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15 de Febrero de 2025 12:35
La conspiranoia o esa mezcla entre conspiración y paranoia, es una temática que cada vez es más recurrente en el mundo del séptimo arte, un reflejo de las realidades sociales de nuestro mundo actual, donde la desinformación y las teorías conspirativas son parte de nuestro día a día. En Bugonia, Yorgos Lanthimos regresa a este terreno que ya conoce bien, el de la fragilidad humana frente al absurdo, el miedo y las construcciones sociales que se nos salen de las manos. Aquí, dos jóvenes obsesionados con las conspiraciones secuestran a la CEO de una importante farmacéutica convencidos de que es un extraterrestre que intenta destruir el planeta Tierra.
Este largometraje marca su cuarta colaboración consecutiva con Emma Stone, una sociedad artística que ya puede compararse, salvando distancias, a dúos históricos como el de Woody Allen y Diane Keaton. El director griego confirma que ha encontrado en la actriz no solo una intérprete integral, sino un tipo de "extensión emocional" de su propio universo creativo. Esta unión pone a la película en un terreno ya conocido y usual, pero que por ello mismo puede parecer repetitivo, o algo que ya hemos visto antes.
La película, un remake del filme surcoreano Save the Green Planet!, se distancia de los despliegues visuales exuberantes y expresionistas de sus anteriores largometrajes como Poor Things o The Favourite. Lanthimos opta acá por un formato más austero, y visualmente no tan atractivo, pero aun así muy bien cuidado y "estético".
La relación de aspecto 1.50:1, que es un formato casi cuadrado, visualmente encierra a los personajes, delimita los espacios y multiplica esa sensación de encierro mental, mediante el uso constante de primerísimos primeros planos, y planos contrapuestos entre los protagonistas. Andrés Mora, profesional en producción de contenidos audiovisuales, destaca precisamente esto: “la película sobresale por su precisión formal y su habilidad para construir tensión desde la puesta en escena; la fotografía genera una sensación constante de desequilibrio que potencia el surrealismo de Lanthimos".
En ese espacio cerrado, Teddy, el personaje de Jesse Plemons, un hombre radicalizado, que previamente ha vivido experiencias traumáticas que han moldeado su pensamiento, intenta validar sus delirios con una lógica interna tan rígida como absurda. Freddy Nova, crítico de cine y creador de La Claqueta de Fredy, lo interpreta así: “Lanthimos juega con la psicosis de las personas sumada a las leyendas urbanas y las creencias como el terraplanismo o las conspiraciones gubernamentales que terminan siendo muy radicales para muchos grupos sociales”.
El contrapunto está en la coprotagonista, interpretada con una precisión quirúrgica por Emma Stone, quien transita entre la manipulación, el pánico y la lucidez estratégica, mostrando así un rango actoral exquisito. Ella al cumplir el papel de empresaria fría y calculadora, hace uso de su carisma y falsa empatía, para así sobreponerse a su realidad y combatir las creencias tajantes y radicales de su captor.
La película funciona con eficacia gracias a su mezcla de humor negro, violencia emocional y sátira social, habituales en el cineasta griego. Sin embargo, deja ver también un punto donde Lanthimos parece girar sobre sus propias fórmulas. Mora lo resume de la siguiente manera: “Bugonia ofrece una propuesta que se siente como ‘más de lo mismo’; no rompe esquemas como lo hicieron Poor Things o The Favourite, y prevalece la sensación de repetición.” Este señalamiento no demerita la película, la cual sigue teniendo una calidad sobresaliente, pero sí la sitúa en un lugar común, que para los fanáticos más fieles del director puede ser decepcionante.
El cierre del filme es quizás su elemento más divisivo. Lo que comienza como una radiografía sobre la paranoia colectiva, hace un giro de 180°y le da la razón a los conspiranoicos. La película abandona ese realismo psicológico para entregarse por completo a la lógica conspirativa, lo que provoca un choque deliberado: la línea entre lo real y lo delirante se rompe bruscamente. Ese quiebre plantea la posibilidad de que Lanthimos, en un acto autoconsciente, se "burle" del propio público y de la facilidad con la que podemos creer todo lo que vemos, pero también deja una sensación de desorden emocional que no todos procesarán igual.
Aun así, Bugonia aporta una lectura realista de un mundo saturado de teorías, algoritmos y verdades a medias. No es su película más revolucionaria, pero sí una obra que lleva a la reflexión y a la autoconciencia. Bugonia confirma que la paranoia ya no es un género cinematográfico, sino un estado social permanente. Lanthimos, fiel a sí mismo, se encarga de mostrárnoslo de una manera cruda y burlesca.
Ficha técnica
Nombre: Bugonia
Director: Yorgos Lanthimos
Géneros: Suspenso, Comedia
Duración: 120 minutos
Estreno: 30 de octubre 2025