Elecciones 2026. Cubrimiento especial.
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18 de Septiembre de 2026 09:00
En las afueras del centro histórico de Zipaquirá, muy cerca de la Catedral de Sal, se encuentra el Mirador Salinas, un punto panorámico frecuentado por quienes buscan actividades al aire libre. Desde allí se puede observar parte del casco urbano de Zipaquirá y el paisaje que rodea la zona minera, en medio de un paisaje que combina naturaleza y patrimonio.
El ingreso al mirador no tiene ningún costo. Quienes llegan en vehículo particular pueden dejarlo en el parqueadero disponible en la zona que ofrecen para la mina de sal, tiene una tarifa única de 13.000 pesos y maneja un horario de 9:00 a.m a 6:40 p.m. La recomendación general es hacer la visita entre las 5:00 a. m. y las 7:00 p. m., el rango horario en el que se sugiere subir y bajar del cerro por seguridad de los visitantes, puesto que no hay nadie que controle el ingreso y la salida o cuide el lugar .
El mirador reúne a un público variado, desde quienes buscan una caminata tranquila hasta ciclistas de montaña que aprovechan una pista habilitada para la práctica de downhill. También es un punto frecuente para correr, montar bicicleta y organizar picnics en familia, gracias a los espacios abiertos que ofrece la parte alta del cerro.
Sebastián, uno de los visitantes habituales, sube junto a su novia y su perro a hacer caminata. "Siempre vengo a hacer caminata con mi perro y mi novia", cuenta, y explica que lo que lo hace volver es el ambiente del lugar: "siempre es la tranquilidad del ambiente lo que a uno le queda gustando de venir acá, no hay ruido, se puede sentir la naturaleza y se puede respirar en paz.”
Para quienes planean una primera visita, recomienda un recorrido específico: "primero que vengamos a conocer la mina, la caminada hacia el centro histórico antes de llegar, luego observar la mina y ya venir a, si queremos relajarnos o hacer algo de ejercicio, subir hasta la entrada de la mina y también distraernos un poco".
Miguel Ayala, otro visitante frecuente, coincide en que el atractivo principal es el entorno natural: "por el espacio, por toda la naturaleza y en especial pues la conectividad aquí con ella". Ayala también destaca el valor patrimonial de la mina de sal y las actividades que se pueden realizar en sus alrededores.
Además de las caminatas y los recorridos en bicicleta, el Mirador Salinas cuenta con un circuito habilitado para la práctica de downhill, una modalidad de ciclismo de descenso que atrae a un grupo más reducido de deportistas. Joseph Chifuentes, practicante de esta disciplina, describe lo que lo atrae del lugar: "los vuelos, el estilo" son, según él, lo que hace especial a esta ruta, además de "la adrenalina" que ofrece el recorrido.
Joseph calcula que el descenso completo, haciendo todos los saltos del circuito, toma en promedio dos minutos con cuarenta segundos, mientras que subir a pie desde la parte baja hasta el punto de inicio toma cerca de quince minutos. El nivel de dificultad del circuito, según su experiencia, es intermedio. Para quienes no conocen esta disciplina, Joseph invita a acercarse al circuito y conocer un deporte que, según él, todavía tiene poca visibilidad.
Entre caminantes, familias, ciclistas y deportistas de downhill, el Mirador Salinas se ha consolidado como un espacio donde conviven distintas formas de disfrutar el mismo cerro. Ya sea para desconectarse en silencio, hacer ejercicio en familia o buscar adrenalina cuesta abajo, el lugar ofrece una alternativa gratuita —salvo por el parqueadero— para quienes buscan un plan al aire libre en Zipaquirá.
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