Elecciones 2026. Cubrimiento especial.
Elecciones 2026. Cubrimiento especial.
Buscar
21 de Agosto de 2026 12:30
En Cota, Cundinamarca, un bioparque convierte las historias de animales rescatados del tráfico ilegal en una experiencia de educación y conservación. Son 81 animales los que hoy habitan este espacio, cada uno con una historia de rescate que permite a los visitantes conocer de cerca las consecuencias de la intervención humana sobre la fauna silvestre.
Ubicado en el kilómetro 1,2 de la salida de Cota, en la vereda El Abra, se encuentra el Bioparque La Reserva, un espacio dedicado a la conservación de la biodiversidad y al cuidado de animales silvestres que, debido al tráfico ilegal, el maltrato o las condiciones en las que fueron encontrados, no pueden regresar a su hábitat natural.
Más que observarlos, la apuesta del lugar es convertir ese encuentro en una experiencia de aprendizaje. “Somos una herramienta educativa que se enfoca en generar recorridos guiados para sensibilizar a las personas a través de fauna rescatada del tráfico ilegal que no puede ser liberada”, explica Janeth González, directora operativa del Bioparque La Reserva.
Los animales que llegan al lugar son remitidos por las autoridades ambientales después de atravesar procesos de evaluación y rehabilitación. Cuando los especialistas determinan que no pueden ser liberados nuevamente, son destinados a espacios que puedan garantizar su bienestar. Aunque el Bioparque es una entidad privada, los animales que allí habitan pertenecen al Estado y permanecen bajo control y vigilancia de las autoridades ambientales.
Por eso, el recorrido no se limita a conocer especies. La experiencia busca mostrar las consecuencias que deja el tráfico ilegal de fauna y explicar qué ocurre cuando un animal pierde la posibilidad de volver a su ecosistema.
Durante aproximadamente dos horas, los visitantes recorren diferentes ambientes que representan ecosistemas colombianos. El recorrido incluye bosques con fauna nativa, una caminata corta por bosque alto andino, una exposición de plantas carnívoras y exhibiciones de animales oportunistas y especies relacionadas con el tráfico ilegal de fauna.
La experiencia es guiada por profesionales vinculados con las ciencias naturales, como biólogos y licenciados. Los grupos tienen un aforo aproximado de 22 personas por guía, lo que permite un acompañamiento cercano durante la visita. Para quienes ya han vivido la experiencia, el recorrido deja algo más que fotografías. “Yo sí recomiendo el plan. El Bioparque hace una tarea súper chévere, que es darle una oportunidad de vida a los animalitos que desafortunadamente cazaron”, cuenta Alexander Galindo, uno de sus visitantes.
Estas historias también se convierten en una advertencia para quienes llegan al lugar. Durante el recorrido se encuentran animales que cargan con las consecuencias de la intervención humana. Aves con alas lesionadas o perforadas, guacamayas que ya no pueden desenvolverse de manera independiente debido a la humanización y dependencia que desarrollaron hacia las personas, e incluso un águila encontrada con una bala en una de sus alas.
También están las ranas endémicas de Colombia recuperadas del tráfico ilegal de fauna. En algunos casos, incluso después de ser liberados, algunos animales regresan al Bioparque porque desarrollaron una dependencia hacia los seres humanos y ya no cuentan con las condiciones necesarias para sobrevivir por sí mismos en la naturaleza. Son historias que muestran que las consecuencias del tráfico y la tenencia ilegal de fauna pueden ser permanentes. Animales que perdieron la capacidad de volar, que presentan lesiones o que desarrollaron dependencia de los humanos son ahora parte de una experiencia que busca evitar que estas historias
El Recorrido General tiene un costo de $49.000 por persona y los niños pagan entrada desde los 3 años. Se realiza todos los días, con salidas aproximadamente cada hora entre las 9:00 a. m. y las 3:00 p. m. Para quienes quieran escoger el mejor momento para visitar el lugar, viernes y sábado pueden ser una alternativa más tranquila para un plan familiar, mientras que el domingo suele ser el día con mayor afluencia. Según la información recogida durante la visita, ese día pueden llegar alrededor de 100 personas.
El Bioparque también ofrece el Plan Montaña, con un costo de $46.000 por persona, una experiencia que permite recorrer senderos del cerro Majuy y conocer procesos de restauración ecológica. Esta experiencia se realiza aproximadamente una vez al mes. Para disfrutar mejor de la experiencia, la recomendación es llegar con ropa cómoda, preferiblemente deportiva, y tenis, ya que el recorrido implica caminar bastante. Además, no está permitido utilizar flash para fotografiar a los animales, pues puede afectar su bienestar.
Para quienes quieran comer durante la visita, el parque cuenta con opciones de alimentación, entre ellas cafetería y panadería, con productos como empanadas de pollo y carne, croissants, pan de chocolate, pan de queso, café, tinto y bebidas frías. También cuenta con el restaurante El Refugio, con diferentes opciones de comida y bebidas.
La recomendación es reservar las entradas con anticipación para asegurar el cupo, especialmente durante los días de mayor afluencia. Desde el parque principal de Cota se puede tomar un colectivo hacia “El Abra”, que deja a los visitantes en la entrada del Bioparque, el pasaje tiene un costo aproximado de $2.200. Otra alternativa es tomar un taxi desde Cota, cuyo valor puede rondar los $8.000, dependiendo del punto de partida. Para quienes llegan desde Bogotá, existen rutas de transporte hacia Cota por la calle 80, además de alternativas desde la calle 170 y Chía. Quienes prefieran llegar en vehículo particular también cuentan con parqueadero, con un costo de $6.000 durante toda la visita.
Visitar el Bioparque La Reserva es mucho más que acercarse a la fauna silvestre. Es conocer las consecuencias de una problemática que continúa afectando a cientos de especies y entender que detrás de cada animal rescatado existe una historia marcada por la intervención humana. Porque proteger la fauna no significa únicamente rescatarla cuando ya está en peligro. También significa impedir que llegue hasta allí.
Conoce más historias, productos y proyectos.