar en una universidad, ejercer el derecho al voto, amar nuestro cuerpo sin basarnos en un estereotipo, decidir no maquillarnos e, inclusive, escribir una columna en la que se expresa una opinión, parecen ser una actos de resistencia ante lo que muchas conciben como la única vía de "ser mujer".
Tendencias que circulan en redes como las 'tradwives', el 'clean look' y estereotipos corporales, construyen un mensaje peligroso sobre la libertad e igualdad de género. Todos estos estándares que hoy en día las mujeres imponemos sobre nosotras como "lo que debe ser" son una romantización de la homogeneidad y obediencia, un retroceso a la lucha por nuestros derechos.
Últimamente, el movimiento de las tradwives ha tomado fuerza en Estados Unidos, principalmente en la convención Women's Leadearship Summit, liderada por Erika Kirk. Al frente del movimiento político Turning Point USA, Kirk dirige conferencias a las mujeres que promueven ideales conservadores a través de argumentos como que somos las "guardianas del hogar" o que pertenecemos a Cristo. De algún modo, estas frases tienen validez cuando cada mujer concibe, por decisión propia, entregarse al hogar y la religión libremente como estilo de vida. Sin embargo, el problema del argumento en sí radica en la generalización que hacen sobre la vida de nosotras y el llamado a que todas aceptemos esa modalidad de vida.
Uno de los eventos más recientes liderados por Kirk promovió la premisa de que las mujeres deberían renunciar al voto y cederlo a los hombres, quienes lideran el hogar. Este discurso no solo amenaza nuestros derechos, también aumenta una polarización ya existente en la lucha por estos mismos.
Esos ideales tradicionales no se quedaron en una conferencia, recientemente surgió el #tradwife en redes, donde mujeres exponen una vida romantizada dedicada al hogar y a sus hijos, con delantales limpios, comida abundante y en hogares cómodos. Sin embargo este estilo de vida no es una decisión que cualquier mujer pueda tomar, pues supone tener una gran capacidad económica para ejercerla.
Si lo aplicamos al contexto colombiano y las mujeres se dieran ese "lujo", 8,8 millones de hogares quedarían sin un sustento económico, según la Encuesta Nacional de Calidad de Vida 2025 del DANE. Estas mujeres inclusive, luego de su trabajo, ocupan su tiempo cuidando menores de edad o adultos mayores y realizando tareas del hogar. Aún así, al aceptar esa modalidad de vida podría haber riesgo de aumentar una brecha ya existente. Según la encuesta mencionada, el 39,5% de las mujeres que encabezan un hogar se consideran pobres, frente al 35,9% de los hombres en la misma posición. Según el DANE (2022), las mujeres colombianas ganan en promedio 6,3% menos que los hombres por el mismo trabajo, una diferencia que sube a 28% en el empleo informal. Es decir, los hogares que hoy sostiene una mujer parten con un ingreso menor solo por su genero. Pedirles que renuncien a ese ingreso sería sugerirles que profundicen una desventaja que no escogieron. Ser lo que hoy llaman 'tradwife' es una de las muchas actividades a las que solo tienen acceso personas con un ingreso económico alto y estable, no mujeres que día a día trabajan por llevar sustento a su hogar.
Nuestra apariencia también resulta ser un privilegio. El #cleanlook es un estilo que consiste en rutinas de maquillaje y cuidado facial que hacen que la piel se vea suave, con vellos faciales alineados y simétricos, un maquillaje natural y apenas notable y el cabello perfecto y sin frizz… un control total sobre la apariencia, lo que comes y lo que usas. Volvemos al concepto de que un solo tipo de apariencia determina cómo se ve una mujer saludable y de “alto valor”.
Seguir ese modelo también tiene un costo alto. Si lo hablamos en términos monetarios, entre mascarillas, gel, maquillaje, cremas, serum y productos dermatológicos y capilares, la cuenta sube a cantidades mensuales que no todas las mujeres pueden ocupar en su cuidado personal. En términos fisiológicos, la dermatóloga Gloria Garnacho explicó a EFE salud que ha atendido casos de alopecia y la ruptura de la raíz capilar como consecuencia de las rutinas provenientes del clean look. El mensaje de esto nuevamente ronda la idea de la mujer conservada, ordenada y limpia que nos obliga a obsesionarnos con la apariencia y que aquello que se desordene nos cause incomodidad ¿Entonces si hago deporte y tengo frizz en mi pelo no soy limpia? ¿Si la pubertad me da acné y crecen vellos en mi rostro no soy limpia? ¿Si no cumplo con el estándar de belleza no soy mujer?
El control sobre el físico de las mujeres también se refleja en los tipos de cuerpo, pues como dijo la escritora Naomi Wolf: “Una cultura obsesionada con la delgadez femenina no está obsesionada con la belleza de las mujeres, está obsesionada con la obediencia de estas”. Últimamente se ha visto el #serflacaeselotufit en el cual mujeres postean estilos de vestimenta con cuerpos delgados, reforzando el estereotipo de que solo esa contextura corporal se ve estilizada. Aunque en la última década se ha impulsado el "body positive", una tendencia que expone la pluralidad corporal y promueve la aceptación, hay un auge en mostrar de nuevo los cuerpos delgados como el estándar. De nuevo, el problema no es la delgadez ni las personas que naturalmente lo son, el problema es que imponen un estándar de belleza que en sí mismo incita a las personas que no son delgadas a serlo. Un estudio realizado por Bellamente indicó que nueve de cada diez mujeres se ven fuertemente influenciadas por la cultura que promueve la delgadez. En la industria de Hollywood y sus eventos recientes, múltiples actrices como Demi Moore, Jenna Ortega o Ariana Grande tienen una apariencia mucho más delgada lo cual ha causado preocupación en las redes. Muchos lo han tomado como parte de la tendencia, no porque ellas en sí lo promuevan, sino que al ser figuras públicas imponen un estándar en la sociedad sin proponérselo.
Hoy las mujeres nos vemos amenazadas por ideologías sociales que nos imponen ser iguales y homogéneas. Y que estos mensajes provengan de una mujer hacia otra mujer lo hace más indignante. Todas deberíamos estar unidas en una sola causa; la libertad. No importa si tú decides quedarte en casa y yo trabajar, o si decides tener un pelo ordenado y yo no, si tú amas ser delgada y yo amo no serlo, si yo decido votar y tú no, lo uno o lo otro no nos hace menos o más mujeres. Deberíamos luchar por el derecho a decidir, a opinar, a vivir como cada una quiere y decide hacerlo.
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