Sigue la celebración del Día del Periodista de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana
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3 de Marzo de 2026 18:00
El pasado 28 de febrero, artistas de genero urbano marcaron un hito en la escena musical capitalina tras su exitosa presentación en el Movistar Arena. La participación de los artistas logró cautivar a miles de asistentes durante la apertura del concierto de los puertorriqueños Jowell y Randy.
El show, que se extendió por más de tres horas de apertura, permitió que artistas como Tommy Navia, Dfiny, Brain y Nana París ocuparan uno de los escenarios masivos y exigentes del país. Con este evento, el movimiento local reafirmó que Bogotá ha dejado de ser un simple consumidor para consolidarse como un productor y exportador de género urbano con sello propio.
En una industria donde Medellín ha figurado históricamente como el epicentro del reggaetón en Colombia, la irrupción de "Bogotrá" en el Movistar Arena representa un cambio de narrativa y un avance significativo para el talento independiente de la capital.
Identidad y manifiesto sonoro
Su sencillo colaborativo, “+57 BOGOTRÁ”, funcionó durante la noche como un manifiesto sonoro. La pieza combina sonidos globales con una narrativa profundamente local, llevando las historias de los barrios bogotanos a una plataforma de talla internacional. Según los integrantes, el objetivo es demostrar que la capital tiene una voz urbana organizada, articulada y lista para disputar los espacios de alto nivel en el mercado nacional.
Más que un grupo musical, se define como una apuesta por la representación local. Los artistas trabajan bajo una bandera colaborativa para posicionar el talento bogotano en espacios que, tradicionalmente, parecían reservados para artistas internacionales o figuras ya consolidadas.
Un factor diferenciador de este movimiento es su conexión con los procesos sociales. Tommy Navia, una de las figuras centrales del colectivo, ha liderado durante más de cinco años procesos de formación musical en centros penitenciarios y en localidades como Ciudad Bolívar y el 20 de Julio.
Para el colectivo, el éxito en este escenario no es un evento aislado, sino una herramienta de transformación. "Mientras miles coreaban en el recinto, en los barrios hay jóvenes que hoy ven posible lo que antes parecía lejano", señalan desde el movimiento. Esta gestión busca que la música sirva de puente entre las comunidades históricamente marginadas y las grandes dinámicas de la industria del entretenimiento.
Un hito para la escena capitalina
La presentación ocurre en un contexto de retos evidentes para los artistas independientes, quienes enfrentan barreras de distribución y una competencia marcada por el músculo financiero de los sellos internacionales. Por ello, ocupar un espacio cuya programación está dominada por giras globales adquiere un valor simbólico mayor.
Lo ocurrido en el Movistar Arena no es un evento aislado, sino el inicio de una nueva era donde Bogotá dicta sus propias reglas rítmicas. Al conquistar uno de los escenarios más imponentes del país, el colectivo demuestra que la autogestión y el talento de barrio son capaces de transformar la industria. Con esta base sólida, la capital deja de ser espectadora para reclamar, con voz propia, su lugar definitivo en el mapa global del género urbano.
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