Sigue la celebración del Día del Periodista de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana
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17 de Abril de 2026 20:00
Antes de profundizar en la técnica o el proceso, Estefanía Piñeres fue directa: “Es un largometraje de animación musical infantil”. Esta frase no solo describe la película, sino que define su apuesta conceptual. En el espacio Corozo Time del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (FICCI 65), Mu-ki-ra se presentó como una exploración narrativa: cómo contar una historia desde la animación, pero utilizando la música como columna vertebral.
La trama sigue a Cleo, una niña de trece años que habita un territorio acechado por criaturas vegetales. Cuando uno de estos seres se lleva a su hermano menor, Cleo emprende un viaje hacia la selva para recuperarlo, guiada por una anciana y una tamandúa. Sin embargo, el recorrido trasciende el rescate. En palabras de la directora, la protagonista descubre que la amenaza inicial es ambigua, lo que invita a una reflexión sobre el miedo y la construcción de la idea del "otro".
En Mu-ki-ra, la música no es un recurso ornamental, sino la estructura que organiza el relato. Las canciones impulsan la historia y traducen el mundo interior de los personajes. Piñeres explicó que la sonoridad de la película transita entre el Pacífico y el Caribe, integrando raíces culturales que aportan una dimensión emocional profunda. En este cruce, la animación deja de ser solo una técnica para convertirse en un lenguaje expresivo propio.
La conversación en el festival también reveló la complejidad del proceso detrás de cámaras. La realización de la película tomó cerca de ocho años, desde la primera versión del guion hasta su estreno. Este trayecto, marcado por pausas y convocatorias, evidencia las condiciones actuales de producción para el cine de animación en el país.
Un dato relevante es que Mu-ki-ra fue animada completamente en Colombia y, en gran medida, bajo un modelo de trabajo remoto con artistas de distintas ciudades. Para Piñeres, este esquema permitió validar que existe un vasto talento diseminado por el territorio nacional, una idea que atraviesa no solo la producción, sino también la forma en que se piensa el cine nacional.
La experiencia de exhibición ha sido fundamental para dotar de sentido a la obra. Su paso por la sección Cine en los Barrios permitió que el público infantil interactuara de forma activa con la historia. Según la directora, observar las reacciones directas de los niños reafirma la intención de llevar el cine a espacios comunitarios y territorios donde la oferta cultural suele ser limitada.
Más que un producto terminado, Mu-ki-ra busca abrir posibilidades para el cine nacional. A través de proyecciones itinerantes y una apuesta por la identidad sonora, la película de Estefanía Piñeres demuestra que la animación colombiana tiene la capacidad de crear mundos complejos que conectan con audiencias de todas las edades.
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