Sigue la celebración del Día del Periodista de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana
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16 de Abril de 2026 17:00
¿Cómo se deben preservar las obras cinematográficas más importantes del país? Durante la celebración del (FICCI), se llevó a cabo el conversatorio “Satanás: del negativo 35 mm al streaming”. En este espacio, moderado por Jorge Vera, subdirector técnico de la Fundación Patrimonio Fílmico, conversaron las principales figuras responsables de llevar nuevamente la película a la transmisión legal a través de la plataforma Netflix.
Durante la charla, los panelistas exploraron el origen de la obra, su proceso de restauración y los desafíos de subirla remasterizada a una plataforma de distribución global de contenidos.
La película Satanás, dirigida por Andrés Baiz, se estrenó en 2007. Basada en la novela homónima de Mario Mendoza, la obra relata los hechos ocurridos en el restaurante Pozzetto en Bogotá. La idea de llevar esta historia al cine surgió en Nueva York, donde Baiz presentó el libro a su amigo Rodrigo Guerrero, uno de los productores de la cinta y participante del panel.
Con un reparto encabezado por el actor mexicano Damián Alcázar, junto a Marcela Mar, Blas Jaramillo y Andrés Parra, la producción logró una difusión destacada en las salas de cine. Sin embargo, durante años no contó con distribución legal en plataformas digitales, lo que llevó a que se compartiera en sitios como YouTube con baja resolución de imagen. Guerrero comentó que decidió no solicitar la eliminación de estas copias debido a la alta interacción y al interés de los espectadores por encontrar la obra.
En 2025, la atención sobre esta historia resurgió tras la producción de una serie basada en el mismo libro. Este contexto motivó un acuerdo para incluir Satanás en el catálogo de Netflix. Fue entonces cuando Rodrigo Guerrero inició el proceso de remasterización, sumando al proyecto a otros dos profesionales: Adriana García, encargada de la restauración, y Felipe Martínez, responsable de la colorización.
El trabajo de restauración, finalizado un año atrás, generó reflexiones sobre la conservación fílmica durante el conversatorio. El panel planteó interrogantes sobre la esencia de la obra: ¿modificar la estética visual altera su identidad original? ¿Se convierte en una película nueva tras el proceso? Durante dos horas, los realizadores explicaron las decisiones tomadas para esta transformación y el cuidado meticuloso que exigió.
El equipo proyectó fragmentos del avance técnico, recordando que la película se grabó originalmente en cinta negativa de 35 mm. Este formato nativo requirió un reencuadre digital para adaptarse a los estándares de las pantallas actuales. Además, los especialistas detallaron que la cinta original presentaba inconsistencias de iluminación y ligeros reflejos, lo que convirtió el proceso de corrección de color en un trabajo de alta precisión para mantener intacta la intención visual y narrativa del director.
Más allá de la técnica, el conversatorio subrayó la urgencia de proteger el archivo audiovisual de Colombia, destacando que el cuidado de las obras forma parte esencial de la construcción de la identidad cultural.
Este panel académico hace parte de los eventos desarrollados en el Palacio de la Proclamación en Cartagena, integrando la agenda del FICCI 65, donde convergen talleres, proyecciones y análisis sobre el futuro de la industria cinematográfica iberoamericana.
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