Elecciones 2026. Cubrimiento especial.
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9 de Julio de 2026 09:00
La fase de eliminación directa del Mundial 2026 no da tregua y la última jornada de octavos de final dejó dos historias marcadas por la resiliencia y el desacierto. Para Colombia, el corazón se detuvo en Vancouver, donde la ilusión de la Tricolor se apagó desde los doce pasos; mientras tanto, en Atlanta, Argentina apeló a su jerarquía para evitar una catástrofe histórica ante los "Faraones".
En un Vancouver Stadium con abundantes hinchas cafeteros, la Selección Colombia puso punto final a su sueño mundialista tras empatar 0-0 con Suiza y caer 4-3 en la definición por penales.
Un duelo marcado por la igualdad, donde ninguno de los dos equipos quiso ceder espacios, Colombia gozó de las mejores oportunidades para evitar llegar hasta los tiros desde el punto penal.
La paridad en el encuentro se sacudió recién al minuto 98 de la prórroga, cuando un cabezazo de Jhon Lucumí se estrelló en el travesaño tras un centro quirúrgico de Juan Fernando Quintero.
Poco después, al minuto 115, Jaminton Campaz tuvo en sus pies la clasificación en un mano a mano que terminó por encima del arco suizo, para asombro de toda la hinchada colombiana.
La solidez defensiva, que permitió a Colombia recibir solo un gol en cinco partidos, con un Camilo Vargas notable con dos atajadas importantes en el tiempo regular, no fueron suficientes ante la falta de definición arriba.
Todo se decidió entonces desde los doce pasos, un territorio donde los nervios y el antecedente de haber ganado solo dos de las últimas siete tandas, pesaron tanto como la puntería. El drama para la Tricolor comenzó cuando Davinson Sánchez envió su remate al travesaño, desperdiciando una oportunidad vital para inclinar la balanza.
Sin embargo, después de volver a la igualdad gracias a un cobro elevado por parte de Manuel Akanji, la figura que terminó de sepultar las ilusiones colombianas fue Gregor Kobel. El guardameta suizo, ratificando su elección como el "Jugador del Partido", le adivinó las intenciones al "Cucho" Hernández y contuvo su disparo con una estirada providencial.
Así avanzó la tanda hasta el quinto lanzamiento, donde Luis Díaz anotó con jerarquía y le dio una última oportunidad de igualar a la Tricolor. No obstante, el conjunto europeo no perdonó en el momento cumbre; Ruben Vargas tomó la responsabilidad del disparo final y, con un remate ajustado que engañó a Camilo Vargas, desató la euforia de una nación que regresa a la élite mundial.
Con un marcador definitivo de 4 a 3 en la tanda, Suiza selló su clasificación a los cuartos de final de una Copa del Mundo por primera vez desde 1954. Tras el pitido final, Néstor Lorenzo defendió la actuación de sus dirigidos.
“Creo que hicimos un gran proceso. El equipo mostró una identidad y una entrega absoluta. Solo recibimos un gol en cinco partidos. Generamos muchas situaciones de gol, pero marcamos poco. Nada que reprochar. Falto puntería”, comentó.
En la otra llave de octavos, el Estadio Atlanta que rugió con 68,239 almas fue testigo de una de las remontadas más impactantes de la historia moderna de los mundiales. Argentina derrotó 3-2 a Egipto tras verse abajo por dos goles hasta el minuto 78 tras los zarpazos de Ibrahim al 15’ y Zico al 67’, terminó convirtiéndose en una exhibición de jerarquía y fe que desató la locura en Atlanta.
La narrativa del partido fue un calvario para los de Scaloni, que a pesar de registrar un abrumador 64% de posesión y generar un xG (Goles Esperados) de 2.90 sufrieron la efectividad de los africanos con un par de goles en sus únicos dos remates a puerta, sumado a un penal errado por Lionel Messi al minuto 21.
Sin embargo, el Cuti Romero al 79’ tras asistencia de Messi abrió el camino, seguido por un disparo seco del mismo Messi al 83’ extendiendo su racha histórica a nueve partidos mundialistas consecutivos marcando. La sentencia definitiva llegó al 90+2’ por obra de Enzo Fernández, cuyo tanto no solo selló el pase a cuartos, sino que entró en los libros de oro como el gol número 3,000 en la historia de la Copa Mundial de la FIFA.
Con este resultado, la albiceleste igualó el récord de Uruguay (1930-1954) al marcar dos o más goles en 11 partidos consecutivos de la competición. En lo individual, Lionel Messi fue el MVP indiscutible con una calificación de 9.3, consolidándose como el máximo goleador de todos los tiempos en los Mundiales con 21, el máximo asistidor de la historia del torneo con 9 y el líder histórico en participaciones directas de gol en fases de eliminación con 15 intervenciones (7 goles y 8 asistencias).
Tras la épica, el capitán argentino no ocultó su emoción: "Queríamos resarcirnos y estamos muy contentos; en lo personal, los récords están bien, pero el objetivo es ayudar a la selección" dijo. Ahora Argentina deberá medirse ante Suiza el próximo sábado 11 de julio en Kansas City, en un duelo por un lugar entre los cuatro mejores del mundo.
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