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25 de Agosto de 2026 09:00
El pasado 10 de agosto se activaron los protocolos de evacuación en instituciones y comunidades y puso sobre la mesa la capacidad de la provincia para responder ante una emergencia sísmica de mayor impacto.
El Servicio Geológico Colombiano (SGC) reportó un movimiento telúrico de magnitud 7,4 a las 7:34 a.m., con epicentro en San José del Palmar, Chocó. Con 103 km de profundidad, su energía se sintió ampliamente en varios departamentos. Frente a la emergencia, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) activó sus protocolos de respuesta e informó sobre afectaciones iniciales en municipios de Chocó, Caldas, Valle del Cauca y Risaralda. Mientras la UNGRD coordina la atención y evalúa los daños en las zonas afectadas, el SGC mantiene un monitoreo continuo mediante la Red Sismológica Nacional y reitera que no es posible predecir sismos ni réplicas.
En Sabana Centro, el movimiento fue sentido por habitantes de diferentes municipios y llevó a varias instituciones a activar sus protocolos. En la Institución Educativa Santa María del Río, la alarma permitió iniciar una evacuación que, según su rector, Wilson Javier Álvarez Rodríguez, tomó aproximadamente dos minutos. La situación permitió comprobar procedimientos que ya habían sido practicados mediante simulacros, pero también mostró que la preparación de una región no puede medirse únicamente por la capacidad de evacuar un edificio.
Un riesgo que ya estaba identificado
El 11 de diciembre de 2023, Sabana Centro Cómo Vamos publicó el informe Riesgo sísmico de la provincia de Sabana Centro. El documento reunió investigaciones dedicadas a analizar la amenaza y vulnerabilidad de los 11 municipios de la región. Una de las investigaciones incluidas en el informe construyó un modelo de exposición de las edificaciones, incorporó información del censo y estudios de vulnerabilidad con el fin de simular 18 escenarios de sismo con un periodo de retorno de 475 años. Bajo esos escenarios, el estudio estimó que el 10 % de los edificios considerados podría experimentar colapso y otro 7 % sufrir daños severos. También estimó pérdidas económicas equivalentes al 14 % del costo de reposición de las edificaciones analizadas.
Si bien estos resultados corresponden a escenarios modelados y no constituyen una predicción de los daños que provocaría un terremoto específico, su utilidad está en mostrar que un evento de mayor impacto podría producir consecuencias muy superiores a las observadas en la provincia el 10 de agosto. Por eso, la existencia de estudios sobre el riesgo no significa por sí misma que el territorio esté preparado. El desafío está en convertir esa información en decisiones de prevención, reducción de vulnerabilidades y capacidad de respuesta.
El suelo también hace parte del riesgo
La vulnerabilidad sísmica de Sabana Centro no depende únicamente de las condiciones de sus edificaciones, también está relacionada con las características del terreno. Parte de la Sabana de Bogotá está conformada por depósitos de origen lacustre y sectores con condiciones geotécnicas particulares que pueden influir en la respuesta del suelo frente a las ondas sísmicas.
Miguel Sarmiento, director del programa de Ingeniería Civil de la Universidad de La Sabana y docente de las líneas de geotecnia y gestión del riesgo de desastres, señala la importancia de conocer esas condiciones para establecer cómo podría comportarse el terreno en diferentes sectores. "Nos encontramos en un entorno de depósitos lacustres, lo que significa que es un material arcilloso que se depositó con los años acá, que tiene un origen muy blando. La onda sísmica cuando se desplaza en el terreno, llega a estos entornos de suelo, puede amplificarse como puede disiparse", detalla el especialista. Asimismo, agrega: "Avanzar en estudios de microzonificación sísmica permitiría conocer con mayor detalle las características del suelo y aportar información para la planificación territorial y la evaluación del riesgo".
El riesgo también está relacionado con las construcciones existentes y con las que continúan desarrollándose en la región. La antigüedad de una edificación, los materiales empleados, sus características constructivas y el cumplimiento de las normas sismorresistentes pueden influir en la magnitud de los daños durante un terremoto. En una región que mantiene un proceso de crecimiento urbano, esta condición adquiere especial importancia para viviendas, establecimientos comerciales, centros empresariales e instituciones.
