Hay que tener Santa Fe

20 de Marzo de 2026 11:49

El Campín en varios partidos de Independiente Santa Fe
Por: Juan Felipe Sandoval / Con tan malas decisiones administrativas, ser hincha del equipo albirrojo es un acto de fe.
5 Min

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El cardenal, pese a su pésimo arranque ligero, vive su mejor momento en los últimos 10 años, una década marcada por desilusiones y fracasos. 

 

Hace un mes, Independiente Santa Fe celebró ante el Junior su quinta consagración de la Superliga. Hace ocho meses alzó su décima estrella en una final cercana a una utopía: con un gol de un cojo (un cojo que ya es ídolo cardenal). Sin embargo, tocaría volver hasta 2021 para ver el último título albirrojo, una Superliga que disputó pese a no ser campeón ( por el COVID solo se disputó un semestre en 2020, que Santa Fe perdió). Y para hallar su penúltima liga tocaría volver casi 10 años atrás. 

Santa Fe, el  primer campeón de Colombia,  es el tercer equipo con más títulos del país, solo por detrás de Nacional y Millonarios. Es el único equipo con una Copa Sudamericana y con un torneo intercontinental. Estamos hablando de una institución con una historia pródiga y abundante, pero con un presente que “camufla” una pésima historia moderna. Tres finales de liga perdidas en los últimos 10 años son solo la portada de un libro colmado de sufrimiento y hazmerreíres para la hinchada cardenal, que ni un tuitero de Millonarios habría podido escribir, desear o imaginar. 

La mayor vergüenza internacional que ha vivido la institución sucedió el 19 de mayo del 2021, cuando Santa Fe cayó 2-1 ante River Plate, que aquel día jugó sin arquero. Atajó Enzo Pérez, un mediocampista de 34 años que no supera el 1.77 de estatura, y al que le remataron tan solo 5 veces al arco.

El hincha también ha visto en el plantel a los desechos de Águilas, Cortuluá, Quindío, Alianza y demás clubes. Los refuerzos internacionales no eran jugadores contrastados, eran delanteros que probaban y disfrutaban los banquillos de la segunda división griega. Además, cuando una de tantas apuestas salía bien, la falta de inversión permitía que los demás equipos del país se llevaran a sus mejores jugadores (Junior estuvo enamorado de esta situación).

Incluso, estimado hincha, si retrocede unos años más atrás, recordará ese coqueteo con el descenso digno de un relato de Allan Poe. Y si usted desea ver algo más triste, puede encontrar un divorcio entre la institución y su máximo ídolo contemporáneo, Omar Pérez, una situación propia de una novela que vería mi abuelita. 

Estos son algunos de los platillos que han tenido que probar los hinchas del primer campeón. Es como cuando uno prueba comida española: tapas de diferentes sabores y texturas; aunque, a diferencia de esta deliciosa gastronomía, Santa Fe ha comido tapas con un gusto similar a aquello que Monaguillo debía expulsar cada mañana después de comer. 

Y el hincha no se ha callado. Aunque estos cánticos han mermado, se había vuelto costumbre ir a El Campín  y oír a las mismas 5 mil fieles almas cantando: “Fuera Méndez, Fuera Méndez”. 

En agosto del 2019, Eduardo Méndez volvió a la presidencia de Independiente Santa Fe, después de su etapa entre 2003 y 2007, que por motivos legales y de rendimiento terminó. En estos 7 años a cargo del equipo, el presidente no ha logrado crear la conexión más importante: enamorar al hincha. Más bien ha sido todo lo contrario, se ha hecho coger odio y rechazo de una considerable parte de la hinchada cardenal. 

En ese momento, a su llegada, Santa Fe arrastraba una deuda superior a los 40 mil millones de pesos, y a la dirigencia le tocó remar. Es difícil traer buenos jugadores con esas situaciones económicas, y más sabiendo que la deuda logró reducirse a 16 mil millones el año pasado a punta de ahorros y camisetas con más logos que una revista de Carulla. 

Sería una falacia adjudicarle la completa responsabilidad al presidente respecto a los flébiles momentos vividos por la institución en los últimos años. Así como ha metido la pata, hay ocasiones donde no tiene la culpa. Pero como la cara responsable del equipo, ha tenido que pagar los platos rotos (y que en gran parte ha roto él).

Durante varios semestres, ni el hincha reconocía a los jugadores que defendían la gloriosa manta roja. Se instaló la costumbre a que cada semestre se fueran 12 jugadores y llegaran 12 nuevos, como si fuera un modo carrera de FIFA. Y no, aquí no traían a Messi o a Cristiano Ronaldo, traían a Kevin Londoño. 

Ahora el poder mantener una nómina sólida y proteger a sus figuras ha cambiado, pero tampoco es un panorama extraordinario. Harold Santiago Mosquera era el mejor jugador del equipo a finales de año pasado, y no lograron llegar a un acuerdo económico para su continuidad. Mismo caso que Jorge Bava, el técnico que los volvió a hacer campeones luego de 9 años, pero que se marchó por no arreglar su sueldo y por supuestos rifirrafes con la directiva. Ambos terminaron en Cerro Porteño, donde a día de hoy la afición paraguaya los quiere más fuera que dentro del equipo.

La situación cambia con que ahora sí compran pases. 400 mil dólares fueron desembolsados para hacerse de los servicios de “Shirra”( Churria para el hincha embajador) Mosquera, un jugador que, desde su regreso a Colombia, ha demostrado poco o nada.

Y el hincha se ha quejado, de eso no hay duda; sin embargo, cuando mayor era la inconformidad, el presidente acudía al silencio y a callar al abonado que paga uno de los abonos más costosos del país, y que solo desea que su equipo vuelva a ser el de antes. 

La situación del club ha sido complicada, y no es sino hasta ahora que el equipo muestra rayos de luz y de conquistas, con un proyecto aparentemente establecido, aunque cambia de timonel cada semestre. Y eso es ser muy positivo, pues pese al arduo trabajo y refuerzos que han llegado al equipo cardenal, ahora mismo se ubican en la decimocuarta posición del campeonato liguero, con 10 puntos en 9 partidos.  El hincha ha sufrido, y mucho; así que, si usted conoce a un apuesto o bella hincha cardenal, sepa que jamás le será infiel y nunca le soltará la mano.

Ojalá todo mejore para nosotros los hinchas cardenales. Tocará seguirse aferrando a lo que siempre hemos tenido: la Santa Fe. 

Tocará aferrarse a lo que siempre hemos tenido: la Santa Fe.