Sigue la celebración del Día del Periodista de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana
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5 de Marzo de 2026 15:05
La inteligencia artificial (IA) ha acaparado casi todos los espacios posibles en la mayoría de diciplinas, incluyendo la política. Un ejemplo es una IA que dice que se presentara a sí misma como candidata al Congreso.
Gaitana IA se muestra en redes sociales como una mujer indígena de piel azul y habla como candidata a la Circunscripción Especial Indígena en Cámara y Senado. Por muy confuso que esto parezca, la realidad es que quienes están de ese avatar son Carlos Redondo Rincón (Senado) y Alba Luz Rincón (Cámara). Gaitana IA participará como el primer Movimiento Político colombiano generado con inteligencia artificial. Una apuesta innovadora que promete fortalecer la democracia participativa, pero que se puede quedar solo en una promesa.
La Constitución garantiza el derecho a los colombianos de fundar, organizar y desarrollar partidos o movimientos políticos. El Consejo Nacional Electoral (CNE) define estos últimos como “asociaciones de ciudadanos constituidas libremente para influir en la formación de la voluntad política o para participar en las elecciones”. En esa categoría encontramos a Gaitana. La apuesta es que, por medio de la plataforma (que se encuentra en internet), los ciudadanos tendrán la capacidad de votar y proponer proyectos de ley para que sean discutidos en el órgano legislativo. En sus propias palabras “cada ciudadano se convierte en congresista”.
Por muy idílica que suene esta propuesta, hay dos puntos para tener en cuenta. En primer lugar, desde 1991 la Constitución permite que los ciudadanos presenten iniciativas a corporaciones públicas, como el Congreso. Si bien, hay que reconocer que son pocos los ejemplos de iniciativas populares legislativas y normativas impulsadas por este mecanismo de participación; es necesario no desconocer su existencia para no caer en falsas expectativas.
Por otro lado, las formas en las que esta inteligencia artificial facilitará la participación de los ciudadanos en estas dinámicas siguen sin estar definidas, como lo muestra el artículo de Isabella Piedrahita Velasco para la Silla Vacía. Ella chateó con Gaitana IA para comprender su funcionamiento, pero no obtuvo respuestas claras. Sin una ruta de acción definida, como dice Piedrahita, que este movimiento ocupe una curul tiene el riesgo de romper otra promesa de campaña: no ser el mismo mecanismo de participación que ofrecen los partidos tradicionales y otros movimientos liderados por personas.
Asimismo, en redes sociales Gaitana promete que será “una congresista que no necesitará sueldo ni privilegios”, después de acusar a los políticos tradicionales de “engañar igual sin importar el color o la bandera”. Pero, ¿acaso Redondo y Rincón no aceptarán el sueldo o la seguridad que se les proporcionaría si asumen la curul?. Después de todo, Gaitana no es la candidata, sino un mecanismo para llegar al Congreso; aunque ellos quieran vender lo contrario.
Por muy escéptica que pueda ser ante la existencia de “una candidata IA”, hay que reconocer los beneficios que, en el mediano o largo plazo, puede traer el uso adecuado de esta herramienta en los procesos participativos. Según el informe Gobernar con la inteligencia artificial desarrollado por la OCDE, la incorporación de estas tecnologías fortalece los procesos democráticos al ofrecer oportunidades a la ciudadanía en el diseño e implementación de las políticas y servicios del gobierno. Asimismo, amplia las posibilidades de participación ciudadana ofreciendo nuevas formas de interacción con las instituciones públicas.
La inteligencia artificial tiene la capacidad de potenciar la toma de decisiones en la arena política. Como establecen Oscar Aparicio Gómez y Gregorio Holguín Galarón, en el artículo El papel de la Inteligencia Artificial en la toma de decisiones políticas, los algoritmos permiten analizar datos históricos, tendencias y patrones de manera más rápida y precisa, lo que favorece proponer soluciones potenciales basadas en datos.
Aunque también presenta retos pues, como mencionan estos autores, “las decisiones políticas no solo deben considerar el estado actual de los asuntos públicos, sino también anticipar y adaptarse a cambios futuros en el panorama político, social y económico.” Si bien Gaitana IA dice que tomará decisiones basadas en Blockchain alimentada por los inputs de quienes usen su plataforma, todavía queda la pregunta si tendrá la capacidad de comprender las dinámicas propias de la política colombiana.
Otro aspecto relevante es que Gaitana se presenta a sí misma como candidata por una circunscripción especial. Si bien, ciudades como Bogotá tienen un buen desempeño en el acceso de tecnologías, departamentos como Vichada, Vaupés o La Guajira siguen presentando altos niveles de brecha digital. Eso, como también lo advirtió Piedrahita, dificulta la implementación de una democracia digital participativa como la que promete esta iniciativa.
La participación de Gaitana IA en las elecciones marca el inicio de la era de la política mediada por esta tecnología. Como dice Juan Quintero, consultor en inteligencia artificial y cofundador de LookIA, podemos esperar con toda seguridad que se sigan creando movimientos con inteligencia artificial como un mecanismo para que la ciudadanía sea escuchada ante los órganos del poder.
Sin embargo, su promesa de no ser un movimiento político tradicional para incorporar más voces en el debate puede no estar tan cerca como sus simpatizantes esperan. De cualquier modo, no deje que la publicidad política lo engañe. Los mecanismos de participación ciudadana existen y, si bien la inteligencia artificial ofrece nuevos canales, no hay que menospreciar lo que los constituyentes plasmaron hace 31 años.