La ubicación de una persona durante un sismo puede determinar las condiciones de evacuación, el acceso a una ruta y la distancia hasta un punto de encuentro. Sabana Centro está integrada por 11 municipios que comparten dinámicas territoriales y económicas, pero presentan condiciones urbanas y rurales diferentes. Por lo tanto, una estrategia provincial de prevención no puede limitarse a protocolos generales, debe considerar las particularidades territoriales que pueden modificar la respuesta durante una emergencia.
Cuando el protocolo deja de ser un simulacro
El 10 de agosto, varias instituciones de Sabana Centro activaron procedimientos que habían sido practicados previamente. La experiencia mostró la utilidad de los ejercicios previos. Cuando ocurre un sismo, las personas tienen poco tiempo para tomar decisiones y los procedimientos conocidos pueden reducir la incertidumbre. Por lo tanto, la preparación ante un eventual evento sísmico se mide por la capacidad de instituciones y ciudadanos para actuar durante los primeros minutos de una emergencia.
El propio SGC recomienda consultar sus canales oficiales para conocer la información relacionada con la actividad sísmica y aclara que la entidad recibe reportes ciudadanos a través de su herramienta ‘Sismo sentido’ con fines de investigación, mientras que la responsabilidad de determinar y reportar daños corresponde a la UNGRD.
Después del movimiento comienza otra fase
La capacidad de respuesta también se mide después de que termina el movimiento. Wilson Linares, comandante de Bomberos de Gachancipá, explica que ante una emergencia estructural los organismos de socorro deben evaluar primero las condiciones del lugar antes de intervenir. Al respecto, Linares detalla la estrategia de búsqueda e intervención: "Lo primero que hacemos como ente de socorro y primera respuesta es analizar, verificar y mirar qué capacidad de personas hay en este lugar... Hacemos un sondeo, el silencio total, que nos da la oportunidad de que nuestros caninos salgan a buscar. Y ya la segunda sería empezar a retirar escombros".
Un inmueble afectado puede presentar riesgos adicionales después del movimiento inicial. Por eso, la identificación de peligros, la planeación de la operación y la coordinación entre los equipos hacen parte de la respuesta.
En una provincia conformada por 11 municipios, esta capacidad debe estar acompañada por mecanismos de coordinación entre administraciones, organismos de socorro y entidades nacionales. La experiencia nacional del 10 de agosto mostró precisamente la necesidad de mantener esa articulación. La UNGRD activó capacidades para atender las zonas afectadas y posteriormente fortaleció la evaluación de daños mediante tecnología satelital.
Instrumentos que deben mantenerse actualizados
La Ley 1523 de 2012 establece las responsabilidades de las entidades que hacen parte del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres. En ese esquema participan las administraciones municipales, los organismos de socorro y las entidades nacionales.
Miguel Sarmiento señala que los municipios de Sabana Centro cuentan con instrumentos de gestión del riesgo, aunque existen diferencias en su nivel de actualización. "Estos planes son planes que, si bien deben estar actualizados, no todos los municipios los tienen actualizados. Algunos planes municipales de gestión del riesgo específicamente datan del año 2010, 2015... y los planes de ordenamiento territorial están en principio en la zona de Sabana, algunos todavía están en primera generación, más o menos del año 2000, 2001, 2002", detalla. Mantenerlos vigentes resulta necesario para que puedan orientar las decisiones antes, durante y después de una emergencia.
La propia UNGRD señala que los instrumentos de planificación deben ponerse a prueba mediante ejercicios que permitan evaluar planes, estrategias, protocolos, sistemas de comunicación, mecanismos de alerta y medidas de autoprotección. Además, destaca que los simulacros sirven para identificar aspectos que requieren ajustes y fortalecer la coordinación entre los diferentes niveles de gobierno.
En Sabana Centro, esto implica revisar no solo lo que cada municipio puede hacer por separado, sino también qué mecanismos existen para solicitar apoyo, trasladar recursos y coordinar una respuesta cuando una emergencia afecta simultáneamente a varios territorios.
El reto para la región está en conectar esos dos elementos: el conocimiento técnico del riesgo y la capacidad práctica para responder cuando ese riesgo se materializa. Mantener actualizados los instrumentos municipales, revisar las condiciones de las edificaciones, fortalecer el conocimiento sobre el territorio, mejorar la comunicación del riesgo y consolidar la coordinación entre los 11 municipios son algunas de las tareas que quedan después del temblor.
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