Sigue la celebración del Día del Periodista de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana
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9 de Marzo de 2026 07:50
Las elecciones del 8 de marzo en Colombia entregaron una serie de resultados que empiezan a dar luces sobre el panorama político de las próximas semanas.
Por un lado, se empiezan a dar cambios generacionales que no necesariamente representan cambios en las formas o en la ideas políticas. Varios lideres políticos reputados y con trayectoria publica de larga data dieron paso a políticos jóvenes que empiezan a ocupar espacios y a representar una renovación de liderazgos al interior de los partidos y movimientos políticos. Es el caso de Alvaro Uribe, Jorge Robledo, Angelica Lozano y Luis Eduardo Garzón, entre otros.
La conformación del congreso es el reflejo de una disputa de fuerzas ideológicas opuestas. Por un lado, la izquierda democrática consolidándose como un bloque fuerte, institucionalizado y relativamente mayoritario. Por otro lado, el Centro Democrático manteniendo la visibilidad como fuerza política representativa de los sectores de centro derecha y derecha, hoy opositores al gobierno del presidente Petro. Y en el medio una serie de partidos, otrora mayoritarios, que siguen demostrando su capacidad de movilización electoral en el ámbito regional y su importancia estratégica de cara a las elecciones presidenciales y a las posibles negociaciones para construir coaliciones de gobierno y de trabajo en el Congreso.
Las consultas mostraron un panorama que deja ver la diferencia entre las decisiones estratégicas y con timing versus la improvisación y el oportunismo: la de centroderecha logró casi 6 millones de votos, consolidando un sector político que busca abandonar la fragmentación y emerger como actor con posibilidades reales de poder. Acá vale la pena preguntarse hasta que punto los votos de los que no ganaron esta consulta son “endosables” a la triunfadora Paloma Valencia, y cuantos de los votos obtenidos por ella no fueron de votantes potenciales del candidato Abelardo de La Espriella
Por el lado de los candidatos de izquierda, menos Iván Cepeda, y la consulta de Claudia López no lograron movilizar la cantidad esperada y deseada de votantes lo que le dificultara a cualquiera de estos aspirantes tener poder de negociación y margen de maniobra de cara a la primera vuelta. La votación de la exalcaldesa de Bogotá casi 600 mil no es suficiente para dar un golpe en la mesa y obligar a los demás lideres del centro político a sumarse a su iniciativa. Y ni hablar de la votación repartida entre Roy Barreras y Daniel Quintero que no les deja más salidas que sumarse a la campaña de Iván Cepeda, puntero y principal favorito en las encuestas para ganar las elecciones presidenciales.
Como dato relevante el nivel de participación por encima del 50% que para el contexto colombiano es destacable, más de 20 millones de personas salieron a votar este domingo.
Con la primera vuelta a la vista las próximas semanas serán de vital importancia para el esclarecimiento del panorama político-electoral. Habrá que esperar el resultado final para conocer la composición final del congreso y empezar a seguir la pista a los apoyos, las alianzas, los acuerdos, las fórmulas vicepresidenciales y demás elementos políticos y comunicativos que puedan incidir en la decisiones de los electores.
Un capítulo aparte, y fenómeno interesante a seguir, es la llegada de un contingente más amplio de políticos “mediatizados” quienes basan su reputación y visibilidad con su trayectoria como influenciadores o creadores de contenidos en redes sociales, activistas o periodistas ciudadanos.
Asimismo, queda demostrado que la visibilidad es un factor de poder que si no se maneja estratégicamente, mas en el mundo de hoy dominado por los ecosistemas comunicativos digitales, puede tener costos políticos y electorales. Esto lo demuestra el hecho de que varios senadores y representantes que buscaban ser reelegidos sufrieron una considerable “quemada” y dejaran de ocupar sus curules en el próximo periodo.
Arranca así, entonces, la carrera presidencial, con una izquierda que luce solida y relativamente cohesionada, un uribismo fortalecido por el resultado de su candidata pero con un incierto potencial real de su alcance electoral y un grupo de partidos y liderazgos que empezaran a cotizar su valor estratégico para los candidatos más elegibles y sus posibilidades en un futuro gobierno.
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