Elecciones 2026. Cubrimiento especial.
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5 de Octubre de 2026 09:15
Dejar el fútbol competitivo no necesariamente significa abandonar las canchas. En Bogotá, los torneos amateur permiten que jugadores con diferentes trayectorias continúen practicando este deporte mientras estudian, trabajan y cumplen con otras responsabilidades. La competencia cambia de escenario, pero para muchos la necesidad de jugar y mantenerse activos permanece.
Uno de estos espacios es la Liga Fansport, que reúne a jugadores aficionados en diferentes puntos de la ciudad. Actualmente, su plataforma oficial registra la 14.ª edición del torneo Bogotá Fútbol 8, con competencias distribuidas en 12 sedes, entre ellas Autopista Sur, Bosa, Calle 80, Fontibón, Norte, Suba y Puente Aranda. La organización, además, plantea el torneo en tres fases de juego, que los equipos deben superar para llegar al objetivo de ser campeones.
Más allá de la cantidad de escenarios, el torneo refleja las diferentes razones por las que los jugadores deciden continuar compitiendo. Para Felipe Numpaque, uno de los principales retos está precisamente en adaptarse a las características de cada rival: “Lo más difícil es acoplarse a los equipos que juegan cada ocho días. Cada equipo es diferente cuando uno los conoce, el ritmo es diferente en cada partido, entonces eso es lo complicado, adaptarse al juego que es cada ocho días”.
La variedad de equipos también modifica el nivel de competencia. Daniel Rodríguez señala que uno de los aspectos más complejos del torneo es la diferencia entre los equipos que comparten grupo: “Lo más complicado es la variedad de equipos que hay, siento que en el mismo grupo hay mucha diferencia de dificultad de un equipo a otro y normalmente la mayoría de partidos son reñidos”.
Para algunos jugadores, además, participar en estos torneos significa retomar una actividad que estuvo presente desde la infancia. Rodríguez cuenta que comenzó a jugar a los siete años y pasó por las divisiones de Millonarios hasta los 16. Posteriormente, durante su etapa universitaria en la Universidad de La Sabana, continuó participando en diferentes torneos. Su regreso al fútbol competitivo se da ahora desde el ámbito amateur.
Una trayectoria similar aparece en Santiago Cortés, quien comenzó a jugar fútbol a los cinco años y a entrenar desde los seis. Su formación pasó por la escuela Arnoldo Iguarán y posteriormente por un equipo filial profesional de Equidad Seguros. Para él, el fútbol ha estado ligado a diferentes etapas de su vida: “Han sido los años más felices de mi vida”.
Este tipo de experiencias también se relaciona con el papel que cumple el deporte amateur dentro de la sociedad. La Ley 181 de 1995 reconoce dentro del sistema deportivo colombiano distintas formas de práctica, entre ellas el deporte competitivo y amateur, mientras que el deporte social comunitario está relacionado con la recreación, el aprovechamiento del tiempo libre y el desarrollo físico de las comunidades.
En Bogotá, esa dimensión también se refleja en iniciativas del Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), como los Torneos Interbarriales, que utilizan la competencia deportiva como una herramienta de integración comunitaria.
En el caso de la Liga Fansport, el componente social aparece de manera directa entre los propios jugadores. Para el jugador Rodríguez, el fútbol amateur representa un espacio que permite desconectarse de las obligaciones cotidianas: “Para mí el fútbol amateur representa un momento de esparcimiento, sobre todo con mis amigos, ya que es un espacio que tenemos aparte de las responsabilidades o trabajos de la universidad, y me parece chimba compartirlo juntos en algo que nos gusta”.
Sin embargo, mantener esa dinámica también implica retos fuera del resultado. Cortés considera que una de las mayores dificultades está en lograr conexión entre los compañeros y mantener una buena actitud durante los partidos: “Lo más difícil de jugar un torneo como este es encontrar y conectar con los mismos compañeros y tener una buena disposición con los rivales porque hay algunos que vienen a pelear, no vienen a hacer un juego limpio”.
A pesar de esas dificultades, la motivación por competir continúa siendo uno de los principales motivos para participar. “Estar activo, competir con gente, siempre he sido una persona muy competitiva y me gusta mucho el fútbol y en este torneo obtengo las dos”, explica uno de los jugadores entrevistados.
Para Cortés, seguir jugando también significa conservar hábitos adquiridos durante años de formación deportiva: “Para mí seguir compitiendo en el fútbol así no sea en una intención profesional, es una experiencia que se puede tener, seguir entrenando y tener la misma disciplina que cuando se jugaba fútbol competitivo”.
La Liga Fansport muestra así una de las formas en que el fútbol continúa presente en la vida de quienes ya no lo practican con una aspiración profesional. Entre 12 sedes, tres fases de competencia y una edición que llega a su decimocuarta versión en Bogotá, los jugadores encuentran un espacio para competir, mantenerse activos y compartir con otros una actividad que, para muchos, comenzó desde la infancia.
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